El Correo

El hospital ocupa todas sus camas por la incidencia de la gripe

El hospital ocupa todas sus camas por la incidencia de la gripe
  • El Santiago Apóstol optará por destinar a ingresos las plazas del centro de día si fuera necesario ampliar la capacidad

Termómetros con temperaturas bajo cero, intensas heladas y una situación anticiclónica que no ha contribuido a limpiar la atmósfera, han jugado a favor de la propagación del virus de la gripe, hasta el punto de que el Santiago Apóstol tiene cubiertas el cien por cien de su plazas. Las 108 camas de las que dispone el centro sanitario mirandés están ocupadas y más de 90 acogen a pacientes vinculados a Medicina Interna, tal y como reconoció ayer su director-gerente, Arsenio Besga. «Llevamos tres semanas muy fuertes. Le ha costado más entrar, la gripe ha sido más tardía pero ha llegado y estos días están siendo bastante potentes, con muchos casos», valoró.

No suele ser habitual que durante el periodo navideño el centro sanitario esté al completo, pero en esta ocasión ha sido así. «Esas fechas suelen ser bastante tranquilas, solemos tener una ocupación que ronda el 50%, más o menos, hacia los últimos días del año, pero en esta ocasión prácticamente toda la Navidad ha estado lleno», recalcó Besga.

Y sin duda, ese cambio ha obedecido a la llegada de pacientes que en un porcentaje altísimo está relacionado con cuadros respiratorios. Aunque la gripe en sí no es motivo suficiente para un ingreso, sí lo es cuando afecta a personas que tienen patologías previas. Esto provoca que la mayoría de los que ocupan estos días una cama del hospital estén afectados de «descompensaciones cardiacas o insuficiencias respiratorias agudas en las que la causa de las mismas es la gripe», detalló. Eso conlleva que no en todos los casos se apunte a la gripe como motivo para el ingreso. De hecho, durante la pasada semana desde Urgencias se derivó a planta solo a 13 personas con ese diagnóstico.

De todos modos, el centro sanitario lleva ya tres con una actividad muy intensa a consecuencia de ese problema y se cree que se mantendrá al mismo nivel buena parte del mes porque aún no se habría llegado al pico mas alto de incidencia de un virus que, aunque ha hecho presencia más tarde que otros ejercicios, ha acabado llegando. «Otros años para mediados de enero alcanzamos el momento de mayor incidencia, pero en esta ocasión igual se retrasa un poco», apuntó.

Pasar por el centro de salud

Hasta el servicio de Urgencias hay muchos enfermos que llegan directamente por su propio pie, pero de esos, «muchos se van a casa» porque su único problema es la gripe. Los que acuden con un informe de su médico de Familia para ser tratados de alguna complicación mayor son los que, generalmente, acaban ingresados. «Suele ser gente muy mayor, personas bronquíticas crónicas, cardiópatas o diabéticas. Pacientes a los que se les puede complicar la gripe», detalló.

Para dar respuesta a ese colectivo, en caso de que fuera necesario habilitar más plazas hospitalarias, los responsables del Santiago Apóstol no dudarían en destinar al ingreso de pacientes las camas del hospital de día, pensado para acoger a usuarios que se someten a intervenciones menores y a los que se da el alta en la mimas jornada en la que pasan por quirófano. En lugar de abrir de lunes a viernes de 8.00 a 22.00 horas, funcionaría las 24 horas del día y todas las jornadas de la semana. Esa es un opción que dotaría al centro de 14 espacios más. «Es algo que ya contemplamos, estamos valorando la situación al estar ya al cien por cien de ocupación», explicó el director-gerente.

Pero dejó claro que en la mañana de ayer aún no se había tomado ninguna decisión al respecto. Lo que se haga dependerá de cómo evolucione la demanda asistencial. La actividad es muy dinámica, la división médica y de enfermería valoran cuál es la situación a primera hora de la mañana y después a última para, en función de la evolución, decidir si es necesario dotarse de mayor capacidad para acoger a pacientes.

«La forma de actuar está establecida previamente, pero las decisiones se van tomando sobre la marcha en función de la necesidad porque la situación va cambiando». Se trata de ver cómo encajan las altas que se pueden dar en una jornada y los pacientes que desde Urgencias derivan a planta.

De todos modos, para evitar posibles colapsos en ese servicio de entrada al Santiago Apóstol, Besga pide a los enfermos con gripe que antes de acudir al Santiago Apóstol pasen por su centro de salud porque «muchos de los casos no son susceptibles de acudir al hospital. Si saturamos el centro con pacientes que no tienen mayores problemas corremos el riesgo de que los que tienen complicaciones sean atendidos más tarde».

Los cuadros de malestar, dolores musculares y fiebre que suelen acompañar a la gripe pueden ser perfectamente tratados por los médicos de Familia con analgésicos y antitérmicos, que también les recomendarán que beban mucho líquido. Poco más se puede prescribir, siempre y cuando no se tengan otras patologías que se vean agravadas, para hacer frente a ese virus que suele durar una semana. De hecho, de no ser así, el director-gerente del hospital deja claro que no es una enfermedad que se trate con antibióticos. Estos no son adecuados, salvo que el facultativo valore que una persona con otras dolencias pueda verse afectada por una infección bacteria añadida.

El momento de inicio de la gripe ha coincidido casi en el tiempo con el final del periodo de vacunación establecido para hacer frente a esa enfermedad estacional. Precisamente, fue el buen tiempo y las elevadas temperaturas del otoño las que llevaron a los responsables regionales de Epidemiología a no iniciar el periodo de administración de las dosis hasta el 7 de noviembre y prolongar el periodo hasta el 23 de diciembre. Siete semanas destinadas a facilitar que pudieran acudir a vacunarse frente a ese virus todas las personas de los grupos de riesgo sanitario o social. Para ello, a los dos centros de salud de la ciudad se remitieron 6.480 dosis.

De ellas, la mayoría, hasta 4.680 unidades, eran vacunas antigripales con adyuvante que se emplean, mayoritariamente, para la población de 65 años en adelante. Un lote que se distribuyó en dos bloques: uno con 2.280 con destino al Miranda Este y otro de 2.400, para el Miranda Oeste. Éstas se completaron con otras 1.800 dosis de trivalentes inactivas para pacientes de entre seis meses y 64 años. A todas estas se sumo un centenar más de unidades para el Santiago Apóstol.

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