Una ciudad bien cardioprotegida

Una ciudad bien cardioprotegida
Avelino Gómez

En Miranda hay instalados más de 20 desfibriladores, 17 de ellos adquiridos por la Fundación Giafys e instalados en dependencias públicas

MARÍA ÁNGELES CRESPO

Saber cómo hay que actuar ante una emergencia que comporte riesgo para la vida de las personas es fundamental. Intervenir con celeridad y poniendo en práctica lo aprendido en cursos de primeros auxilios, de soporte vital básico y de desfibrilador puede suponer la diferencia entre salvar o no al afectado.

Esa toma de conciencia se está revelando cada día más real y eso queda demostrado con la realización de cursos como los que se desarrollan los últimos jueves y viernes de cada mes en la Escuela de Animación y Tiempo Libre, y que son impartidos por los responsables del Gabinete Médico Deportivo con la colaboración del Ayuntamiento.

Los primeros que comenzaron a saber cómo reaccionar ante una emergencia y a utilizar un desfibrilador acudieron a las clases, teóricas y prácticas en 2010. Desde entonces han sido alrededor de 1.000 las personas que se han familiarizado con las técnicas. Y lo han hecho sabiendo, además, que Miranda, tal y como apunta la encargada de ofrecer la formación, Koro Quevedo, «es una de las ciudades más cardioprotegida de España. Tenemos una ratio de desfibriladores por habitante, de las más altas». Una afirmación nada baladí, y que se sustenta en un significativo dato. Adquiridos desde la Fundación Giafys, e instalados en dependencias públicas hay 14.

Están localizados en el SAC del Ayuntamiento, dos en el Polideportivo de Anduva, en el Centro Cívico, la Casa de Cultura, el Centro Sociocultural de mayores, los colegios de Los Ángeles y Sagrados Corazones, Los institutos Río Ebro y Montes Obarenes, el Teatro Apolo, y en los campos de fútbol de Anduva, La Charca y el casco Viejo.

Además «contamos con la inmensa suerte de tener otros tres circulantes disponibles las veinticuatro horas del día, y que son los que llevan los agentes de la Policía Local».

Pero esos no son todos; se supera la veintena si a los ya citados se le suman los que se han colocado en el gimnasio Di Som, Novadiet, la Subdelegación de la Junta o Aciturri, que dispone de dos en los centros del polígono de Bayas y otros dos en los de Berantevilla.

Es importante disponer de medios, no cabe duda, pero de poco servirían si no existen personas formadas en su utilización. Con los cursos como el que acabe de desarrollarse lo que se pretende es dotar a los primeros intervinientes en una emergencia «que generalmente es personal no sanitario, que sepan los pasos básico que tienen que hacer para intentar salvar la vida a una persona que ha entrado en parada cardiorespiratoria».

Quitar el miedo

Nadie desea encontrarse ante una situación de emergencia, pero como eso es imprevisible, lo importante es saber reaccionar y dejar de lado los miedos. «Esto es un aprendizaje para la vida, y debería ser una materia que tendría que impartirse en los colegios de modo práctico. Nosotros consideramos que la edad ideal para empezar son los 14 años, cuando los niños ya tienen la fuerza suficiente para dar un masaje cardíaco».

Insistió Koro Quevedo en la conveniencia del aprendizaje para alejar los temores de hacer algo incorrectamente. «Si no haces nada la persona que está muerta seguirá estándolo. Si por lo menos sabes hacer un masaje cardíaco la probabilidad de que sobreviva aumenta exponencialmente. Por mal que lo hagas, pongamos que en la reanimación rompemos una costilla, la costilla se suelda, pero si no se interviene la vida no se recupera».

Entre los alumnos del último curso había quien como Cristina Ojeda acudió a nivel particular porque «considero que es fundamental tener conocimientos por si me veo, espero que no, en algún momento ante una situación de emergencia».

Tras enfrentarse a los casos prácticos planteados durante las clases apuntaba que «acudir es recomendable para todos, y diría más, creo que tendría incluso que ser obligatorio incluso en los colegios porque si aprendes desde pequeño las técnicas y a utilizar el desfibrilador, si te encontraras en una situación de estas podrías tendrías el temple necesario para salvar una vida. Yo considero que es muy recomendable hacer estos cursos».

También participaba Diego López que aun reconociendo que «nunca sabes cómo vas a reaccionar», consideraba fundamental tener conocimientos básicos porque «sin no estás entrenado nunca lo harás bien». Él en su caso acudió al cursillo como «una formación periódica para la empresa. Nosotros en Aciturri tenemos desfibriladores y tenemos que saber usarlos».

Apuntaba también que «no es raro que se den situaciones de infartos en las empresas, así que considero fundamental que tengamos formación».

Los dos comentaron que quizás lo más complicado ante una situación de emergencia es «saber reconocer qué es lo que le ocurre a la persona afectada», y por eso hicieron hincapié en que tener conocimientos para actuar es vital y animaron a los mirandeses a que «participen en estos cursos, hay que quitarse los miedos».

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