La Asociación Belenista ya tiene la vista puesta en la próxima Navidad

Hay que trabajar, como lo hacen Héctor, María Ángeles y José Antonio, hasta el más mínimo detalle . /Avelino Gómez
Hay que trabajar, como lo hacen Héctor, María Ángeles y José Antonio, hasta el más mínimo detalle . / Avelino Gómez

Sus socios están preparando con mimo el belén abierto que se verá en la Casa de Cultura y tendrá «como siempre, sorpresas»

MARÍA ÁNGELES CRESPO

El calendario es claro y marca que todavía nos encontramos en las primeras fechas del mes de septiembre. Si se mira ese metódico paso de los días con objetividad queda claro que faltan aún muchas jornadas para que lleguen las fiestas navideñas, pero el tiempo, como es sabido, y aunque tenga una medición exacta transcurre de modo diferente para cada uno. Quien espera algo percibe su avance muy lento, mientras que para quien tiene que hacer algo pensando en la conclusión a fecha fija pasa de modo vertiginoso. Los días parecen tener en ese caso menos de sus conocidas veinticuatro horas.

Y no es precisamente que eso sea lo que ocurre en la sede de la Asociación Belenista Mirandesa, pero sí que sus integrantes, especialmente los que se afanan en construir las piezas que acabarán convirtiéndose en un belén abierto que ocupará nueve metros, constatan que no queda tanto para que llegue el momento más esperado por todos ellos.

Son cincuenta y dos los socios y como reconoce su presidenta, María Ángeles Puras «nosotros pensamos todo el año en la Navidad, y nuestro objetivo es que esto no decaiga, que siempre esté flotando en el ambiente y siga adelante la tradición».

El único momento en el que en el grupo se hace un parón es en el mes de enero. Cuando se retira la exposición que año tras año ofrecen a los mirandeses en la Casa de Cultura, descansan un poco pero enseguida comienzan unos a plantear ideas y otros a intentar plasmarlas con sus manos para conseguir que al siguiente año vuelva a verse en la ciudad un gran Belén, «siempre con alguna sorpresa».

Uno de los socios que invierte horas y horas en trabajar el polispán y la madera que acabará convirtiéndose en el marco navideño es José Antonio Salazar. Él apunta que «obviamente cuando hacemos un trabajo tenemos que centrarnos en las escenas de la Navidad, pero siempre hay posibilidades de hacer cosas nuevas».

No quieren desvelar todavía nada de lo que se verá este próximo diciembre, pero sí apuntan que «no faltará un rincón de nuestra ciudad, habrá dioramas, y procuraremos hacer un belén que llame la atención».

Para ellos el trabajo es muy intenso, emplean muchas horas de su tiempo libre, y a veces llegan momentos de cansancio. Aun así reconoce Salazar que «todo eso se olvida siempre cuando llega la exposición. Para nosotros es muy gratificante ver cómo disfrutan tanto los mayores como los pequeños».

Los momentos más duros se olvidan y, «tampoco es que sean muchos», indica, porque «en la asociación lo pasamos estupendamente hay un ambiente fantástico que, seguramente sorprendería a gente nueva que se acercara a conocernos».

Puertas abiertas

La sede de la Asociación Belenista Mirandesa está en el segundo derecha del número 52 de la calle Santa Lucía. «Aquí estamos prácticamente todos los días del año a partir de las seis y media de la tarde. Si no es uno, es otro, siempre hay alguien. Y todos estamos dispuestos a hacer que la afición belenista llegue a más gente».

Para intentarlo la entidad organiza uno o dos cursos al año «abiertos a todo el mundo. El último lo hicimos en marzo y estamos mirando a ver si tenemos la posibilidad de hacer otro antes de Navidad, que en este caso sería para enseñar a hacer palmeras».

Son siempre un buen complemento en cualquier belén. El de cada familia es muy particular y necesita ser ‘vestido’ con complementos diversos. «Aquí hacemos de todo, infinidad de elementos que pueden serles útiles».

Todos ellos son los que muestran y venden en la Feria de Navidad. «Es una cita a la que siempre acudimos con muchísimas ganas. Nosotros empezamos en esos primeros días de diciembre a vivir ya muy intensamente las fiestas».

Para la Asociación esta feria es también un empujoncito económico puesto que la cuota «es de tan sólo 15 euros. Una cantidad asumible para los que quieran sumarse a nosotros. Aquí siempre faltan manos y todo el que venga será muy bien recibido», insiste la presidenta.

Y no sólo para trabajar, porque la asociación también planifica otras actividades, como la asistencia concentraciones nacionales o de zona de belenistas. Las próxima, además, pillarán muy cerca porque van a ser en Vitoria. También «vamos a veces a talleres de tallistas, allí es donde encargamos las figuras, siempre de autor, que colocamos en el Belén que presentamos a los mirandeses, y hacemos excursiones para ver belenes en pueblos».

El belenismo es un tradición ancestral y ellos se han propuesto mantenerla en Miranda. En su sede las vitrinas están prácticamente repletas y todos sus actuales socios, con su presidenta a la cabeza tienen como aspiración el disponer de un espacio más amplio en el que «poder guardar todo el material del que disponemos y por qué no, tener espacios para que quien quiera pueda verlo con comodidad».

Mirando al futuro

Están contentos y agradecidos a quien les permite ahora mismo «tener un lugar como este para trabajar, pero nos gustaría conseguir otro, por lo que ya hemos comentado y también porque nos encontramos con problemas de accesibilidad, es un segundo sin ascensor».

No cabe duda de que estarían mejor «en otro espacio adaptado para que nadie se encuentre con problemas para poder venir».

Confían en que más pronto que tarde ese deseo se convierta en realidad, piensan en ello, pero ahora mismo la mente de todos los socios está puesta «aunque estemos en verano y con calor», en la fechas para ellos más señaladas, la Navidad.

De momento en su sede-taller lo que se ve es el esbozo de su idea del belén de este año, y los socios se afanan en terminar las piezas que acabarán ensamblándose para completar el trabajo monumental con el que la ciudad podrá disfrutar.

Ellos ya lo están haciendo ahora y aunque estén metiendo horas y horas insisten en que pasan rápido porque «lo que nos faltan son ni ganas ni ilusión». Al ver como trabajan se percibe y ahora lo que resta es ver el resultado final de su esfuerzo para que todos los mirandeses tengan, como todos los años, su belén monumental. Ya queda menos.

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