El Correo

El ITM inaugura su Escuela de Hostelería con todas las clases al completo

Agustín F. Sigüenza, director general de FP de la Junta, observa el repostero Alberto Bornachea manejando la maquinaria.
Agustín F. Sigüenza, director general de FP de la Junta, observa el repostero Alberto Bornachea manejando la maquinaria. / S. E.
  • 30 alumnos del ciclo de Cocina se forman en unas punteras instalaciones que pretenden servir de trampolín para nutrir de profesionales al sector de la ciudad y su entorno

Con todas las plazas llenas. Así ha arrancado la trayectoria de la flamante Escuela de Hostelería que inauguró ayer de forma oficial el Instituto Técnico Industrial (ITM). Unas punteras instalaciones de más de 500 metros cuadrados albergan al alumnado del ciclo de grado medio de Cocina y Gastronomía concertado hace unos meses por la Junta. Enseñanzas que representan «el pilar fundamental que ha hecho que nos embarquemos en este gran proyecto en el que el centro tiene puestas todas sus ilusiones», transmitió la directora, Sonia Ortiz, que recorrió las nuevas dependencias junto con Agustín F. Sigüenza, Director General de FP de la administración Regional.

A estas alturas del curso «las clases están llenas, con 30 alumnos», detalló Ortiz, siendo el de Cocina «uno de los ciclos que antes se completósin hacer mucha publicidad». Respecto al equipo docente «también estamos al completo, tenemos 3 profesores técnicos que son Rubén Morote, Alberto Molinero y Luis Virumbrales, que están en los talleres o bien de Cocina o bien de Pastelería y Panadería». A ellos se suman los docentes que imparten las clases transversales, que son profesionales que ya estaban en la ‘casa’. Y luego «contamos con la colaboración del pastelero Alberto Bornachea, que no es profesor del ciclo, pero ejerce de gestor junto conmigo», abundó la responsable del ITM. Equipamientos avanzados, amplias dependencias y toda la maquinaria necesaria copan este nuevo espacio, decorado con vinilos de motivos alimentarios, que cuenta con su propia zona de restauración.

Por parte de la Junta, apostilló Sigüenza, «se ha hecho un esfuerzo por dotar al centro de este ciclo habiendo comprendido la necesidad de ofertar estas enseñanzas en Miranda». Cuando el edificio de Carretera de Orón solicitó su implantación, «estudiamos la viabilidad, normalmente realizamos un diseño de la oferta basándonos en evidencias, y vimos que había una necesidad palpable por lo que accedimos a autorizar esta impartición que enriquece la oferta de FP de la ciudad».

Hoy por hoy «el sector de la hostelería y el turismo tienen un peso importante en Castilla y León, de hecho es una macroactividad que figura dentro de nuestra estrategia de especialización inteligente,por ello se da una cierta prioridad a la hora de plantear la formación profesional», remarcó el director regional. Un sector, el de la cocina, la gastronomía y los servicios de restauración y bar, con un porcentaje de empleabilidad que «está por encima del 80%». En este sentido Ortiz incidió en que se trata de una «familia profesional» cuyos estudios están actualmente «muy demandados» por parte de los jóvenes.

380 horas de prácticas

«Es un sector que necesitamos profesionalizar de forma suficiente para que sea competitivo y para que dé los resultados que esperamos». Con ese fin, desde el ITM se ha realizado un «grandísimo» esfuerzo económico para poner en marcha la escuela de Hostelería. Ahora su cometido será «intentar retornar de alguna forma esa inversión tan grande, porque son equipaciones e instalaciones completamente nuevas». Al igual que en cualquier ciclo formativo, cuando el alumnado concluya las clases tendrá sus correspondientes prácticas. Con 2.000 horas y dos años de duración, «en el segundo curso tienen un periodo de formación en centros de trabajo de 380 horas», fundamentalmente en restaurantes de la zona. Y es que «uno de los objetivos de esta inauguración es invitar a todo el sector de restauración y hostelería del entorno de la ciudad a que conozcan las posibilidades que van a tener a partir de ahora para tener el personal que demandan».

«El ciclo de Cocina, además de un esfuerzo importante de la Junta que agradecemos desde Miranda, es un proyecto que genera muchísima ilusión, porque en la ciudad no vamos a tardar mucho en tener estrellas Michelin», ensalzó el empresario Ginés Clemente. «Hay grandes profesionales no solo en sus establecimientos sino comprometidos con esta iniciativa, y son algunos de los mejores de la región. La gastronomía ayuda mucho a promocionar las ciudades, y desde el ITM lo que más nos ha ilusionado son las posibilidades que tiene esta actividad de vender Miranda, y en ello estamos», valoró.

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