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Miranda cuenta con 18 puntos de vertido autorizados por la CHE y 12 son industriales

Miranda cuenta con 18 puntos de vertido autorizados por la CHE y 12 son industriales
  • El Consistorio paga un canon de 50.600 euros para todos los desagües no solo los tres con los que cuenta en esta lista

El equilibrio entre la actividad humana y la conservación de medio ambiente tiene puntos de fricción. Uno de ellos es el mantenimiento de los cursos fluviales, en cuyas orillas se establecen desde ciudades hasta industrias. En todo el municipio de Miranda la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) tiene registrados un total de 18 puntos de vertido autorizados. Un número gracias al cual se superan los seis millones de metros cúbicos anuales, dentro de los cuales se incluyen los que tienen un origen industrial y los que responden a una naturaleza urbana.

Una diferenciación en la que se ve que tienen un mayor impacto cuantitativo los desagües que provienen de la actividad industrial. En total, doce de los 18 puntos de desagüe a alguna masa fluvial del término municipal tienen este origen. A su vez, la CHE clasifica este tipo de vertidos en función de la naturaleza de la instalación de la que proviene. Por ello establece tres clases en función del grado de contaminación con el que cuentan.

Una diferencia en base a la cual, siete de los doce puntos de vertidos autorizados se encuadran dentro de las industrias de clase uno. Las menos contaminantes. Actividades como la alimentación o los servicios. Por este motivo, en esta categoría se incluye el permiso para la Azucarera que cuenta con un volumen de 350.000 metros cúbicos al año. Pero también hay otros titulares como Renfe, el Ministerio de Fomento por la conservación de carreteras o la concesionaria de la AP-1.

La segunda clase dentro de los desagües industriales tienen que ver con la industria química o la minera. Ésta última actividad engloba a tres de las cuatro autorizaciones incluidas en la clase dos. Pertenecen a las canteras, aunque su impacto es limitado puesto que tienen un volumen que no superan los 220 metros cúbicos al año.

Por último, dentro del censo tan solo hay uno de los doce industriales que se cataloga dentro de la tercera clase, ya que aporta «sustancias peligrosas», tal y como se define por parte del Ministerio de Medio Ambiente, organismo del que depende la CHE. El titular del vertido es Montefibre que cuenta con un permiso de más de 1.760.000 metros cúbicos al año.

Aguas arriba del término municipal, está el de Lantarón que cuenta a su vez con diez puntos autorizados con naturaleza es industrial. Eso sí, entre todos ellos tan solo hay uno cuyos vertidos cuenten sustancias peligrosas. Su titular es General Química y tiene permiso para soltar más de seis millones de metros cúbicos al río Ebro.

Todos estos puntos tienen que afrontar un canon mayor respecto a los que aportan aguas asimilables o urbanas, porque se incorporan con una grado de degradación mayor. Un importe en el que para saber si es mayor o menor también hay que tener en cuenta otros factores como por ejemplo el tipo de medio receptor. En este sentido la Confederación también diferencia en tres categorías que tienen que ver con la masa de agua a la que se vierta, puesto que se grava más si la calidad de las aguas es mayor o se puede incluir dentro de agua potable, lo que se establecería como categoría I.

Aguas urbanas

El Ministerio de Medio Ambiente define como vertidos residuales urbanos o asimilables «aquellos que no contengan un volumen de aguas industriales mayor a un 30%». A partir de este porcentaje la CHE, al igual que el resto de organismo reguladores de las diferente cuencas, establecen una división en función de la cantidad de personas a las que afectan. De esta manera, en el censo de vertidos hay tres categorías reflejadas en el caso de Miranda: menos de cuatro habitantes o equivalentes, de los que hay dos puntos; de cinco a 249, con tres autorizaciones; y por último una en la que se engloban más de 50.000.

Éste último punto tiene el mayor volumen de agua autorizado de todo el municipio, con casi cuatro millones de metros cúbicos al año y es uno de los tres cuya titularidad responde al Ayuntamiento. Una entidad que se gasta algo más de 50.000 euros anuales para pagar el canon de vertidos, a los que hay que sumar los 6.000 que corresponden a las pedanías.

En total más de 56.000 euros que salen de las arcas municipales, aunque dentro de esta tasa hay que diferenciar entre los desagües autorizados y los que no lo son, aunque sí que están controlados por parte de la CHE. Una diferencia, que tal y como defienden desde el propio organismo regulador, hace que se pague más por los que no están dentro del censo de permitidos, que aquellos que no lo están. Algo que se produce porque no se depuran correctamente o se encuentran en el proceso de adecuación para poder hacerlo.

Además de la entidad local con tres vertidos, hay otros dos cuya titularidad responde a personas físicas y un sexto punto cuyo responsable es la Diputación de Burgos. Una autorización que responde a la residencia de ancianos de San Miguel que está gestionada por la entidad provincial.

Este último punto desagua al arroyo de San Miguel, que es uno de los cinco medios receptores que se cuentan en la ciudad. A éste hay que sumar tres ríos como son el Ebro, Bayas y Oroncillo, además de las aguas subterráneas a las que se filtran indirectamente. Precisamente éste último medio es el que recibe un mayor número de vertidos, aunque el que más volumen resiste es el río Ebro, que soporta los mayores vertidos, seguido del Bayas.

La Confederación suma más de 4.100 autorizaciones

A los 18 puntos de vertidos autorizados en el término municipal de Miranda, con más de 6.000.000 de metros cúbicos de agua al año, hay que sumarle todos los lugares en los que la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) ha dado su permiso para echar agua residual, tanto industrial como urbana, a alguna de las masas de agua que tiene que controlar en toda la cuenca. En total, dentro del censo se cuentan 4.188 puntos de vertidos autorizados, aunque la cifra más llamativa está en el volumen permitido. Una suma que asciende a 3.697.041.543 de metros cúbicos, en toda la cuenca en un año. Desde la CHE informan que los vertidos se revisan cada cinco años, salvo en algunas industrias, aunque los datos más llamativos están en los grandes cascos urbanos que atraviesan los ríos, fundamentalmente el Ebro. El cauce principal recibe la mayor cantidad de vertidos, y de entre todos ellos, llama la atención el que se produce en Zaragoza, cuyo Ayuntamiento cuenta con una autorización que asciende a 55 millones de metros cúbicos al año. Una cantidad mucho más alta que la del Consistorio Mirandés que se no llega a los cuatro millones, pero que también duplica al de Logroño que se queda en los 20.0000.

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