El Correo

Estudian fórmulas para dotar de ascensor al bloque de Arenal 8

Situado en el número 8 de la calle Arenal, el inmueble se prepara para acoger viviendas para personas con discapacidad.
Situado en el número 8 de la calle Arenal, el inmueble se prepara para acoger viviendas para personas con discapacidad. / AVELINO GÓMEZ
  • El inmueble adquirido en verano por el Consistorio acogerá 4 viviendas sociales

El edificio está para entrar a vivir y podría ser destinado de inmediato a albergar viviendas tuteladas pero, antes de tomar ninguna decisión sobre posibles plazos, Servicios Sociales quiere saber cuánto costaría garantizar la accesibilidad del inmueble adquirido por el Ayuntamiento hace cinco meses en el número 8 de la calle Arenal para crear pisos en los que, con apoyos, puedan vivir personas con alguna discapacidad. Fundamentalmente, se trataría de dotar de ascensor a un bloque de cinco alturas (baja, tres más y ático).

Una opción en la que ya están trabajando los técnicos municipales, para conocer qué obras habría que realizar y cuál sería el presupuesto de las mismas. Estimación económica que al responsable del departamento, Pablo Gómez, le gustaría conocer lo antes posible para poder incluir la previsión en los presupuestos municipales del próximo ejercicio en caso de que finalmente se optase por acometer la reforma en 2017. Ése, a priori, es el objetivo con el que trabaja su departamento, aunque aún no hay nada decidido. «Lo estamos barajando ahora, porque dejando a un lado los problemas de accesibilidad, el edificio está muy bien, todo está en muy buen estado».

De hecho, se podría utilizar en las condiciones actuales, sin que fuera necesario acometer ningún tipo de reforma, algo para lo que ya contarían con el visto bueno de la Gerencia de Servicios Sociales, aunque «nuestro compromiso pasa por incorporar el ascensor» y hacerlo «trastocando lo menos posible la estructura y la distribución del edificio, pese a que sea necesario realizar obras». Al mismo tiempo, se podría aprovechar la reforma para sustituir las bañeras por platos de ducha, a los que es también más fácil acceder.

Lo ideal, como reconoció Gómez, sería poderlo hacer todo antes de ubicar allí las viviendas tuteladas, para evitar los inconvenientes o perjuicios de ejecutarlo ya con residentes. «Queremos molestar lo menos posible a las asociaciones y que éstas tengan un lugar finalizado por completo». También se está sopesando qué ubicar en la planta baja, ya que al estar en una zona que se considera inundable durante las crecidas del Ebro, a priori, no se espera que se use como lugar de residencia aunque en uno de sus lados está habilitado ahora como vivienda. Una de las opciones pasaría por destinar parte de la planta a acoger la maquinaria del futuro ascensor aunque elevada en lugar de colocada a ras de suelo. Pero eso está aún por ver.

Y es que no hace muchos meses que se formalizó la compra del inmueble al Instituto de Religiosas Adoratrices Esclavas del Santísimo Sacramento y de la Caridad por 190.000 euros, un dinero obtenido del remanente de tesorería del presupuesto de 2015. La escritura de división horizontal de 2012 aportada por esta congregación religiosa femenina hacía referencia a que en el bloque existe un local en planta baja y cuatro pisos, con los que «dar respuesta a la demanda» de colectivos sociales de la ciudad que ya han visitado el inmueble.

Y es que dos de las viviendas serían ocupadas por usuarios de Salud Mental Miranda que, en estos momentos tiene a 4 personas residiendo en otra casa de plazas concertadas con la Gerencia de Servicios Sociales, que deberá autorizar el traslado. Éstas se sumarían a otras nuevas. El personal no sería un problema ya que «al estar en el mismo sitio necesitaríamos a la misma gente de apoyo. La capacidad de actuación que da tener los recursos en el mismo lugar es bastante grande», reconoció Sergio Bujo, coordinador técnico del colectivo.

Disponibilidad de plazas

Además, reconoce que el edificio está aún mejor de lo que se esperaban y que la falta de ascensor, ahora mismo, no es algo que les preocupe en exceso, aunque comparta con Pablo Gómez, que sería mejor contar con él. De hecho no ven problema en esperar a que se acometa esa obra para poder trasladarse allí siempre y cuando se hable de un plazo de tiempo razonable y no de un retraso de varios años. Y es que, tal y como reconoció el responsable de Salud Mental Miranda, «hoy por hoy nuestros usuarios no tienen dificultades de movilidad. El piso que tenemos ahora no tiene por lo que no habría un cambio significativo. Para nosotros lo principal es poder contar con una segunda vivienda para aumentar plazas. El sitio es perfecto y estamos muy ilusionados».

El nuevo emplazamiento sería ideal para poder atender la demanda de plazas para personas que viven con familiares que ya son muy mayores y no les pueden prestar las ayudas que necesitan o de otros que viven solos y requerirían más apoyos. «No tendríamos problema en llenar todas las plazas en un breve periodo de tiempo», valoró.

Tampoco lo tendría para llenar las otras dos viviendas Aspodemi, el otro colectivo que contará con pisos tutelados en el edificio. En principio, para cubrir la demanda necesitarían unas 12 plazas, a las que les gustaría poder sumar otras dos más para estancias de respiro familiar. En su caso, pese a compartir que el edificio está en perfecto estado, sí considera que «la dificultad de accesibilidad es algo importante. Hay gente a la que subir más de una planta le resultaría complicado», apuntó la gerente, Celia Alonso.

En estos momentos, el piso que tienen abierto desde 2007 tiene seis plazas y todas ellas están cubiertas. No hay opción de acoger a nadie más, por lo que cuanto antes esté disponible el nuevo recurso, mejor. Un aspecto temporal sobre el que más que la incidencia que puede tener la obra del ascensor les preocupa el tiempo que se puede tardar en completar los trámites de registro del inmueble como emplazamiento para viviendas tuteladas. «Es la Junta quien autoriza los pisos de estas características», apuntó.

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