Los belenistas siguen sorprendiendo

Todos los años hay novedades en su trabajo. /Avelino Gómez
Todos los años hay novedades en su trabajo. / Avelino Gómez

Pequeños y mayores acuden a la Casa de Cultura para disfrutar con la muestra de la Asociación Belenista Mirandesa

MARÍA ÁNGELES CRESPO

Llega la Navidad y con ella el tiempo de las tradiciones; una de ellas es la del Belén y para prepararlo cada uno tiene su estilo. Algunos optan por colocar sólo el Misterio, pero otros muchos, en especial los que cuentan con niños en sus familias, siguen preparando escenas en las que caben infinidad de figuras.

Evidentemente lo que será el resultado final se suele preparar con tiempo, pero si de ese espacio hay que hablar, quienes alcanzan un protagonismo especial son los miembros de la Asociación Belenista Mirandesa que ya han expuesto su obra en la asa de Cultura, un trabajo ultimado en fechas recientes peque que comenzó a gestarse «en enero del año pasado», tal y como apuntaba Teo González; uno de los artesanos del grupo que disfrutaba explicando a los visitantes todo lo que iban a encontrar en la exposición de este año».

Como en todo siempre hay escépticos que consideran que un Belén es un Belén, y que si nos atenemos a sus aspectos tradicionales pocas son las novedades que pueden contemplarse, pero para hacerles cambiar de opinión están, por ejemplo, los belenistas mirandeses.

En la muestra no cambia la estructura, los dioramas, el Belén grande y los más pequeños que se centran en detalles pero «aún así, siempre nos esforzamos por introducir novedades que puedan llamar la atención de quienes visitan la exposición», y no cabe duda de que lo consiguen.

Todos los dioramas son nuevos y en el de gran tamaño «hemos hecho nuevas todas las casas que aparecen. Sin duda al tener dieciocho metros cuadrados es el que más llamará la atención. Se puede diferenciar Belén de Nazaret, la gruta de la Anunciación es muy bonita; así que creemos que gustará».

Los primeros visitantes dieron ya muestras de agrado y eso que todavía queda una sorpresa. En el pequeño lago que forma la cascada de agua «la semana que viene pondremos peces».

Al margen de que la vista se vaya siempre a la obra de mayor tamaño, todos los mirandeses buscan siempre encontrar el guiño que los belenistas hacen a la ciudad. Este año el rincón particular de Miranda es la estación de ferrocarril, su plaza, a la que como los niños mirandeses saben, llegan los Reyes Magos. «Queríamos hacer un homenaje a la complicada situación por la que está atravesando el ferrocarril y por eso hemos pensado en ello», apuntaba Teo González que, acto seguido, recordaba que «después de esto al final quienes se encuentran con problemas somos nosotros, que como no encontremos pronto una sede, a lo mejor celebramos por última vez esta exposición que llevamos haciendo tantos años».

Otras novedades

Al margen de la variación de figuras y la presencia de nuevas edificaciones construidas por ellos mismos, la muestra de este año cuenta con otra importante novedad. «Poco a poco lo hemos ido adaptando y en esta ocasión toda la iluminación la hemos preparado con bombillas led, así que, menos gasto y menos calor».

Todas las escenas se adaptan perfectamente a la historia, pero a modo de juego para los visitantes que «nos están diciendo que les está gustando mucho el conjunto», los belenistas han cometido de modo deliberado un error. «Hay una figura que desentona, y hay que buscarla. Si la gente se fija con atención seguro que la encontrará».

Los que acudan podrán también, como es habitual, adquirir algunas figuras preparadas por ellos mismos. Las venden con la intención de obtener algunos recursos para ver si pueden continuar con su trabajo». Este año y ante la inminente marcha de su actual sede «tenemos más cosas porque no podemos almacenarlas y hemos pensado que aquí podíamos darles una buena salida. Las construcciones que tenemos hechas, con los cuatro lados, y que no sabemos si vamos a poder conservarlas también las henos puesto a la venta», explicaba, mientras eran muchos los chavales que se acercaban a ver el trabajo de la Asociación Belenista Mirandesa y aprovechaban también para dejar su carta a los Reyes Magos en el buzón que han instalado.

Su labor puede verse también en algunos establecimientos de la ciudad y «en los belenes que hemos instalado en el Apolo y en el Museo de Los Faroles».

«Este año nosotros tenemos que buscar posada»

Para la Asociación Belenista Mirandesa ésta es una época en la que disfrutan de verdad pues les sirve para mostrar lo que para ellos es una afición, y contribuyen «a mantener la tradición y dar el pistoletazo de salida a la Navidad», argumenta Teo González. Están por lo tanto felices, pero este año sus sensaciones están un tanto empañadas por la situación que el colectivo está atravesando. En breve tendrán que dejar el piso en el que se encontraba su sede y «haciendo un símil navideño, somos nosotros los que este año estamos buscando posada».

Necesitan de un espacio para poder almacenar todo el material del que disponen y también para seguir desarrollando su trabajo. Ante estos acontecimientos «hemos hablado con el Ayuntamiento a ver si puede facilitarnos algún espacio, pero nos han comentado que en estos momentos no disponen de nada, así que estamos preocupados».

Dice González que «no es mucho lo que necesitamos, un piso o una lonja vacía en la que podamos instalar unas mesas y unas sillas para trabajar y guardar lo que hacemos». Confía en que entre quienes acudan a ver la exposición podría haber alguien que dispusiera de un espacio que pudiera servirles. «En el buzón de cartas para los Reyes tendremos que echar la nuestra pidiendo eso. A ver si hay suerte».

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