La conexión entre Miranda y Logroño se cubrirá en 20 minutos con el AVE

De la Serna posa con representantes de las administraciones implicadas, incluida la alcaldesa./
De la Serna posa con representantes de las administraciones implicadas, incluida la alcaldesa.

El Ministerio de Fomento espera sacar a exposición pública el proyecto, que consta de cuatro variantes, a mediados del próximo año

Daniel Ortiz
DANIEL ORTIZ

La conexión ferroviaria entre Miranda y Logroño, que en la actualidad viene a suponer un trayecto no inferior a los 53 minutos, se reducirá a menos de la mitad cuando el corredor Cantábrico Mediterráneo sea una realidad. Por el momento es «muy pronto» para hablar de plazos, según explicó ayer en la capital riojana el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, pero todas las administraciones implicadas disponen ya del estudio informativo que supone el punto de partida de este nuevo trazado.

Tras valorar todos los condicionantes del proyecto (de tipo geográfico, urbanístico, funcional y estructural), los técnicos del Ministerio han reducido las opciones a cuatro variantes finales que serán sometidas a exposición pública «en el primer semestre de 2018», toda vez concluya –entre otras labores– el estudio de impacto ambiental de cada una de ellas. De la Serna se comprometió a «acortar los plazos lo máximo posible».

En esas cuatro posibilidades se barajan tiempos «teóricos» de trayecto de entre 20 y 22 minutos para conectar ambas localidades, lo que representa un ahorro de tiempo superior a la media hora sobre los plazos actuales, y en el proyecto se ven afectadas hasta tres comunidades autónomas: La Rioja, País Vasco y Castilla y León.

El estudio presentado ayer en Logroño no es sino el primer boceto de una iniciativa que deberá poner de acuerdo a la administración central, la regional y la local. En Miranda es, precisamente, donde el corredor exige una «perfecta coordinación», tal y como avanzó el ministro, ya que el trazado de la conexión con Logroño deberá proyectarse una vez quede definido el de la conexión Burgos-Vitoria a través de la Alta Velocidad, que se encuentra también en la fase de estudio informativo.

El cúmulo de posibilidades que plantea la nueva conexión ferroviaria –que implica hasta a tres administraciones regionales en una distancia inferior a los 70 kilómetros– quedó sintetizado en seis alternativas de las que finalmente se han seleccionado cuatro (la 1, la 2, la 4 y la 6, detalladas en el apartado superior de la página) para elegir de entre ellas una como trazado definitivo.

Sus limitaciones han venido marcadas principalmente por los desafíos que plantea una geografía que obliga a atravesar sistemas montañosos como los de los Obarenes, la sierra de Toloño y los Altos de Rumiel, donde se acumulan desniveles máximos de entre el 15 y el 18%. La solución más sencilla sobre el papel sería trazar el nuevo corredor a lo largo del valle del Ebro, pero el ministro subrayaba ayer que los técnicos han tenido que descartarlo en un importante número de puntos porque las proximidades del río se encuentran ya urbanizadas.

A eso se le suma la existencia de otras infraestructuras de comunicación como la AP-68, la N-232 o el propio corredor ferroviario que conecta Castejón con Bilbao.

Respecto a las cuestiones funcionales, la nueva línea debe estar habilitada para permitir la Alta Velocidad y compaginar el transporte de viajeros con el de mercancías, estableciendo un «ramillete» de túneles y viaductos para salvar la orografía del terreno.

Nuevo eje logístico

El ministro De la Serna detalló que este nuevo trazado ferroviario entre Logroño y Miranda se encuadra en «un corredor mucho más amplio», que es el que conecta la fachada atlántica con el mar Mediterráneo, evitando así la necesidad de pasar por el centro de la península para el transporte de pasajeros a través de un área que reúne al 27% de la población nacional y el traslado de mercancías en una zona que abarca idéntico porcentaje del PIB del país.

Se integrará, de este modo, en un nuevo eje que ya ha completado la conexión entre Sagunto (en Castellón) y Zaragoza a través de Teruel. En ella, el nuevo diseño del trazado ha supuesto un ahorro en los tiempos de recorrido «de hasta dos horas y media» y eso ha provocado –explicaba De la Serna– la proliferación de nuevas áreas logísticas motivadas por el aumento de tráfico comercial entre la costa atlántica y la mediterránea.

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