La exposición de una maqueta del templo cierra el aniversario del Espíritu Santo

La maqueta puede verse en la capilla lateral./Avelino Gómez
La maqueta puede verse en la capilla lateral. / Avelino Gómez

Los paneles que han ilustrado los 800 años de la parroquia permanecerán en la capilla lateral

MARÍA ÁNGEELS CRESPO

Acaba de comenzar el nuevo año y con su llegada se ha puesto el punto y final a las celebraciones del 800 aniversario de la construcción de la iglesia del Espíritu Santo.

Muchas han sido las propuestas que se han llevado a cabo y un buen broche para que lo disfrutaran todos los mirandeses, feligreses o no de la parroquia, ha sido la exposición de la maqueta del templo realizada por Miguel Ángel Fernández. Un elemento que se ha convertido en los últimos días en un atractivo añadido.

Esta construcción en miniatura era la última novedad, y de ella había que hablar con Gregorio Burgos, el párroco, que comentó que «la gente ha quedado encantada al ver la paciencia, el esfuerzo y los detalles. e han asombrado al ver por ejemplo el ábside con todos los arcos. Han sabido apreciar el gran trabajo que ha hecho Miguel Ángel, y exponerla ha sido un poco el fin de fiesta de todas las celebraciones del octavo centenario».

Ha coincidido además la colocación de esta maqueta en una de las capillas laterales con la presencia del Belén, así que en los últimos días de 2017 y los primeros de este año las visitas han sido muchas, tanto de personas mayores como de niños.

Este trabajo ha sido, por así decirlo, la última actividad enmarcada dentro de las realizadas para recordar que el templo –el edificio más antiguo de Miranda–, ha cumplido sus primeros ochocientos años. Así que ha llegado el momento de hacer balance de lo acontecido en un año «intenso para nosotros y, además, muy positivo en líneas generales».

El grueso de eventos conmemorativos se centro en los meses de mayo y junio. «Teníamos que concentrar las cosas porque nosotros no habríamos podido mantener el ritmo durante todo el año».

El centenario ha tocado a su fin pero eso no significa que a partir de ahora vaya a hacerse en el Espíritu Santo borrón y cuenta nueva, en absoluto.

«Hemos querido aprovechar los paneles de la exposición, donde se marcan los hitos de la historia de esta iglesia, y los vamos a mantener». Es algo que se ha decidido porque de esta manera va a poder seguir viniendo gente para verlo. «Entendemos que es bueno que el recuerdo de esta parte de la historia perdure con los años».

Pese a que la iglesia del Espíritu Santo no permanece abierta demasiado tiempo, considera su párroco que el flujo de visitas ha sido importante, y los datos que se han barajado han llenado de satisfacción.

«Hemos repartido más de doscientos dípticos a personas que han venido a ver la exposición», a visitantes llegados desde veintinueve localidades diferentes y de lugares tan distantes entre sí como Granada o Eibar. Los ha habido de Cataluña, Madrid, Andalucía, Extremadura, Euskadi, Aragón, Castilla La Mancha, Galicia, Asturias y Castilla y León. Además «hemos recibido a seis extranjeros, incluidos dos peregrinos canadienses que pasaban por Miranda haciendo el Camino de Santiago».

Un abanico importante por lo tanto que para Gregorio Burgos es importante porque «al llevarse el díptico han podido dar a conocer lo que aquí se ha hecho en sus lugares de origen. Y también creo que así contribuimos para dar a conocer Miranda».

Permanente

La exposición se va a convertir en permanente y para darle aún más valor en el mismo lugar se ha colocado el Cristo rescatado de la quema de la iglesia, y también las tres vidrieras originales que se quitaron en los años sesenta.

En relación con estas cristaleras ya se piensa en otra iniciativa. «Queremos colocar unas luces detrás, para que de esa manera se puedan ver realmente como son».

En el año del octavo centenario no se ha podido hacer la edición de un libro recopilatorio de los distintos eventos celebrados pero «no hemos tenido tiempo material pero ya está todo perfilado y en breve saldrá y ahí recogeremos las conferencias que ha habido, los conciertos, fotografías, y los dibujos alusivos que hicieron los niños». Así no se olvidará el valor histórico de la Iglesia del Espíritu Santo.

«Hubo un momento en el que se me atravesó, pero al final ya está aquí»

Miguel Ángel Fernández es bien conocido por los mirandeses por su afición al atletismo, y ahora ha dejado patente que también tiene otras habilidades que también tienen mucho que ver con la constancia.

Tras jubilarse se adentró en el mundo de la construcción de las maquetas a escala «a través de la Asociación de Belenistas. Allí estaba muy bien, pero por motivo de horarios no podía compaginar bien el acudir regularmente y me replanteé seguir con esta afición cambiando los materiales porque el polispán es un poco engorroso para trabajar con él en casa».

Se pasó por lo tanto a la piedra y la cerámica y de ahí empezaron a surgir las construcciones de edificios emblemáticos de la ciudad. El material, de tamaño minúsculo lo compra y «yo me encargo de hacer los planos y montar la estructura».

Una de sus obras acabadas es la que ahora puede verse en una de las capillas de la Parroquia del Espíritu Santo. Es una maqueta a escala 1/35 del templo que en 2017 ha celebrado sus primeros 800 años.

Antes de llegar a hacer realidad la maqueta de la iglesia Miguel Ángel Fernández había terminado en los últimos cuatro o cinco años «alrededor de veinte. Me gusta mucho este trabajo y al ver el resultado te llenas de satisfacción».

Una sensación que es mayor aún cuando el objetivo se convierte en un reto por las dificultades que puede entrañar el reflejar con exactitud el modelo. «Al hacer ésta hubo un momento en el que se me atravesó un poco. Llevaba dos años con ella y la dejé unos meses en suspenso porque cuando empecé a hacer el claustro se me atragantó bastante, pero al final, con empeño, conseguí terminarla y ya está aquí».

Reconoce que en esos momentos de desánimo porque no acababa de ver los resultados que quería contó con «el ánimo de mi mujer, que me insistía en que tenía que terminarla, me propuse hacerlo y acabé».

Para solventar algunas de las dudas y dificultades que le fueron surgiendo contó también con la ayuda «del párroco, que me dejó planos que me fueron muy útiles».

Como agradecimiento a esa colaboración no dudó en plantear que si estaban interesado «yo no tenía ningún inconveniente en exponerla aquí».

La maqueta dispone también de luz para que se puedan apreciar las vidrieras. «Son de baja potencia para evitar que con el calor pueda haber problemas, pero hace un efecto que creo que está bien».

El resultado definitivo ha llegado después de que Fernández empleara alrededor de 2.000 horas en su construcción e hiciera «muchos viajes al exterior de la iglesia con la cámara de fotos para poder captar los detalles que de otra manera se escapan. Si digo que he venido quinientas veces me quedo corto»

Ya son muchos los mirandeses que han podido disfrutar con este elemento que permanece en el interior de la Parroquia y su autor está muy contento «al terminarla estás muy contento y comprobar que a la gente le está gustando es también muy satisfactorio. Me han dado la enhorabuena y estoy muy agradecido».

El resultado final, y que esta afición le llena hace que su cartera de proyectos esté repleta. Ahora está con la Iglesia de San Nicolás y pensando en la de Santa María y las torres de Fontecha.

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