El Correo

La Picota ya está reforestada al 90% y espera estrenar un mirador este verano

El enclave natural recibe la primavera con una imagen mucho más limpia y atractiva.
El enclave natural recibe la primavera con una imagen mucho más limpia y atractiva. / AVELINO GÓMEZ
  • A falta de plantar unos 150 árboles, la fundación que impulsa el proyecto de repoblación del cerro quiere que la estructura esté colocada para junio

Amantes de la naturaleza, paseantes y otros ‘curiosos’ se dejan ver ya desde hace semanas por los senderos de La Picota, que recibe la primavera con una imagen totalmente renovada. Quedan poco más de centenar y medio de ejemplares para culminar el proyecto de reforestación que pretende cubrir el entorno con unos 3.500 árboles, y la entidad que impulsa y financia este proyecto, la Fundación Galletas Coral, mira ya hacia la siguiente fase de la intervención, que culminará con la colocación de un amplio mirador volado para que el público que suba a la zona contemple las privilegiadas panorámicas que regala el entorno.

Si el plazo para terminar de repoblar el espacio se había fijado para la entrada de la estación de las flores, en el caso del particular balcón que ofrecerá vistas en 360 grados de todo el enclave –se podrán divisar montes, poblaciones y otros puntos que rodean la ciudad– la previsión es que pueda estar colocado para este mismo verano, a poder ser «para el mes de junio», avanza José Luis Solana, al frente de la fundación promotora de esta iniciativa para recuperar un terreno municipal que cuenta con respaldo del Ayuntamiento.

Según explica el impulsor, de la mano del arquitecto municipal se está realizando un levantamiento topográfico delante del rollo de La Picota donde irá este mirador «con el perfil de las montañas de casi todo el alrededor, desde Pancorbo hasta Vitoria. Pondremos también los nombres sobresalientes de los montes y pueblos que se alcanzan a ver desde allí. Va a quedar muy bonito». Si bien todavía no se ha escogido el material del mirador, sí se ha determinado que será volado y tendrá un antepecho para poder estar «cómodamente y sin peligro». Se está trabajando en el proyecto y queda por decidir si se construirá en «hierro, madera, cristal...».

Mientras tanto, ya es posible redescubrir esta zona natural de esparcimiento que, tras someterse a trabajos de limpieza, desmonte, desbroce y repoblación en los últimos meses, ahora muestra un aspecto mucho más depurado y atractivo. Una vez se concluya esta semana con las plantaciones y se siga regando –explica Solana, pendiente de que lleguen las lluvias– se dará un repaso de limpieza a toda La Picota, «que está quedando muy bonita», insiste. Esta parte quedará «totalmente terminada» hacia la semana que viene. Después, cuando se incorpore el mirador al paisaje, se podrá realizar ya la inauguración «definitiva».

Inicialmente «queríamos que lo hiciese el Ayuntamiento –señala en referencia a la colocación del mirador–, pero como nos hace mucha ilusión y queremos acabar de completarlo, lo va a hacer la fundación, a ver si así para junio podemos tener ya La Picota con el mirador. Va a ser una atracción muy grande», augura.

Hidrosiembra

Otra de las actuaciones enmarcadas dentro de esta intervención se centraba en adecentar el entorno de la subida de Callejonda. Labores de limpieza y eliminación de restos de los gallineros que ya están finalizadas. Tras despejar toda la zona, se ha rellenado con tierra vegetal y piedra, y «se va a hacer una hidrosiembra con lo que en toda esa parte va a quedar un talud de hierba, de verde», detalla Solana.

Asimismo en ese último tramo de subida antes de llegar a La Picota se ha llevado a cabo la plantación de 25 árboles alineados con la carretera que delimitan el territorio, de modo que antes de acceder al cerro «vas viendo que estás llegando al parque natural». Es más, su impulsor quiere que el parque se convierta en el epicentro de distintos senderos que creen una ruta circular aprovechando los caminos, ahora en mal estado, que permiten subir a esa parte de la ciudad desde la carretera de Orón. Luego se trataría de continuar el recorrido hacia el Monte de los Frailes mediante la creación de un camino con arbolado.

¿Y el avituallamiento? Una de las opciones que se barajan es la de trasladar hasta el enclave ‘food trucks’ o furgonetas que sirven comida y bebida de diferentes estilos, lo que redondearía la experiencia para los visitantes que decidan pasar la mañana, la tarde o la jornada entera en el parque. Los horarios de apertura dependerían de la época del año; y habría que contar con la correspondiente autorización municipal. Estos vehículos, recuerda Solana, funcionan con éxito en otras ciudades.

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