El Correo

Cuatro de cada diez escolares de entre 6 y 12 años en Miranda sufre obesidad o sobrepeso

  • Solo el 15% desayuna de forma adecuada y algo más de la mitad realiza alguna actividad extraescolar deportiva

Más de un cuarenta por ciento de los escolares mirandeses de entre 6 y 12 años sufre obesidad o sobrepeso. De todo el alumnado en general, únicamente el 15% desayuna de forma adecuada, y algo más de la mitad realiza actividades extraescolares deportivas. Son algunas de las conclusiones que arroja el estudio de Vigilancia del Crecimiento, Estado Nutricional, Actividad Física, Desarrollo Infantil y Obesidad elaborado por el Ayuntamiento a través del Gabinete Médico Deportivo en colaboración con el Grupo de Investigación en Actividad Física y Salud (GIAFyS).

Los datos, tomados de una muestra formada por más de 1.200 alumnos de 8 centros educativos del municipio, revelan la necesidad de promover todavía más los hábitos de alimentación saludable y el fomento de la actividad física tanto entre menores como padres, que son quienes «les deben enseñar a cuidar la salud desde la infancia», como precisó el doctor Fernando Herrero, del Gabinete Médico del Consistorio, quien desgranó ayer las cifras de los estudios Miranda Crece 2, elaborado en 2015, y Miranda Crece 3, correspondiente al último año.

Según estos números, y en base a los estándares de la Organización Mundial de la Salud, la primera de las dos recogidas de datos reveló que un 40,4% de la población estudiada tiene sobrepeso u obesidad (41,6% en niños y 39,3% en niñas). En cuanto a las conclusiones del pasado curso, esa cantidad apenas ha variado en doce meses (con un incremento de apenas tres décimas).

En cambio se aprecia un descenso en los chicos y un incremento en chicas en las cifras de sobrepeso. En general se observa una estabilidad en los valores estudiados con tendencia a la mejora en algunas edades.

La información recabada para esta investigación refleja, entre otras estadísticas, que hay un 2% de escolares que no desayunan. Entre los que sí lo hacen, solo toman fruta o zumo de fruta el 20,4%. En cuanto a la frecuencia semanal, un 3,8% nunca come fruta fresca y únicamente el 15,9% lo hace más de dos veces al día. Por su parte, mientras que el 99,5% del alumnado desayuna en casa, sin embargo, el 35,4% come en el colegio de forma habitual.

El desplazamiento al centro educativo figura como otro de los parámetros incluidos en el estudio. En Miranda, el medio de transporte más empleado para ir y volver del colegio es caminando (55% en la ida y 62,6% en el regreso), si bien cuando la distancia supera los 2 kilómetros se opta por el coche, el autobús escolar y el transporte público.

Por otra parte, más de cinco de cada diez alumnos –el 53,1% para ser exactos– realizan actividades deportivas extraescolares. De ellos, el 13,4% lo hace un día por semana y el 1,7% no dedica su tiempo a ningún tipo de ejercicio después de clase. De media, los niños sometidos al examen duermen 9,6 horas entre semana y 9,9 en fin de semana.

Como conclusión, los autores de la investigación apuntan a la necesidad de actuar entre la población escolar con una serie de pautas que se concretan, entre otras, en rescatar la figura del desayuno como comida más importante del día y hacerlo de forma diaria con una fórmula que incluya cereales, lácteo y fruta o zumo natural. Al mismo tiempo aconsejan mejorar la frecuencia de ingesta diaria de fruta o zumo de fruta y verdura.

Tampoco se deben dejar de lado los problemas de delgadez a edades de 11-12 años, la franja donde se ha dado esta característica, estando vigilantes a este respecto. Igualmente hay que controlar el equilibrio nutricional de los escolares que comen en casa por parte de sus progenitores.

Intentar ir al colegio y regresar caminando en distancias de hasta dos kilómetros así como hacer deporte con una frecuencia mínima de 3 sesiones semanales son otras de las indicaciones que recopila el estudio. Prevenir la obesidad, subrayan los investigadores, se antoja hoy como uno de los más importantes desafíos de la salud pública.

Este problema está relacionado con diversas enfermedades crónicas no transmisibles, como las cardiovasculares, la diabetes y ciertos tipos de cáncer, y su impacto está aumentando rápidamente, teniendo en cuenta que la enfermedad cardiovascular es la principal causa de muerte en el mundo. Por tanto se hace imprescindible intensificar ese trabajo de prevención y educación dentro y fuera de las aulas.

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