El centro cívico incluirá una reproducción del campo de concentración

El centro cívico incluirá una reproducción del campo de concentración

El proyecto de interpretación tratará de explicar cómo era la vida en una instalación por la que pasaron más de 80.000 personas

Cristina Ortiz
CRISTINA ORTIZ

Mantener viva la Memoria Histórica en la ciudad pasa, en buena medida, por poner en valor el campo de concentración. Fundamentalmente por contar cómo fue la instalación, la vida en ella, recordar a las más de 80.000 personas que pasaron por allí, sus historias... Una recopilación documental en la que se está trabajando y que formará parte –junto con una reproducción de lo que fue en su momento– del centro de interpretación del campo que se ubicará en el Raimundo Porres.

Poco más quiso desvelar ayer la alcaldesa de la ciudad, Aitana Hernando, sobre un proyecto surgido del acuerdo de aprobación de presupuestos de este año con Miranda Puede. Por eso, prefirió optar por la prudencia a la espera de poder hacer una presentación conjunta y formal de una iniciativa que se espera poder completar con visitas guiadas a los terrenos en los que estuvo enclavado. «La escasa distancia a los restos del campo es algo positivo de cara a poder fijar recorridos».

Una valoración que hizo la regidora mirandesa sin entrar en más detalles durante un recorrido por la zona, acompañada por miembros de la Asociación de la Memoria Histórica de Miranda y también por la secretaria regional del PSOE en esa materia, Beatriz García, para conmemorar que en 2017 se cumplen 70 años del cierre del campo, el último que se clausuró en España.

El objetivo máximo pasa por «seguir transmitiendo a la memoria de la gente lo que ocurrió, continuar contándolo para que nunca se repita y no caiga en el olvido que hubo personas que perdieron su vida y su libertad por defender valores importantes. Se trata de contribuir a recordarles y repararles en lo que se pueda», apuntó Hernando, que quiso tener un recuerdo para el anarquista Félix Padín, superviviente de esa instalación y quien durante muchos años no tuvo reparos en contar en foros muy diversos cómo era la vida ahí.

También García quiso poner el acento en la importancia de rendir un homenaje público a «personas que sufrieron una verdadera tortura en campos como éste». Un centro de privación de libertad, del que «por fortuna se conservan vestigios que recuerdan que existió», pero es que no fue ni mucho menos el único que hubo en territorio español, aunque su memoria prácticamente se haya borrado. De hecho, recordó que en Castilla y León «hubo 19 como éste y 180 en todo el país. Aquí es algo que se conoce algo más; pero, en general, la ciudadanía no es consciente. Solo pensamos en los que hicieron los nazis pero en España los sufrieron antes que en Alemania y en el resto de Europa».

Y las condiciones de vida no fueron mucho mejores porque «estaban superpoblados, había hacinamiento, escasez de comida, enfermedades, plagas, torturas y maltrato psicológico continuo... Había miedo, daño, dolor... y, además, reclusión por luchar por la democracia, por la libertad, por sus ideas».

En recuerdo a su memoria, García depositó un ramo de flores en el que se combinaban los colores de la bandera de la II República en el monumento a las víctimas y represaliados de la Guerra Civil Española que se encuentra el parque Emiliano Bajo. Una acto al que no faltó la concejala de Bomberos y nieta del alcalde asesinado, Raquel Bajo.

Seguir trabajando

Por otro lado, García recordó la importancia de la propuesta presentada a nivel nacional esta misma semana por el PSOE para reformar la ley de 2007 y cumplir con «los olvidos» que se habían producido en esa normativa. «Es algo a lo que estamos poniendo remetido y que esperamos que tengamos apoyo para sacarlo adelante», zanjó.

Mientras, por su parte, el Ayuntamiento mantiene abierta la oficina de atención a las víctimas del franquismo a la espera de poder articular la personación del Consistorio en la querella argentina abierta tiempo atrás por la jueza María Servini, que llegó a entrevistarse con Padín.

Para ello era necesario aportar un informe jurídico, un documento que ya les ha hecho llegar Josu Ibargutxi, miembro de la plataforma vasca contra los crímenes del franquismo, con quien les puso en contacto Ganemos Miranda. Ahora queda que la letrada municipal redacte la querella en la que se personarán por todos los mirandeses afectados, y no solo por los miembros de la Corporación que fueron asesinados en 1936.

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