El Correo

Amas de Casa inicia el curso con 800 alumnos y reservas en casi todos los talleres que oferta

El ejercicio no falta entre los exitosos cursos que programa la agrupación.
El ejercicio no falta entre los exitosos cursos que programa la agrupación. / AVELINO GÓMEZ
  • Se han inscrito un centenar de personas más y entre 80 y 90 se han quedado fuera por la falta de aulas disponibles

Zumba, pilates, hipopresivos, bailes de salón, bolillos, corte y confección, sevillanas, francés... Son algunas de las clases que se ofertan en la asociación Amas de Casa Altamira Allende y que motivan que unas 700 personas acudan con asiduidad a las sesiones que se imparten en sus instalaciones de Gregorio Solabarrieta. Un lugar que cada vez más mirandeses tienen como referencia a la hora de elegir una actividad en la que aprender o divertirse.

Este año cuentan con un centenar más de matriculas, lo que supone un crecimiento de más del 14% que podía haber sido aún mayor de haber tenido capacidad para acoger a todas las personas que se han interesado por acceder a una plaza en un listado integrado por más de una veintena de cursos. «Entre 80 y 90 se han quedado fuera, en lista de espera», tal y como apuntó la presidenta del colectivo, Inmaculada Hernando.

Solo sería posible encontrar algún hueco en euskera y restauración; además de en la coral. Esta última opción sí parece no despertar tanto interés. Para el resto no hay ni una plaza disponible, ni tampoco es posible habilitar una clase más de ninguna actividad, aunque hubiera alumnos suficientes para hacerlo, porque el local no da para más. No hay hueco disponible a ninguna hora, pese a que las clases comienzan a las nueve de la mañana y acaban a las 9 de la noche.

Eso ha hecho que tampoco se hayan incluido nuevas propuestas dentro de la oferta de cursos. «No tenemos sitio. En todas las aulas según sale una profesora entra otra». Incluso en el espacio habilitado como cocina se dan clases de zumba o pilates algunos días.

De ahí que cada vez se haga más necesario poder disponer de otro local al que trasladar algunas de las actividades y, al mismo tiempo, ampliar otras. Hace ya muchos años que las clases de gimnasia y yoga se imparten fuera de su sede, en un local situado en Torre de Miranda y que también está completo. El problema es que crecer implica gastos y Hernáez tiene claro que, en estos momentos, el colectivo no puede asumir el pago de un alquiler. Aún están pagando el crédito derivado de su sede de Gregorio Solabarrieta.

Otro local

Por eso, en varias ocasiones solicitaron al Ayuntamiento la cesión del gimnasio del antiguo colegio Cervantes, muy próximo a su ubicación, para poder trasladar allí alguno de los talleres deportivos. Pero la respuesta siempre fue negativa, por lo que ahora el colectivo estaría tratando de recabar otros apoyos que les permitan acceder a otro local a un precio simbólico.

Mientras, será imposible dar cabida a quienes están en lista de espera y entre los que hay socios del colectivo y otros que se sacarán el carné si pueden acceder a las actividades que les interesan. Gracias a la amplia oferta de la que disponen este curso han ganado unos 200 nuevos socios en menos de dos meses, entre septiembre y lo que llevamos de octubre.

Un número que esperan que sean más que suficiente para cumplir las bajas que, por distintos motivos, se puedan producir cuando se pase la cuota de 2017. Y es que de esos ingresos y de los generados por las tarifas fijadas para los cursos depende la estabilidad económica de un colectivo integrado por unas 3.000 personas y el pago de la hipoteca. Aunque la buena acogida de los talleres en los últimos años les ha permitido ir amortizando capital, todavía tienen pendiente el pago de unos 30.000 euros.

Una cifra muy inferior a los 150.000 que estaban pendientes de pago cuando tomaron las riendas de la asociación, hace 8 años. En este tiempo han reducido el importe en 120.000 y si mantienen el ritmo cerrarán el préstamo sin agotar los 20 años en los que estaba fijada la devolución de todo el montante económico. «Ese es nuestro mayor éxito. Gracias a la oferta de cursos y a la demanda podemos pagarlo todo sin tener subvenciones», destacó.

Pero mientras mantengan esa deuda, aunque el importe sea mucho menor, la presidenta del colectivo tiene claro que no se pueden embarcar en ningún gasto extra. Y el alquiler de una lonja para ampliar talleres lo sería, por eso necesitan que «nos ayuden y nos cedan un local en el que poder seguir desarrollando actividades. Nosotras somos solventes para mantener nuestra sede y pagar el préstamo, pero no para más», valoró Hernáez.

Sí asumirían los gastos derivados del mantenimiento y de la adecuación de un nuevo espacio, pero sería imposible sumar a eso el coste de una renta. «Tendría que ser algo testimonial, por lo que no podemos acudir a un particular para alquilar un local». Por tanto, la única opción pasaría por contar con el apoyo de las administraciones públicas, para que les pudieran ceder el uso de cualquier espacio que tengan libre.

«Hay que tener en cuenta que mucha gente que viene a nuestras actividades lo hace porque tenemos precios asequibles, más baratos. Nosotros no somos un gimnasio, pero intentamos dar un servicio lo más profesional posible», concluyó. En esa oferta también se incluyen viajes, tanto dentro del país como al extranjero. Al menos dos, uno en junio y otro en diciembre. En este caso con destino a Cracovia y Varsovia que, como ocurre con el resto de las propuestas, se encuentra lleno.

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