El Correo

Una manera de prevenir entre iguales

Una manera de prevenir entre iguales
  • Los dos institutos públicos cuentan con el programa de Mediación en la Práctica que persigue que sean los propios alumnos los que puedan evitar conflictos

Los muros de un instituto esconden su propio ecosistema. Un equilibrio en el que las discusiones y los enfrentamientos pueden tornarse en problemas más graves, como el acoso escolar. Un mal difícil de ahuyentar aunque hay mecanismos que pueden ayudar para prevenirlo y no llegar hasta ese extremo.

Una de estas herramientas es el programa de Mediación en la Práctica, en el que son los propios alumnos los que tras una cuidada formación, asumen la responsabilidad de intervenir en ciertos conflictos para que no vayan a más. En este sentido, tanto el IES Montes Obarenes como el Fray Pedro de Urbina, cuentan con este programa en sus aulas.

Una manera de actuar que Laura Rebollo, profesora de inglés y coordinadora del proyecto en el Montes Obarenes, explica en primer lugar como algo que «no sustituye lo disciplinario». Además, añade que siempre se aplica a situaciones en las que hay un «conflicto entre iguales; con las dos personas con voluntad de solucionarlo». Una afirmación en la que deja al margen los casos de acoso. Para estas realidades Rebollo advierte que no está pensado este mecanismo, porque son problemas que «no son mediables», por lo que es la dirección del centro la que interviene. Una premisa que no quita para que dentro del proceso los alumnos puedan intervenir, aunque los mediadores no son los que tienen que denunciar la situación.

La diferencia entre agresiones y acoso escolar también se deja muy clara desde el Fray Pedro de Urbina, donde su orientador, José Luis de Prado, impulsa el programa. Para él, una de las partes positivas de la mediación entre los alumnos es la prevención que se establece ante los casos de abuso. Una situación que si aparece «es algo muy global», remarca De Prado, por lo que hay muchas partes que se tienen que implicar para conseguir la solución. Incluidas las familias, que ayudan al centro a saber lo que sucede fuera del horario escolar o dentro de las redes sociales, elemento que preocupa puesto que puede agravar todavía más un momento de indefensión.

Pero antes de llegar a esto, el programa lucha porque la normalidad dentro de las aulas sea lo habitual. Para conseguir que un conflicto puntual no derive en algo más, está la mediación en la que sí que pueden actuar los alumnos. Desde Obarenes, Rebollo confiesa que se suele intervenir en unas «30 ocasiones al año» y muchas de ellas de una manera satisfactoria «previniendo conflictos», ensalza. Unas actuaciones que no se quedan en una charla entre las partes, sino que también «se revisan y se hace un seguimiento» para comprobar que el conflicto se ha paralizado o, al menos, no ha ido a más.

Pese a que los dos Institutos cuentan con el programa instaurado, el desarrollo del mismo no se encuentra en el mismo punto. Una diferencia que se da porque desde Obarenes ya llevan diez años formando a sus alumnos para que sean capaces de intervenir en este tipo de situaciones, pese «a la falta de apoyo de la Administración», lamenta quien fuera su impulsora en el Montes Obarenes, Blanca Lara. En este curso, su actual coordinadora aclara que cuentan con ocho mediadores y que además hay otros ocho que han recibido toda la formación y que podrán desempañar las mismas funciones. En el Fray Pedro, el programa lleva menos tiempo y se cuenta con «26 alumnos en formación», afirma De Prado.

Este aspecto, el de dotar a los alumnos de las herramientas para intervenir, es uno de los puntos capitales. «Saber escuchar y empatizar», explica Rebollo, quien también destaca que el mediador tiene que ser capaz de no juzgar y mantener una posición neutral.

1º y 2º de ESO

Si existe preocupación por alguna edad en particular como generadora de conflictos, desde ambos centros, se señala a los mismos cursos, los de 1º y 2º de ESO. Un momento en el que el desarrollo personal coincide con la llegada al instituto. En este punto la influencia en el entorno social hace que en ocasiones se vea como normalizado que «la respuesta violenta es la respuesta correcta», lamenta De Prado.

Para tratar de paliarlo se ha desarrollado la figura de los alumnos ayudantes. Una persona en la que confiar por parte de los alumnos y que en el Montes Obarenes va a pasar de dos a los cinco por clase que se van a formar en estos cursos para reducir la conflictividad. Una medida con la que se va a sensibilizar a 70 alumnos de los 700 del centro.

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