El Correo

El Santiago Apóstol activa su ‘código infarto’ 58 veces en un año y medio

Llamar rápidamente a emergencias es crucial ya que en las 2 primeras horas «hay máxima incidencia de complicaciones».
Llamar rápidamente a emergencias es crucial ya que en las 2 primeras horas «hay máxima incidencia de complicaciones». / AVELINO GÓMEZ
  • 37 de los pacientes asistidos dentro del proyecto ‘Busca’ fueron trasladados al hospital de Burgos,y los 21 restantes al Txagorritxu de Vitoria

Cuando aparecen los síntomas del infarto agudo de miocardio, la más letal de las enfermedades cardiovasculares, llamar a emergencias cuanto antes es crucial, recuerdan desde el Santiago Apóstol. Desde su integración en el proyecto Busca (Burgos Síndrome Coronario Agudo), un programa que en el hospital de Miranda entró en funcionamiento el 1 de abril del 2015, se ha asistido a un total de «58 pacientes», detalla la directora médica del centro, Sonia Blanco.

De esa cifra, contabilizada hasta finales del pasado mes de septiembre, 37 pacientes fueron trasladados al hospital de Burgos, y los 21 restantes al Txagorritxu de Vitoria. El dato incluye las dos categorías «dentro de lo que llamamos síndrome de coronario agudo, que es el infarto, no la angina como tal;una que cursa con elevación de ST, que es el más grave, y otra sin elevación de ST, con menos repercusión funcional», explica la responsable. Al mismo tiempo, de esos 58 avisos atendidos, 38 se registraron entre el 1 de enero y el pasado 30 septiembre, y los otros 28 desde abril hasta el 31 de diciembre del curso pasado.

Lo que persigue la activación de este ‘código infarto’ «fundamentalmente es poder ofrecer una coronariografía en tiempo precoz, incluso primaria», esto es, «dar un tratamiento que permita a esa arteria que en teoría se nos ha obstruido poderla nuevamente repermeabilizar para evitar que esa zona del corazón que irriga no muera». Eso se puede hacer de dos maneras, «bien disolviendo el trombo que obstruye esa arteria, lo que llamamos tratamientos fibrinolíticos o trombolíticos, o bien haciendo una dilatación por dentro de la arteria, con un mecanismo con un balón y después dejando ahí una especie de muelle que mantenga esa obstrucción dilatada».

De esos dos tratamientos, «el primero es con fármacos, que requieren una monitorización y un control de posibles complicaciones muy estricto»; mientras que el segundo «necesita una estructura de aparataje importante, que es todo el estudio de Hemodinámica». «Son dos técnicas que nosotros no podemos realizar en nuestro centro y que aunque, por ejemplo, el tratamiento trombolítico lo podríamos iniciar, inmediatamente en menos de 45 minutos el paciente tiene que estar en un centro de referencia con una unidad de cuidados intensivos y una serie de tratamientos que no podríamos dispensar si hubiera complicaciones».Así, desde el Santiago Apóstol el trabajo se centra en la detección, el diagnóstico y el inicio del tratamiento trombolítico, y ya si tiene criterios, el paciente «inmediatamente tiene que estar derivado a un centro donde se pueda hacer ese control del tratamiento fibrinolítico y la coronariografía o estudio hemodinámico y angiografía de rescate si hace falta», resume la doctora Blanco.

¿Cómo de importante es el diagnostico precoz? «Importantísimo», insiste la facultativa. «Desde el inicio del síntoma hasta el diagnostico, lo ideal es que no pasen más de 2 horas», 120 minutos en los que se puede salvar la vida porque es el tiempo donde «hay máxima incidencia de complicaciones. Complicaciones fatales, es decir, la mortalidad de un infarto es del 50% en las primeras 24 horas. Pero de ese 50% que fallece en las primeras 24 horas, la mitad lo hace en las dos primeras horas. De ahí la importancia de correr y de que la percepción de los síntomas sean valorados y que podamos actuar y poner remedio a esa situación».

Sintomatología

El conjunto de síntomas se caracteriza básicamente por el dolor. Pero «ese dolor clásico, que nos dicen que es terriblemente angustioso, como una losa en el pecho, en la mayoría de los casos no es así exactamente; puede ser un dolor mucho más sutil, menos intenso, o un dolor sobre todo irradiado a otras partes del cuerpo, sobre todo a mandíbula, al hombro, al abdomen, a la zona de la boca del estómago, e incluso un dolor abdominal, que parece que no tendría nada que ver con ello», explica la responsable del centro. Y no solo es el dolor, sino «cuando va acompañado de otros síntomas como pueden ser la sudoración, las náuseas, la sensación de mareo, de desfallecimiento, de debilidad, visión borrosa...».

«La suma de esos síntomas es lo que da la voz de alarma. Es esa combinación, porque dolores torácicos hemos tenido todos, son muy habituales y la mayoría no son debidos a problemas coronarios, pero esa connotación de otros síntomas acompañantes es lo que nos pone en alerta y lo que la persona tiene que atender, es decir, no minimizar y consultar, que para eso estamos: no pasa nada por hacerlo», recalca la directora médica del hospital comarcal.

Su valoración sobre el funcionamiento del programa es positiva. «El circuito es correcto, el hecho de decidir si lo derivamos a Burgos o a Vitoria es en función de la situación clínica del momento. Cuanto más predominante sea la severidad o la inestabilidad, evidentemente intentamos trasladarlos a Txagorritxu, que son 30 minutos de viaje en lugar de los 45 minutos a Burgos».

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate