En las dependencias de la Policía Local se almacenaron 219 objetos perdidos en 2017

Las gafas, que se pierden a menudo, se guardan más de tres meses./Avelino Gómez
Las gafas, que se pierden a menudo, se guardan más de tres meses. / Avelino Gómez

En el espacio habilitado para tenerlos en custodia hasta que aparezca, si lo hace, su propietario, no hay ninguna ‘rareza’ particular y sí muchas llaves y gafas

M. A. C.

El último lugar al que se suele acudir cuando se pierde algo suele ser la Policía Local, y lo cierto es que visto el espacio que está habilitado en sus dependencias y el gran número de objetos que allí se acumulan, habría que decir que quizás la primera opción para los olvidadizos podría ser precisamente el que la mayoría tiene como último recurso, a no ser que lo extraviado sea documentación.

Ya que en Miranda el mar queda a una distancia considerable preguntarse si las llaves están, como dice la canción, en su fondo, no es lo más acertado. Podrían encontrarse las perdidas en el lecho del Ebro, eso sí, pero lo más probable es que se encuentren en el almacén de objetos perdidos de la Policía Local.

De hecho, según comenta el Mayor, José Miguel López, «según nos las van trayendo las depositamos en una caja que no tarda demasiado en llenarse. Es el objeto que, con diferencia, más se extravía por parte de los mirandeses».

Un elemento que, por otra parte, al ser tan numerosas sus pérdidas, no se computa en el libro de registros. En el cerrado el pasado 31 de diciembre los agentes acabaron registrando 219.

La cifra es muy similar a la que se registra de modo habitual y en los pocos días que tiene el año 2018 ya se han recogido diez objetos, entre los que se encuentran un teléfono móvil, un bastón, algunas carteras, un DNI y un balón. «Lo habitual», indica el responsable de la Policía Local mirandesa.

En el almacén de la ciudad no hay ninguna ‘rareza’ digna de mención, y lo que se acumula son objetos cotidianos como paraguas o gafas, «en verano sobre todo, de sol. La pérdida de las graduadas es menos habitual».

La gran proliferación de olvidos de este complemento hace que en la sede policial exista también un lugar específico para depositarlo. Por un lado porque son muchas las gafas que se entregan y, por otro, porque de esta manera si llega alguien reclamando alguna de ellas, la localización es más sencilla.

El espacio habilitado para la custodia de los objeto se llena y, de hecho, apunta el Mayor que «hay algunos que llevan ya aquí mucho tiempo sin ser reclamados ni por quien lo ha perdido ni por quien lo ha encontrado, y el almacén está repleto. Tendremos que hacer un inventario y si no pasan a ser bienes de propiedad municipal, tendríamos que liquidarlos para hacer una limpieza general y partir de cero, dejando sólo lo que sea susceptible de recuperación».

Aún no se ha pensado en cuál será la fórmula que se adoptará para conseguir hacer sitio, pero en función de los elementos de los que se dispusiera se podría, a lo mejor, organizar algún tipo de subasta pública, o bien optar por la donación de esos objetos a alguna entidad benéfica que pudiera darles utilidad.

Rápida devolución

El trabajo que se desarrolla en la Policía Local, al margen de la recepción de los objetos que se encuentran, «en algunos casos por parte de los ciudadanos que los traen hasta la sede o se las entregan a algún policía en la calle, y en otras localizados por los propios agentes», y constatar que quien acude a reclamar alguno demuestra que es de su propiedad, los policías intentan entregar con la mayor rapidez posible las documentaciones.

«En esos casos se dispone de la identidad de la persona en cuestión, y ya sea un DNI, u otro documento, se le envía. Y no sólo a los ciudadanos de Miranda. También se encuentran documentos de gente que es de otras ciudades. Una vez que los identificamos se lo remitimos».

Esto es lo más sencillo de reintegrar a sus propietarios. Por contra las mayores dificultades suelen hallarse cuando «localizamos ropa, porque es muy complicado saber si es una prenda que se ha perdido o que se ha abandonado. En cualquier caso si la vemos, o nos la entregan la recogemos por si alguien la reclama», explica José Miguel López.

Plazos diferentes según el valor de lo encontrado

Cuando alguien pierde un objeto tiene un tiempo prudencial para conservar la esperanza de encontrarlo en la Policía Local. Evidentemente hay algunos que para sus propietarios tienen un gran valor sentimental, pero eso no es cuantificable. Lo que sí puede establecerse es el valor crematístico y, en función de eso es como se establecen en el reglamento municipal los períodos temporales para la custodia de los objetos. Las llaves, que se acumulan, pueden reclamarse durante 45 días. En más de tres meses se ha establecido el tiempo máximo para que se puedan reclamar las gafas los teléfonos móviles o los objetos sin un especial valor apreciable. El tiempo se amplía considerablemente cuando se habla de dinero o joyas. En estos dos casos el plazo es de dos años. Los propietarios de estos dos tipos de objetos «están obligados, si el precio de lo hallado es de más d 12 euros, a entregar la décima parte de la suma o del precio a quien lo haya encontrado si la entrega es antes de dos años». Si pasa más tiempo será la vigésima parte. Es lo que se recoge en el reglamento.

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