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La cifra de visitantes el año pasado fue similar a 2016 salvo en extranjeros que creció un 20%

El Castillo sigue siendo uno de los atractivos junto al Jardín Botánico. /Avelino Gómez
El Castillo sigue siendo uno de los atractivos junto al Jardín Botánico. / Avelino Gómez

El CIMA recibió en 2017 a 16.682 personas, un 2,56% más a pesar del descenso de los vecinos de la ciudad

ÓSCAR CASADO

Los datos del turismo se mantienen en números similares. En 2017 el Centro de Interpretación de Miranda Antigua (CIMA) recepcionó a más de 16.500 personas. Una cifra muy similar aunque se ha incrementado levemente en comparación con 2016, con un 2,56% más. Por lo tanto, los registros se mantienen al alza desde 2015 y en tres ejercicios completos ha subido algo más del 7%.

Los guarismos reflejan que en 2017 el número de visitantes llegó a los 16.682, un dato en el que se contabilizaron más mujeres que hombres, con más de 8.500 frente a los 8.097 visitantes masculinos. En total, fueron 417 personas más respecto a 2016, primer ejercicio en el que se superó la barrera de los 16.000. Lo que se mantiene es que la mayoría siguen siendo turistas nacionales.

Del resto de España llegaron 8.698 personas, lo que representa el 52,1%. Su origen como se indica en las estadísticas municipales es muy variado aunque se registra un mayor porcentaje de visitantes de la región y  del País Vasco. Esta categoría, la de turistas nacionales, se ha incrementado en un 3,87% respecto a 2016.

Por otra parte, están los datos de los vecinos de Miranda que se han pasado por el CIMA a lo largo de 2017. Un segmento en el que los datos muestran un ligero descenso. Si en el 2016 llegaron a los 7.194 en el pasado año hubo 7.194. Una cifra que puede mostrar una tendencia lógica, puesto que la ciudad va conociendo cada vez más el espacio del Castillo.

Donde sí que se ha experimentado un crecimiento es en los datos de los turistas extranjeros. En 2015 se superaron los 700, en el 2016 se quedaron por debajo de esa cantidad, pero en el 2017 se ha contabilizado un aumento considerable, puesto que se sumaron 852 visitas.

Esto sigue representando una pequeña porción del pastel, ya que el año pasado era el 4,29% del total y este año el 5,10, aunque es cierto que esta categoría fue la que experimentó un mayor crecimiento y en términos porcentuales en 2017 subió algo más del 20%. Un porcentaje en el que hay que contar asistentes de países cercanos como Portugal o Francia, pero también otros de procedencias más lejanas como Corea del Sur, Kazajistán, Senegal o Nueva Zelanda.

Al margen de las visitas que se han registrado en el CIMA, en este 2017 también se han mantenido en cifras muy similares las rutas guiadas que se han organizado. Si en el 2016 fueron 98 los circuitos desarrollados, en el ejercicio que acaba de concluir se han sumado 101.

De todas ellas siguen estando las habituales como la del ‘Castillo y y el Jardín Botánico’, la del ‘Casco Histórico’ o la de la ‘Arquitectura del Ensanche’. Pero además también se han desarrollado otras como varias al Espíritu Santo, con motivo de los 800 años de su construcción, o una al antiguo campo de concentración en el 70 aniversario de su clausura. Además también se realizaron 67 visitas-taller destinados a escolares.

Presupuesto

Para conseguir estas cifras hay que contabilizar lo que se ha destinado en el último ejercicio para la partida de turismo, con la recuperación del Castillo como mayor estandarte. En el 2017, la cantidad destinada a este sector fue de 233.600 euros. Una cuantía que en este 2018 se incrementa hasta los 236.100 euros.

En el último Pleno municipal, el responsable de esta cartera, Miguel Ángel Adrián, desglosó en qué se va a gastar esta cantidad. Por una parte hay una serie de gastos fijos. Entre ellos se cuentan los 56.000 euros del personal, los 48.400 euros del convenio con el Mirandés y los 27.000 que se destinan a la limpieza del Pabellón Multifuncional.

Por lo tanto, quedan 104.700 euros para diversas promociones turísticas como la gestión del CIMA, las publicaciones que se elaboran y la organización de Los Viernes del Castillo, entre otras actividades.

La oposición exige la creación de un plan de turismo

Al margen de los datos sobre las visitas que se han registrado en la ciudad a lo largo de 2017, el turismo también ha tenido su dosis de actualidad tras el último Pleno municipal. En él, se aprobó una moción presentada por el grupo popular en la que, entre otros puntos, se pedía la redacción y puesta en marcha de un plan estratégico de turismo.

Para que se aprobara, los populares tenían que tener el apoyo del resto de concejales de la oposición, puesto que los socialistas del equipo de Gobierno se posicionaron en contra. Al final, la votación volvió a mostrar una oposición unida que sacó adelante la moción en la que junto al citado plan, también se pedía que se hiciera un diagnóstico de la oferta turística en Miranda, la puesta en marcha de medidas concretas, y la creación de un grupo de trabajo para hacer un seguimiento de las acciones a tomar.

En el debate, el encargado de defender la moción por parte del Partido Popular fue Sergio Montoya. En su primera intervención realizó un análisis de la ciudad y criticó, como ya había hecho previamente, que la ciudad no tuviera ningún tipo de presencia en Fitur. Además pidió un plan estratégico, como hizo el resto de grupos para saber cómo gastar las partidas destinadas a conseguir atraer a personas a la ciudad.

Frente a estos postulados estuvo el portavoz socialista, Miguel Ángel Adrián, quien además es el concejal de esta cartera en el Ayuntamiento. El responsable municipal criticó que «por una parte nos dicen que nos gastamos mucho en turismo y por otra nos dicen que gastamos poco. Hay que encontrar un equilibrio», afirmó, aunque el resto de grupos en los posteriores turnos de intervención destacaron que no se hablaba de esto. «No hablamos de aumentar partidas», explicó Montoya, quien defendió que era una moción «sin dobleces y con cero carga política».

En el debate, Adrián habló de un documento municipal que podía servir de base para establecer el plan que pedía la oposición, pero al final pese a esta disposición la moción se aprobó con el voto en contra de los socialistas y los brazos levantados del resto de la oposición.

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