El Correo

Un sector que continúa dando juego

Salón de juego en la calle Ramón y Cajal.
Salón de juego en la calle Ramón y Cajal. / AVELINO GÓMEZ
  • Los salones recreativos crecen en la ciudad con una nueva apertura, dentro de una industria que aguanta pese al desarrollo que se está produciendo en Internet

Los datos aportados por el sector dicen a que a nivel nacional el mundillo del juego y de las apuestas cuenta, entre trabajos directos e indirectos, con 120.000 empleados en toda España. Una cifra encuadrada dentro de una actividad rodeada en ocasiones de polémica que convive con los recelos que suscita, pero que pese a ello en la ciudad ha crecido en los últimos años con la presencia de salones recreativos.

El último ha levantado su persiana hace poco más de una semana, mostrando que es un negocio que está aumentando pese a que la presencia de Internet se muestra como un duro competidor para los espacios físicos. El responsable de este nuevo salón recreativo es Jon Pérez quien destaca que pese a ser consciente de la naturaleza de su establecimiento, lo que se intenta por su parte es, ante todo, dar «un buen servicio» a las personas que voluntariamente deciden entrar. Esto es precisamente uno de los puntos en los que se detiene Pérez. «Yo no voy buscando clientes en la calle porque incitaría a la ludopatía», confiesa, mientras vuelve a explicar que lo que él persigue es que sus usuarios estén satisfechos disfrutando del juego, para que sea la propia persona «la que decida volver o no», resume.

En este sentido, dentro del público que suele acceder a estos establecimientos, desde el salón de juego Toka, también instalado en la ciudad, explican que en su caso la clientela es más o menos fija en los diez años que llevan abiertos. Un argumento que sirve para demostrar que la mayoría de las personas que acuden lo hacen sin causar problemas. Por este motivo, al igual que Pérez que regenta otros establecimientos de este tipo, destacan que hay clientes de todo tipo, aunque la mayor parte de ellos hacen un uso responsable del juego.

Así lo refrendan desde el salón Toka donde pese a reconocer que «vemos un poco de todo», afirman que «la mayoría de la gente aquí es bastante correcta». De hecho, desde ambos locales reconocen que puede haber personas que puedan tener o coquetear con problemas relacionados con el juego, pero según afirman, un porcentaje alto de las personas acuden con regularidad sin tener ninguna patología. Simplemente entran como un modo más de ocio, se señala desde el sector. Respecto a la rivalidad que existe con el juego on-line, Pérez no esconde que es «una competencia muy dura y difícil», entre otros motivos, porque en los establecimientos como el que él regenta se controla el acceso de las personas que van a jugar. Incluido, como no podía ser de otra manera, la entrada de menores, un segmento de la población que se busca proteger. Un tema éste, que Pérez asume que es «muy delicado» y que pese a los filtros que se establecen en la parte digital «es imposible» detenerlo al completo.

Responsabilidad

Desde el sector se apela al fomento del juego responsable como una manera para que «cualquier ciudadano pueda disfrutar ante una máquina recreativa o un bingo de la misma forma que lo hace de cualquier alternativa de ocio y entretenimiento», se argumenta. De hecho según los propios datos del sector, los casos de ludopatía en el último año se quedaban en el 0,3% de la población adulta, aunque se reconoce que su actividad puede estar vinculada a «excesos que puede ser perjudiciales». Eso sí, en su defensa, la industria también señala otros sectores en los que también pueden surgir adicciones, aunque la actividad sea igual de legal que lo es el juego y las apuestas.

Pese a estos intentos, en los salones se sigue teniendo contacto con esa parte, en la que el juego se puede volver un problema para una persona. Una situación en la que Pérez afirma que es difícil actuar porque «ellos no aceptan que tienen esa enfermedad», advierte. «Puedes tener incluso amistad y puedes decir algo, pero te van a decir que no», lamenta Pérez, que pone el ejemplo de lo que puede suceder con un alcohólico antes de reconocer su problema. Desde el salón Toka explican que dentro de su empresa existen protocolos para tratar de poner freno a una realidad en la que se detecte un abuso en el juego. Un elemento que se ve «con mucho respeto» porque es dinero, aunque se reitera que los casos dañinos representan un porcentaje pequeño, y la mayoría juega de una manera responsable. Para tratar de poner freno a la ludopatía, Pérez afirma que desde los salones se pueden prohibir la entrada a una persona, o incluso ella misma puede solicitarlo, pero de nuevo aparece Internet. Una facilidad que puede hacer que cualquiera pueda apostar «desde el salón de su casa», advierte Pérez ante este riesgo.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate