El centro de daño cerebral de Afami acoge un nuevo usuario cada semana

El centro de daño cerebral de Afami acoge un nuevo usuario cada semana. / Avelino Gómez

La instalación, que se inauguró oficialmente hace 4 meses, atiende a 25 personas que acuden entre 9 horas semanales y 8 diarias

CRISTINA ORTIZ

Han pasado apenas cuatro meses de su inauguración oficial, y aunque con anterioridad ya venía atendiendo a 8 personas, son ya 25 los usuarios que acuden de manera habitual al centro de daño cerebral de Afami. «Todas las semanas llega alguien nuevo», reconoció la presidenta del colectivo, Eulalia Mallofré, que ya está pensando en ampliar las instalaciones y el personal. En breve incorporarán una segunda fisioterapeuta a un equipo de atención multidisciplinar que componen ahora siete personas y que cuenta con logopeda, neuropsicólogo y terapeutas ocupacionales.

Hay pacientes que pasan en el centro 8 horas diarias, pero también les hay que acuden 3 durante los cinco días laborales y otros que van el mismo tiempo, 3 horas, pero tres veces a la semana. Algo que tampoco es inmutable, porque la asistencia depende del tiempo y de los apoyos especializados que necesiten. De ahí que sea muy difícil establecer el número de plazas con las que cuenta la instalación. Además hay que valorar que la mayoría del trabajo es individualizado.

«Colectivo se hace poco, salvo los debates con 3 ó 4 usuarios a los que proponemos temas. Y es que es muy positivo que hagan grupo, estén con gente, se mantengan al día de lo que ocurre... Es importante que se reintegren a la vida», apuntó Mallofré. Y la iniciativa funciona, al igual que los descansos para el desayuno y la merienda, propuestas que los propios pacientes elaboran en una cocina estrenada hace un mes. «Sirve para que se conozcan y compartan charlas, pero ya les he dicho que de seguir así van a tener que hacer turnos, porque no caben», bromeó Mallofré. Y eso que no todos tienen el mismo horario, al establecerse su asistencia en función de la valoración de los especialistas.

Los números de la asociación son ya de vértigo para la presidenta y es que los 130 usuarios que suman ambos centros son atendidos en estos momentos por 44 empleados, dos más que hace cuatro meses y a los que se incorporará otra más en un mes para garantizar la atención que el colectivo considera óptimo.

Esto implica que el presupuesto anual ronda ya el millón de euros. Solo en alquileres abonan unos 5.000 al mes. Si bien, la partida más grande se va en el pago a personal. Algo fijo todos los meses y que financian con las cuotas de los usuarios, que cubren la mayoría del presupuesto. Además de los salarios costean la renta de los locales y el catering. «De esta manera vamos tirando», concluyó.

Buena parte de sus esfuerzos se centran en la atención a personas con déficit cognitivo, un colectivo que sobrepasa el centenar. Rondan los 105 usuarios y no cuentan con lista de espera, un problema al que tuvieron que hacer frente en otras ocasiones. Entre otros motivos porque el nuevo centro les ha permitido habilitar un espacio con otras 36 plazas para atender a gente que se encuentra en las fases incipientes de la enfermedad.

«Cada vez nos llegan en estadios más iniciales, aunque nos gustaría que algunos lo hicieran incluso antes», apuntó Mallofré, que valora el reconocimiento de las familias de que Afami no es un sitio en el que estar atendido y entretenido, sino que ir allí implicar también hacer «trabajo cognitivo que se nota muchísimo a la hora de enlentecer el desarrollo de la enfermedad. Es algo que se logra». Sin olvidar tampoco la importancia de los controles de enfermera, fisio... «El seguimiento es importante».

De hecho buena parte de esa trabajo ayuda a que ya no haya un porcentaje tan elevado de pacientes con un deterioro muy elevado. «Tenemos avanzados pero no tienen una calidad de vida tan mala como hace unos cuantos años», destacó.

En estos momentos más de la mitad de los que acuden están en estadios iniciales de la enfermedad, hasta 58. Eso no significa que todos reciban el mismo servicio, ya que hay quien opta por acudir 3 horas, pero también otros que prefieren permanecer toda la jornada, hasta 10 horas diarias, haciendo actividades en el centro. Una opción en la que figuran 60 personas en todas las fases de la enfermedad. También tiene muy buena acogida el servicio de estancias nocturnas, para dar descanso a las familias; si bien, en estos momentos todavía hay vacantes para alguna jornada de verano.

Una nueva ampliación, con la anexión de un local de 50 metros

Es un local pequeño, de unos 50 metros cuadrados, pero su emplazamiento es perfecto para Afami, ya que está situado junto al centro de daño cerebral, con lo que la anexión resultaría sencilla, bastaría con tirar una pared del gimnasio. Sin olvidar las correspondientes obras para habilitar un espacio diáfano, cuyo uso aún no está definido. «Lo vamos a hacer porque nos va a resultar necesario contar con esa ampliación», valoró Eulalia Mallofré. Es la última lonja que queda vacía en esa zona y esperan disponer de ella en los próximos meses, una vez que lleguen a un acuerdo con la propiedad. «La teníamos que haber cogido cuando empezamos con el proyecto, pero entonces nos parecía mucho».

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