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Un libro entre las manos

Un libro entre las manos
  • Educación premia el plan de lectura del colegio Los Ángeles, que destinará el galardón a ampliar sus títulos, por su calidad, creatividad e interés

La biblioteca es una de las dependencias que más visitan los alumnos del colegio Los Ángeles. Desde que entran con 3 años hasta que se van con 12, una vez a la semana, rebuscan entre sus estanterías aquellos títulos que más les interesan o que les llaman la atención. Los buenos hábitos se interiorizan desde pequeños, por lo que en el centro, donde dan mucha importancia a la lectura, alimentan esa pasión por la literatura. Un trabajo que ha merecido un reconocimiento por parte de la Consejería de Educación, que le ha otorgado uno de los ‘Premios a los mejores Planes de Lectura’, con los que se busca destacar la calidad, creatividad e interés de los programas que se llevan a cabo.

Su biblioteca, al igual que un instalación pública, funciona con carnés y gestiona préstamos de ejemplares, pero también acoge a grupos de lectura, organizados en función de edades y con objetivos distintos, como puede ser la comprensión o la velocidad. Eso sí, son los alumnos los que eligen los títulos que quieren leer, sin imposiciones o listas cerradas. La edad, es la única consideración que se tienen en cuenta a la hora de seleccionar los libros. «Tenemos una profesora encargada de la atención en la biblioteca no solo en el horario lectivo, también los dos días a mediodía (lunes y viernes) en las que se realizan actividades de animación a la lectura. Además, les ayuda a buscar o elegir en función de sus gustos», explicó la directora del centro, María José Saseta.

Pero no solo se tienen en cuenta los libros, también el entorno y el espacio en el que estos se encuentran. De hecho, pensando en los más pequeños, para que se sientan a gusto, «tienen una zona adaptada con cojines»; y a los mayores, para que se sientan útiles, se les dan competencias en la gestión del servicio. «A partir de quinto, tenemos encargados de biblioteca que nos ayudan a catalogar, a forrar, a arreglarlos... Se trata de implicarlos un poco más en el funcionamiento de la instalación», valoró. También se implican en colaborar con los más pequeños, para los que en ocasiones imaginan y crean cuentos que luego ellos mismos les relatan.

Aumentar el catálogo

El galardón tiene un reconocimiento económico de un máximo de 1.000 euros. Un dinero que la directora quiere invertir en la compra de nuevos títulos, algunos de los editados más recientemente y que demandan sobre todo los mayores. «Para los más pequeños tenemos más material, porque los propios padres donan los que ya no usan sus hijos».

De cara al futuro también les gustaría poder adquirir algún libro digital, para que los alumnos combinen ambos formatos de lectura. «Es algo que tenemos pendiente», reconoció. Y es que cada año, en junio, al acabar el curso, «vemos en qué se puede mejorar el trabajo y tratamos de implantar las propuestas en septiembre». Quizá por eso, el suyo es uno de los 40 proyectos seleccionados por la Junta en la región, 4 de ellos en Burgos.

Las bibliotecas escolares, asegura Educación, «deben ser instrumentos de innovación y apoyo al desarrollo curricular que complemente el trabajo realizado en el aula, convirtiéndose en indicadores de calidad de los centros educativos».

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