El Correo

Reclaman un sistema de climatización para la Escuela Infantil Altamira

  • CC OO lleva años pidiendo una solución para hacer frente a los más de 30 grados que alcanza la segunda planta del inmueble

Pulso rápido, mareos, golpes de calor, agotamiento, calambres, erupciones cutáneas… son algunas de las consecuencias que, tal y como denuncia Comisiones Obreras, conllevan las elevadas temperaturas que se soportan en tres de las escuelas infantiles de la Junta en Burgos, entre las que se encuentra la mirandesa Nuestra Señora de Altamira. El problema en ese caso se concentra en el segundo piso, una planta muy acristalada, algo que afecta especialmente «a la zona de cunas, a dos aulas y un baño», explicó María Piedad Franco, responsable del área en sección sindical de CC OO en Castilla y León.

«En el momento en que da el sol en los cristales la temperatura sube muchísimo. Durante años se han puesto ventiladores pero eso no palía la situación, lo único que hacen es mover el aire», explicó. Y es que la situación no es nueva, llevan tiempo denunciando un problema que les llevó incluso a solicitar a los equipos de prevención de la Junta la elaboración de unos informes técnicos de evaluación de condiciones termohigrométricas (situaciones físicas ambientales de temperatura, humedad y ventilación) que ya en julio de 2015 constataron que «en algunos puntos se superaban los 30 grados», al tiempo que concluían la necesidad de instalar sistemas de climatización para corregir la situación.

Algo que aún no se ha hecho, por lo que han optado por volver a poner de manifiesto públicamente esta necesidad y solicitar a la administración regional que la tenga en cuenta de cara a habilitar una partida en los presupuestos de 2017. «Queremos un compromiso real». Hasta ahora, se ha venido justificando la no instalación de esos equipos en el hecho de que «la provincia de Burgos no se caracteriza por tener unas temperaturas elevadas. Eso es cierto, pero en cuanto suben, al tratarse de una fachada acristalada, se superan los 30 grados y los 35, algo que avalan los propios informes», recalcó Franco, al tiempo que recordaba que se trabaja con niños de 0 a 3 años, una población muy sensible. «A veces a los más mayores les desplazamos de aula, les bajamos a la planta baja, y a los bebes les tenemos que desnudar».

Sí reconocen que en los últimos tiempos se han venido realizando obras de mejora en el centro y que hay alguna otra que está pendiente, así que «por esa parte estamos contentos», reconoció. Pero les gustaría que la siguiente actuación se aprovechara para mejorar un aspecto que consideran esencial para garantizar el confort de los trabajadores, con una plantilla con 15 personas, y de hasta 74 menores.

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