El Correo

El ‘megacontrato’ de Renfe apuntala «varios años» la producción de Talgo en Rivabellosa

El director de Talgo en Rivabellosa (derecha) celebra la adjudicación con un grupo de trabajadores.
El director de Talgo en Rivabellosa (derecha) celebra la adjudicación con un grupo de trabajadores. / AVELINO GÓMEZ
  • Con un 80% de trabajadores que residen en Miranda, la planta participará en la fabricación de hasta 30 trenes AVRIL

‘Megacontrato’, ‘macropedido’ o ‘contrato del siglo’. Cualquiera de los calificativos se ajusta como un guante a la gran compra de material rodante que Renfe adjudicó ayer a Talgo en 786 millones de euros, ampliables hasta los 1.495,4. Recibirá de inicio 15 trenes de muy alta velocidad, del modelo AVRIL –cifra que se duplicará en función de las necesidades del operador–, e incluye además el mantenimiento de la flota tres décadas o cuatro, en el mejor de los casos. «Es el contrato que nos da la continuidad necesaria, de varios años, para mantener la plantilla», subrayaba ayer Diego Benito, gerente de la planta que tiene Talgo en la localidad alavesa de Rivabellosa.

«Nos da oxígeno, tranquilidad y poder ver mucho más allá», reforzó, a su lado, uno de los operarios, Jesús González. Representan a los alrededor de medio millar de empleados (en torno a un 80% residen en la vecina localidad de Miranda) que trabajan en una factoría que acaba de cumplir medio siglo. Es uno de los dos pilares de la multinacional:Rivabellosa fabrica los coches y Las Matas (Madrid), las cabezas tractoras o máquinas.

«Es algo extraordinario». Benito se manejaba en el terreno de la cautela desde una pequeña sala de reuniones de la factoría, en la que junto a varios operarios recibió a ELCORREO para valorar una noticia que se daba por hecha desde la semana pasada y que ayer confirmó el nuevo ministro de Fomento, Íñigo de la Serna. Él fue el encargado de aportar los datos gruesos. Y de resaltar el ahorro que supone para la operadora pública esta compra.

La oferta de Talgo por el pedido base de 15 trenes y el mantenimiento por 30 años (786,4 millones de euros), se traduce en 22,5 millones por tren, lo que supone una rebaja del 28% sobre el precio de licitación que fijó Renfe. Cuando se activen las cláusulas de ampliación –adquisición de hasta 30 trenes y mantenimiento por 40 años–, la cuantía global de la oferta (1.495 millones), implicaría un 43% menos del ‘techo’ establecido en el concurso:2.642.

El compromiso es entregar los 15 primeros trenes en cinco años, aunque los 10 primeros ya estarían listos en 38 meses. El ministro pronosticó la creación de un millar de puestos de trabajo directos e indirectos en un lustro y un centenar más por ejercicio en la fase de mantenimiento. La empresa consideraba ayer que «aún es pronto» para concretar el número de los refuerzos en cada una de sus factorías. La planta de Rivabellosa sí estima que recurrirá a 150 proveedores externos.

Carlos Palacio Oriol, presidente de Talgo, valoró la adjudicación como un hecho que rebasaba la propia dimensión empresarial. «Es una excelente noticia para Talgo y para nuestro país, donde rodará el tren más avanzado, ligero y sostenible del mundo. España y Talgo refuerzan su posicionamiento en el mundo como referente de calidad en el mercado de alta velocidad». No es un mensaje vacío. Una producción orientada al exterior lo confirma.

Pedidos en curso

Rivabellosa ha entregado ya ocho de los 36 trenes adquiridos por Arabia Saudí del ‘AVE de los peregrinos’, que unirá Medina y La Meca. «Estamos fabricando el número 23». Kazajistán tiene ya cuatro de cinco comprados (603 coches). Se está también en plena fabricación del prototipo de un tren eléctrico interregional, enfocado al mercado de Kazajistán. Y el 17 de diciembre se inaugura el servicio Moscú-Berlín con trenes Talgo.

El acuerdo con Renfe –que no se abría al mercado desde 2005– va a apuntalar al fabricante español frente a duros competidores como la francesa Alstom –que ha amenazado con impugnar el contrato, al poner en duda costes de mantenimiento y nivel de confort con los cinco asientos por línea que orientan el ‘premio’ hacia la española– o la germanaSiemens. «Estamos intentando entrar en el mercado indio. Sin duda (este contrato) es un impulso importante», subraya el responsable de la factoría alavesa, de la que salen a diario dos ‘cajas’ para pasajeros. La compañía CAF, de Beasain, también se presentó al concurso ganado por Talgo.

«El efecto sede hará que la práctica totalidad de las empresas sean españolas. Talgo se convierte en tractor», resaltó José Luis López, trabajador jubilado y asesor técnico. Pone como ejemplo los laterales de las cabezas motrices de acero, «que pueden hacerse en el País Vasco y Asturias», pero también el poliéster del frontal de la locomotora, que debe tener un alto grado de resistencia. Se somete a una curiosa prueba: sobre él se lanza «una bola» al doble de la velocidad para la que se homologa el convoy –en el caso del AVRIL, a 700 kilómetros por hora– y ésta no tiene que penetrar.

Eduardo Gómez, presidente del comité de empresa de Talgo Rivabellosa, mantiene que es en la crisis cuando mejor se ha trabajado. En 2015, la coincidencia de varios picos de producción posibilitaron llegar a 695 trabajadores. Entonces salieron de Álava 360 coches. En 2016 lo harán 277. Una de las claves del éxito de la planta vasca está «en el compromiso» y en una esencia «familiar». «Mi padre y mi tío se jubilaron aquí. Hay compañeros que tienen a varios hermanos aquí. Todos los directores nos han conocido por nuestros nombres», enfatiza el representante de los trabajadores.

Un sentimiento extendido. Jesús González trabajó en un proyecto de Talgo en Estados Unidos y «desde el primer año hasta el último me he sentido arropado». Un «compromiso» que refuerza su compañero Iván Montesinos, otro técnico de la empresa. No oculta su «ilusión» por entrar de lleno en el desarrollo del proyecto AVRIL. Lo percibe como un gancho. ¿Su pronóstico?«Otros países se van a fijar en él».

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate