El Correo

Un comienzo sanjuanero con mucho sabor

Un comienzo sanjuanero con mucho sabor
  • Las tradicionales citas ‘gastronómicas’ con las alubias y sus sacramentos, además de con el Festival de la Morcilla, centran las actividades del Fin de Semana del Blusa presidido por el intenso calor

Las tradiciones hay que mantenerlas y de eso bien saben todos los mirandeses y sanjuaneros, que ayer en el inicio del Fin de Semana del Blusa dejaron en los armarios su ropa de calle para enfundarse su uniforme festivo, diferente en cada una de las cuadrillas pero igual en el sentido y sentimiento que transmite, para participar de lleno en todas las propuestas del primer día en el que el aroma que se respira en la ciudad no es más que uno, el sanjuanero.

Y lo cierto es que los mirandeses demostraron una vez más que San Juan está por encima de todo. Hay que reconocerlo porque no es fácil meterse entre pecho y espalda un buen plato de alubias con sus correspondientes sacramentos, y acompañadas además en muchos casos por alguna que otra ‘gilda’, cuando la temperatura es más propia de un mes de agosto que de un mayo mirandés.

Apetecer, apetecer, lo que a algunos –un buen número–, les pedía el cuerpo era tomarse «una ensaladita o un gazpacho para refrescar», no dudaban en reconocerlo muchos, pero a renglón seguido el comentario se tornaba tradición cuando decían que «en este día lo que toca, son alubias». Además recalcaban que «con lo buenas que están es difícil resistirse a ellas».

Eso sí la apreciación llegaba mientras el propio plato de plástico, aún sin contenido, adquiría otro uso y se convertía en un improvisado abanico. Los más previsores, casi siempre ellas, llevaban el instrumento idóneo para refrescarse y ninguno de los que estaban en los bolsos se quedó sin utilizar.

La concentración de las 1.400 personas que tenían su vale para la comida (casi todas ubicadas en el Pabellón del Ebro), hizo subir en unos cuantos grados la temperatura y, por fortuna «aquí no hay un termómetro que nos diga a cuánto estamos. Si lo viéramos sería complicado no asustarse», decían muchos.

Otros le vieron el punto positivo a estar comiendo mientras se sudaba profusamente. «De esta manera nos ahorramos unos eurillos en una sesión de sauna para perder unos kilos. Si nos los quitamos es como si hubiéramos empezado con la operación bikini de cara al verano», decían.

Obviando, aunque era difícil, el calor, de la comida disfrutaron todos y poco quedó en los platos. Además, para cuando empezaron los sanjuaneros a tener alimento al que hincarle el diente, a muchos el estómago les pedía combustible. No en vano eran bien pasadas las tres y media de la tarde cuando comenzaron a servirse las raciones.

A las tres, hora fijada para el inicio eran todavía cientos los mirandeses que hacían cola para adentrarse en el Pabellón del Ebro. La carpa aneja se ocupó antes pensando en que el poco aire que corría refrescaría el ambiente de los comensales, aunque dada la menor altura de la misma tampoco es que la temperatura fuera mucho más baja.

Últimos momentos

Con la cita de ayer comenzaba San Juan para la mayoría; también para los que el pasado año fueron los sanjuaneros mayores e infantiles, pero para ellos este Fin de Semana del Blusa no dejaba de ser el principio del fin de su particular experiencia.

Con sus bandas distintivas se sentaron juntos Nomemí Santos, Arkaitz García, María Pérez y Sergio Moreno. Seguían ellos teniendo protagonismo; lo sabían y trataban de disfrutar al máximo de este día previo al de la elección de sus sucesores.

Seguían emocionados; tanto que Noemí comentó que «es una emoción terrible; para cualquier sanjuanero un día como hoy es espectacular. Yo tengo ahora mismo los pelos de punta de pura emoción de pensar que ya estamos en San Juan La gente tiene muchas ganas de San Juan otra vez, eso se está notando».

Lo mismo pensaba Arkaitz que reconocía que «tenemos un poco de pena, pero disfrutamos mucho el año pasado y estar aquí un día como hoy es muy bonito, nos lo merecíamos. Ahora lo que toca es que otros mirandeses, otros sanjuaneros puedan ser los representantes de todos y disfrutar de esta maravillosa experiencia».

Ya no había opción para que se apuntara a la elección nadie más, pero aun así, los dos dijeron que «vivir lo que nosotros hemos vivido va a ser inolvidable. El balance es más que positivo. Ha sido la experiencia de mi vida (decía Noemí), si alguien es mirandés y sanjuanero esto es lo máximo que se puede vivir (apostillaba Arkaitz), así que animamos a otros a que se presenten otro año».

Los más pequeños, María y Sergio reconocían también que estaban «con ganas de que empiece San Juan, pero sin ganas de quitarnos las bandas». Su balance fue muy positivo y comentaron que «nosotros cuando cumplamos los dieciocho nos presentaremos otra vez porque lo hemos pasado genial».

Y así espera el presidente de la Cofradía, Álvaro de Gracia, que lo pases todos los mirandeses en breve. «Se ve que la gente tiene ganas de pasárselo bien y arrancar con una comida como ésta es lo mejor. Con un comienzo como el que hemos tenido las fiestas van a ir extraordinariamente bien, estoy seguro».

El inicio fue bueno, pero sólo un aperitivo, el plato fuerte está ya cocinándose y lo que no van a faltar son ingredientes –los mirandeses conocen los que son necesarios– para lograr que llegue el mejor San Juan.

Más de 8 kilos y medio

Y en eso se metieron de lleno los que no quedaron saciados con la comida y decidieron participar en el Festival de la morcilla. Se reunieron 24 cuadrillas –una se cayó a ultima hora–, y demostraron algunas tener muy, pero que muy buen saque.

Nadie puede dudarlo si se tienen en cuenta las cantidades que algunos fueron capaces de comer. Vencieron Los Procopios que en la hora y media de la que dispusieron consiguieron comer la nada despreciable cantidad de 8 kilos y 630 granos, «una barbaridad», dijo el presidente de la Cofradía al anunciar que eran los ganadores.

A una considerable distancia quedaron Los 40 Principales que dieron buena cuenta de 7 kilos y 50 gramos de morcilla. El tercer puesto fue para La Parranda; ellos se comieron 6 kilos y 550 gramos.

Cantidades más importantes si se tiene en cuenta que el calor hizo que muchos pararan de asar poco tiempo después de empezar el concurso. Se vieron incapaces de mantener el ritmo.

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