El Correo
El inmueble que acogerá a los peregrinos fue levantado en los años 70.
El inmueble que acogerá a los peregrinos fue levantado en los años 70. / AVELINO GÓMEZ

La nueva adjudicación de las obras retrasa la apertura del albergue de peregrinos

  • Los trabajos han sido encargados ahora a Garbilore, después de que la primera empresa no aportara la documentación

Debería estar abierto, pero ni siquiera han empezado las obras aprobadas para transformar la vivienda del conserje en el antiguo colegio Cervantes en albergue de peregrinos. La empresa a la que inicialmente se le adjudicaron las tareas, a mediados de julio, por un montante de 51.000 euros, no presentó la documentación complementaria requerida por el Consistorio al considerar que su propuesta económica suponía una baja desproporcionada sobre el precio de licitación. Una situación que ha llevado a la mesa de contratación a clasificar nuevamente las ofertas presentadas en su momento y a elegir como segunda opción a Garbilore, por un presupuesto de poco más de 52.000 euros. Bastante por debajo aún de los 64.163 euros, IVA incluido, fijados como precio de licitación.

A partir de ahora, si no surge ningún contratiempo más, transcurridos los 10 días de plazo que tiene para presentar la documentación y una vez firmada el acta de replanteo, la empresa dispondrá de dos meses para ejecutar todos los trabajos proyectados, tanto en el interior como en el exterior de un inmueble levantado en los años 70.

El objetivo del proyecto pasa por crear un espacio adaptado tanto a personas con movilidad completa como reducida. Para garantizar la completa accesibilidad, el diseño incluye la realización de una rampa de 2,10 metros de longitud y paralela a la fachada, con una pendiente del 12%, que llegará hasta la puerta de acceso a la casa salvando la diferencia de nivel con el suelo.

La actuación en el inmueble propiamente dicho incluirá el repaso de la cubierta sustituyendo canalones y tejas; la modificación del aseo, para conseguir que pueda acoger una ducha adaptada; la renovación de la red eléctrica y de las canalizaciones de agua y desagüe; además de el alicatado de cocina y baño. Además, está previsto sustituir por completo el pavimento interior así como las ventanas y las puertas. También se instalarán sanitarios nuevos y se pintará toda la vivienda.

Una vez finalizada la obra de reforma, la gestión del inmueble pasará a depender de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago Vía de Bayona, que dispone ya de parte del mobiliario que sería necesario para amueblar una vivienda que podría tener capacidad hasta para unas 12 personas, aunque están barajando poner menos camas para que no quede muy abigarrado y garantizar la comodidad de aquellos que quieran hacer un alto en el camino en Miranda.

Tendrán tiempo para tomar una decisión, porque «a partir de ahora el volumen de peregrinos que pasa es mínimo. Más allá de finales de octubre apenas vienen», apuntó el presidente del colectivo, José Ignacio Gutiérrez, a quien le hubiese podido ya dar servicio de alojamiento en la ciudad durante la temporada estival. «Una vez que eso no fue posible ahora no nos supone un gran problema que la obra se retrase».

Eso sí, siempre que la demora no ponga en peligro la posibilidad de justificar la subvención que han obtenido de la American Pilgrim, una asociación estadounidense que apoya la creación de infraestructuras a lo largo de los caminos hasta Santiago de Compostela. En principio, disponen de tiempo hasta julio (un año después de la concesión) para remitir todas las facturas del mobiliario y el material adquirido para habilitar su oficina de atención a los caminantes y la propia sede del colectivo, así como un reportaje fotográfico que testifique que ya está en funcionamiento. Han obtenido una ayuda económica de 3.100 euros, una cuantía muy importante para la asociación y que le va a permitir adquirir, entre otras cosas, una mesa de despacho, otra de reuniones, sillas, estanterías, un ordenador...

«En los plazos en los que en estos momentos se está moviendo la realización de la obra llegaríamos de sobra», tal y como reconoció Gutiérrez, a quien tampoco le gustaría que se apurase al máximo. De hecho, confía en tener abiertas las puertas del albergue en Semana Santa, época en la que empiezan a dejarse ver de nuevo los peregrinos por la ciudad. Aunque es en verano cuando se acercan mayoritariamente, ya que en la zona norte, la del recorrido que discurre hasta Burgos, «no les da miedo el calor. En julio y agosto son los meses de más afluencia».

Lo que no están claras son las cifras de los que han elegido la Vía de Bayona este año.Mientras que en Miranda tienen la percepción de haber contactado con más que en veranos anteriores, en el albergue de Briviesca el total de pernoctaciones ha sido inferior. De todos modos, Gutiérrez reconoce que en la ciudad es muy difícil controlar a todos los que vienen, porque no siempre se alojan en el Fernán González. A veces, por estar lleno o por otros motivos, los peregrinos eligen otros establecimientos. De hecho, el presidente del colectivo tuvo que trasladar en coche a Pancorbo a varios caminantes que rondaban los 80 años, para que pasaran allí la noche por el ‘lleno’ generado en septiembre por Ebrovisión y el festival folclórico Jacinto Sarmiento.

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