El Correo

Siete personas consiguen un trabajo gracias al plan de empleo de Salud Mental Miranda

El colectivo desarrolla programas dirigidos a la inclusión de las personas con discapacidad en el mercado de trabajo.
El colectivo desarrolla programas dirigidos a la inclusión de las personas con discapacidad en el mercado de trabajo. / AVELINO GÓMEZ
  • Ha iniciado los trámites para crear

  • un centro especial que estaría listo para el verano de 2017

Acceder al mercado laboral no resulta sencillo. No los es para nadie, pero aún se hace más complicado para las personas con discapacidad. Un colectivo obligado a superar muchos más obstáculos para encontrar un empleo. Siete lo han logrado este año gracias al apoyo de la asociación Salud Mental Miranda que desde hace ya un año opera como Agencia de Colocación, de cara a intermediar laboralmente entre empresa y trabajador desempleado con discapacidad. De ellos, cinco empleos son temporales y otros dos de media duración . «La verdad es que estamos muy contentos», apuntó el coordinador de la asociación, Sergio Bujo.

Pero la cifra, pese a ser muy positiva teniendo en cuenta la actual coyuntura económica, se queda por debajo de los números del ejercicio pasado, cuando se llegaron a tramitar 12 contratos. Eso sí, un año antes habían sido 4. Una fluctuación que incide directamente en las opciones de futuro de unas 60 personas que son las que, en estos momentos, esperan una oportunidad laboral y que tratan de conseguirla siguiendo los itinerarios personales que se plantean desde el colectivo para cada uno de los inscritos. «Seguimos trabajando en la misma línea que empezamos en 2015, reforzando poco a poco los programas de empleo que están funcionando muy bien gracias a fondos europeos», explicó el coordinador de la asociación, Sergio Bujo.

En principio, la inversión para estos programas estaría garantizada hasta 2020; pero, al mismo tiempo y de manera paralela, tratando de incidir en las actuaciones vinculadas al ámbito laboral, el colectivo ha iniciado los trámites para constituirse como centro especial de empleo, una iniciativa cuyo objetivo principal es la integración laboral de personas con discapacidad. Hasta ahora, todas las inserciones que se han realizado han sido a través de empresas ‘normalizadas’ que han dado una oportunidad a personas con distintas patologías, incluidos los enfermos mentales, en los que el colectivo concentra buena parte de su actividad, diagnósticos sobre los que «sigue habiendo algún estigma».

Aunque cuando los empleadores ven cómo se desenvuelven «lo que nos transmiten es una total normalidad. La discapacidad es un hándicap porque dependiendo del estadio en el que se esté puede ser complicado cumplir horarios o tareas; pero en muchos casos marcan más las características personales que la enfermedad. Es verdad que hay empleos muy estresantes en los que es más complicado que encajen», valoró.

Aquellos que lo pueden tener más complicado podrían encontrar su sitio en los «empleos protegidos» que se oferten desde el centro especial. Y es que la inserción en muchos casos pasa por tener un trabajo y si no puede ser en el circuito habitual se trataría de darles una alternativa. Esa apuesta por crear su propia empresa social vertebraría «todo nuestro trabajo de recuperación. Para alguien joven, si en un tiempo no consigue un trabajo, su mejora es complicada».

La nueva entidad laboral sería dependiente de la asociación, pero aún así requiere mucha tramitación burocrática y una inversión económica que, aunque creen que no será muy elevada, tratarán de cubrir acudiendo a alguna convocatoria de ayudas. El objetivo fundamental es «poder estar preparados en caso de que surjan oportunidades laborales, contratas que nos puedan hacer las administraciones públicas o servicios que podamos dar de manera privada».

En principio, para arrancar la empresa, que esperan poder echar a andar para el próximo verano, se apoyarían en ella para cubrir las tareas de su propia asociación. Ahí se podrían incluir trabajadores que asumieran la limpieza de sus locales o incluso algunos de los que ahora participan en el taller de piezas y tornillería. Y es que como a cada persona se le diseña un itinerario personalizado, tras valorar un equipo interdisciplinar qué es lo que más conviene a cada usuario, para algunos ese taller ocupacional debe servir de puente hacia el mundo laboral.

Para no acotar mucho sus opciones, el centro se orientaría hacia servicios, en el ámbito más amplio de la palabra, para poder después dar una respuesta acomodada a la demanda, hacia «lo que el mercado diga que puede haber empleabilidad para nuestros usuarios». En estos momentos Salud Mental Miranda cuenta con 120 personas registradas.

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