Clase de música a ritmo de jazz

Clase de música a ritmo de jazz

Bailando y cantando , escolares mirandeses se convirtieron en protagonistas de un concierto en directo incluido en el Jazztival

CRISTINA ORTIZ

Lograron poner en pie para bailar al ritmo del ‘Because I am happy’ de los Minions a todo el auditorio, un buen número de escolares mirandeses que ayer se acercaron a la experiencia de disfrutar de la música en directo, en este caso a ritmo de jazz, al marcado por Noa Lur con su proyecto ‘Jazz for Children’, una iniciativa novedosa incluida dentro del décimo aniversario de la programación del Jazztival. «Son un público muy agradecido pero muy difícil. Si conectan lo hacen a tope pero tienen un gusto muy particular. Son especiales, por lo que intentamos implicarles desde el principio, interactuar con ellos para hacer que canten y bailen», explicó Noa Lur.

Y lo consiguieron, porque los escolares se animaron e hicieron suyas todas las propuestas lanzadas por el grupo y entre las que se incluían temas propios, arreglos de otros conocidos y combinaciones llamativas como la surgida de enlazar un estándar jazzístico con el sonido del videojuego Mario Bros. Una manera de mostrarles que ese estilo también forma parte de la música que ellos escuchan, para que lo reconozcan y disfruten».

Evidentemente, para que les resulte más fácil identificar esa música que aunque no sepan cómo se llama sí está entre los sonidos que escuchan, el proyecto apuesta por «hacer arreglos especiales con temas que sí conocen, de películas, de dibujos o videojuegos». Pero lo esencial, sin duda para la impulsora de ‘Jazz for Children’ es que «los niños son muy receptivos en cuanto logras implicarles a base de movimientos o de cantar. Tienen los oídos más abiertos que los adultos».

Además cuentan con una ventaja respecto a los mayores: no tienen vergüenza y «no se cortan un pelo. Luego les enseñamos a cohibirse y a poner límites; pero ahora están dispuestos a todo para jugar», reconoció.

De hecho, la propuesta se le ocurrió a Noa Lur tras observar cómo actuaban los más pequeños que acompañaban a sus padres a los conciertos de la artista vasca. «Reaccionaban de una manera espectacular, se ponían de pie, cantaban, bailaban... Y a partir de ahí pensé en hacer algo para ellos, porque son muy receptivos y tenemos que darles la oportunidad de que disfruten de este tipo de música para que luego puedan elegir».

Pero también por las cualidades positivas que puede despertar y ayudar a desarrollar en los más pequeños, como la espontaneidad, la creatividad, la seguridad en uno mismo, la improvisación... «Valores de dejarse fluir que vamos perdiendo según nos hacemos mayores», pero de los que el grupo dio buena muestra en un escenario decorado con personajes animados perfectamente reconocibles por niños y niñas y que varios de ellos abandonaron en numerosas ocasiones para mezclarse con su público menudo en un patio de butacas inundado de un repertorio pensado para que se lo pasaran bien, pero asimilaran también algunos conceptos y sonidos.

«Meterles el gusanillo»

Se trataba de «meterles el gusanillo del jazz y, sobre todo, de la música en directo, en vivo. No todo se escucha en Internet o el MP3, ir a un concierto es una cosa muy bonita y global, más allá del sonido». Y parece funcionar porque llegado el final no dudaron en levantar con fuerza sus voces para pedir ‘una canción más’. Y la tuvieron.

Quién sabe si en el futuro también podrán disfrutar de los mismo ritmos en casa, en un disco, una opción que el grupo no descarta hacer a futuro.

Fotos

Vídeos