El Correo

Cargados de regalos, ilusión y fantasía

Cargados de regalos, ilusión y fantasía
  • Todos los mirandeses, ayer niños, se olvidaron del frío y dieron una calurosa bienvenida a los Magos

Sin duda el de ayer fue el día en el que los más pequeños, al margen de ser los absolutos protagonistas, fueron los mirandeses que mejor se portaron; las travesuras de los más inquietos se quedaron apartadas durante buena parte de la jornada puesto que todos tenías muy claro que el comportamiento en las últimas horas iba a ser ya muy tenido en cuenta por los Reyes Magos; llegaban por la tarde y había que prepararlo todo muy bien para que por la noche Melchor, Gaspar y Baltasar no se olvidaran de pasar por la casa de ninguno de ellos.

El comportamiento de todos, en general, fue ejemplar, como también lo fue el recibimiento que los niños y niñas prepararon para los ilustres visitantes que volvieron a llegar a la ciudad, como suelen, en tren; así que la estación de ferrocarril fue el lugar de cita de la inmensa mayoría de los chavales que arrastraron a sus padres, tíos y abuelos hacia el lugar desde bastante antes de la hora prevista.

A las seis llegaba el tren real y desde bastante antes urgían en sus casas a todos para que les abrigaran bien para poder encaminarse todos juntos al punto de encuentro. Había que darse prisa para poder coger el lugar más próximo y comprobar de primera mano la presencia de los tres Magos de Oriente que, aun después de un larguísimo viaje y pese a su edad, llegaron como si nada, muy descansados y con ganas de disfrutar junto con la chavalería.

Unos niños y niñas que comenzaron a mostrar nerviosismo desde el momento en el que comenzó a escucharse el pitido del tren que anunciaba estruendosamente que estaba a punto de parar en el andén.

Un lugar en el que las caras de impaciencia se tornaron en gestos de asombro cuando los Reyes bajaron de los vagones y no tardaron en aproximarse a los que les estaban esperando con ilusión; en este caso tanto los pequeños como los mayores.

Algunos llevaban aún sus cartas en la mano para intentar asegurarse de que Melchor, Gaspar o Baltasar, o incluso alguno de sus pajes la recogiera en el último momento; aunque la mayoría ya las habían enviado y lo que esperaban era estar cerca de los Reyes para recordarles cuáles habían sido sus peticiones, que como cabía esperar eran de todos los gustos; eso sí unas más numerosas que otras.

Me lo van a traer

Cuando llega esta época hay juguetes que acaban estando de moda y son los que se piden de modo más insistente, pero lo cierto es que con tantos niños, las solicitudes eran de lo más variopintas.

Martina, Alejandro y Marcos Pinacho, de 7, 4 y 2 años tenían muy claro lo que los Reyes les iban a traer. La mayor de los hermanos pidió «a Melchor un balón de fútbol y un patinete para hacer deporte y divertirme».

Alejandro estaba un poquito nervioso y en un primer momento no se acordaba de lo que había pedido a Gaspar, pero con una pequeña ayuda de su hermana, recordó que quería «un castillo de dragones para montar, y unos zapatos».

Al más pequeño, Marcos, que tiene como rey preferido a Baltasar, le costaba más expresarse, pero gracias a sus ‘traductores’ se entendió que quería «un camión, un coche y un tractor». Y Martina recordó que tienen otra hermana pequeña, Vera, de tres meses, y para ella «hemos pedido un sonajero».

Regalos más tecnológicos son los que pidieron Carla Fernández, Carmen Gutiérrez y Laura Ridruejo, de 9 años. Las tres quieren juegos para la wi, y no se olvidaron de «una Nintendo y una tablet», en el caso de Carmen, mientras que Carla añadía a las solicitudes un «hachinal, un muñeco interactivo». Laura por su parte quería «un Baby pelón y el restaurante barriguitas».

A sus siete años Ángel Iruarizaga pidió «el Mario Karts 8, libros y todo lo que me traigan». También eran muchas las peticiones de Gotzon Olave, también de siete años, que ante todo quería que le trajeran «un juego de Pokemon».

Y para que los Reyes se porten bien afirmaron todos que les dejarán leche, galletas, dulces y para los camellos zanahorias.

Viandas que seguro agradecerán en la larga noche Sus Majestades que ya en la Plaza del Ayuntamiento, donde después de algo más de hora y media de cabalgata, estuvieron hablando con cientos de chavales. Allí además, como suele ser habitual, confesaron los Reyes que antes de empezar con su labor de repartir los regalos «nos llevamos algunas cosas que nos traen los niños y niñas. Algunos de los más pequeñitos nos regalan sus chupetes y nos dicen que ya no lo van a usar más».

Los Magos repartieron, por la tarde, ilusión, que también llevaron después a los mirandeses ingresados en el hospital. Hoy acudirán a las residencias de mayores.

«Seguid siendo buenos y generosos»

La espera de los que decidieron acercarse hasta la Plaza del Ayuntamiento para ver a los Reyes Magos mereció la pena porque todos los chavales tuvieron la oportunidad de hablar con ellos; eso sí, después de poder escuchar a Melchor, Gaspar y Baltasar, que les hablaron desde el balcón del Consistorio. Los protagonistas eran ellos, no cabía la menor duda, así que los actos protocolarios, es decir, las palabras de la concejala de Fiestas y la alcaldesa para los que estaban en la plaza fueron pocas. Se limitaron a dar la bienvenida a los Reyes y recomendar a los niños y niñas que se fueran pronto a dormir para facilitar la tarea de los Magos.

Melchor lo sabía perfectamente pero quiso oír de los pequeños mirandeses si habían sido buenos y, a su pregunta la respuesta fue unánime: Siiiii. Y les pidió que dejaran alguna ventana o puerta abierta.

Gaspar corroboró el buen comportamiento de todos porque «en las cartas hemos visto además que os habéis acordado de algunos niños que no tienen tanto como vosotros. Os hemos traído regalos, ilusión y fantasía. Si veis que algo no llega tenéis que saber que es para esos otros niños».

También habló Baltasar que además de agradecer a los pequeños que hayan sido buenos, se dirigió a los padres para pedirles que «para que sigan siéndolo, educar a los niños en la bondad y en la solidaridad porque ellos van a ser el futuro de todos».

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