El Correo

El Santiago Apóstol ha atendido más de un centenar de casos de ictus en 2016

El Santiago Apóstol ha atendido más de un centenar de casos de ictus en 2016
  • De los pacientes que son trasladados el 60% son derivados a Burgos y el 40% restante a Vitoria

El número de afectados por ictus es cada vez mayor y la atención a esos pacientes ha sido una de las prioridades de la Gerencia Regional de Salud desde que en el 2013 se creara un grupo de trabajo integrado por todas las especialidades implicadas en el diagnóstico, asistencia y seguimiento del ictus.

Si en el conjunto de la Castilla y León la incidencia de esta patología es de entre 150 y 200 casos al año por cada 100.000 habitantes –entre enero y septiembre de este año un total de 4.039–, en Miranda y su comarca, que es la población atendida en el Hospital Santiago Apóstol, los últimos datos con los que se cuenta indican que en este año 2016 ya son más de 100 los casos atendidos. Concretamente a 30 de agosto se contabilizaron 99, de los que nueve fueron derivados a las Unidades de Ictus de Burgos o Vitoria. Y desde esa fecha se ha registrado alguno más, aunque el centro hospitalario no ha facilitado la cifra exacta.

Cuando los facultativos examinan a algún paciente susceptible de haber sufrido un ictus, se valora su situación y una vez hecho el diagnóstico y constatada la patología llega el momento de decidir si son trasladados a la Unidades especiales.

Son derivados «los pacientes que reúnen una serie de criterios clínicos que son subsidiarios de hacer un tratamiento que se llama trombolítico y que consiste en eliminar el trombo de la arteria que se ha obstruido para volverla a recanalizar y evitar que haga el daño cerebral permanente», es lo que explica la directora médica del Hospital Santiago Apóstol, Sonia Blanco; es decir, con posibilidades de revertir la situación en la que se encuentran. En Miranda, de los 99 atendidos hasta agosto han sido nueve los pacientes que han podido recibir el tratamiento una vez trasladados.

Los centros de referencia más próximos y en los que por lo tanto existen unidades específicas para el tratamiento se encuentran en Burgos y en Vitoria. Dependiendo de las necesidades de cada afectado los pacientes son derivado a uno u otro. Según la responsable del hospital mirandes, de modo habitual «un 60% de los casos van a Burgos y el 40% a Vitoria».

Cuatro horas y media

La cifra de traslados parece escasa, pero todo obedece a criterios médicos. Para que una persona afectada por un ictus pueda recibir el tratamiento trombolítico de be encontrarse en una franja de edad que se sitúa entre los 18 y los 80 años, debe estar en una situación funcional específica y «sobre todo, tiene que haber un periodo ventana, desde que se inician los síntomas hasta que se inicia ese tratamiento que tiene que ser inferior a las cuatro horas y media». Y es así porque según argumenta la doctora Blanco, existen análisis científicos que establecen que «si pasa ese tiempo el tratamiento no es efectivo».

Parece evidente pues que el ictus es una de esas afecciones que puede tener solución si se trata con rapidez. Por eso los facultativos insisten a la hora de hacer un llamamiento a la población para que «ante los síntomas de alarma acudan de forma rápida a un centro sanitario en el que se pueda valorar lo que está ocurriendo y, si es preciso se le pueda aportar esta posibilidad terapéutica».

Los síntomas son muchos pero las alarmas pueden saltar sobre todo con los que se denominan de focalidad neurológica, como la pérdida de fuerza en alguna extremidad o dolores repentinos de cabeza «aunque, ojo, con alteraciones del nivel de conciencia, pues una cefalea aislada es poco probable que sea un infarto cerebral. Y lo cierto es que los pacientes no suelen equivocarse. Además, ante la duda para eso está la posibilidad de llamar al 112 para que orienten si puede ser un cuadro de un evento cerebrovascular», recuerda.

Buen tiempo de respuesta

En caso de traslado para realizar el tratamiento trombolítico el tiempo calculado para llegar, por carretera, a Vitoria es de 35 minutos y de una hora a Burgos. Sonia Blanco considera que es el correcto, además «si es necesario se puede hacer en helicóptero». Lo que argumenta que es inviable es estableces unidades específicas en todos los hospitales, «no tanto por el aparataje, como por la formación del personal. Por eso se dispone de los centros de referencia».

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