El Correo

Biciudad reciclará sus vehículos para turismo, servicios municipales y cooperación al desarrollo

Los vehículos se retiraron hace casi dos años.
Los vehículos se retiraron hace casi dos años. / Avelino Gómez
  • Miranda apuesta por mantener la velocidad a 30 y pacificar el tráfico urbano para que coches y bicis compartan espacios

Tras pasar casi dos años paradas y almacenadas en un local de El Crucero, los vehículos del servicio de préstamo Biciudad volverán a rodar por el asfalto, después de que se optara por retirarlas dado su escaso uso y el elevado coste de mantenimiento (43.487 euros el último ejercicio para 58 usuarios activos). Algunas servirán para recorrer las calles de Miranda, pero la mayoría irá a lugares lejanos, ya que formarán parte de la aportación de la ciudad a la cooperación al desarrollo, tras contactar el Ayuntamiento con un colectivo de Barcelona que se encarga de su puesta a punto y de la entrega a gente sin recursos y a países en vías de mejora.

En principio, tras quedar vinculadas al plan de Movilidad aprobado recientemente, se ha optado po que 4 vehículos queden ligados a algunos servicios municipales, como el de Aguas o los notificadores. Otro lote, pensando para servir como una herramienta más al sector turístico, se entregarán a establecimientos de hostelería a los que se les ofreció la opción hace unos meses, tal y como explicó la propia alcaldesa, Aitana Hernando, en el turno de preguntas de un pleno de mayo, para sorpresa del resto de los corporativos.

El plan pasa por ceder dos bicicletas a los hostales y 4 a los hoteles. De momento, son cuatro los que se han mostrado interesados en el ofrecimiento, uno de los primeros y 3 de los segundos. En total 14, a las que habría que sumar las que se entreguen en el albergue, al que también le interesa la opción, y las de alguna otra solicitud que pueda llegar.

Del resto, hasta llegar a casi al centenar (se adquirieron 100, entre los que había 5 eléctricas), se hará cargo un colectivo social de Barcelona. Se trata, apuntó Jiménez, de «una asociación que se encarga de recuperarlas, de ponerlas a punto si hace falta, pintarlas y darles otro aire». Una vez listas, «una parte se distribuye a países en desarrollo y otra a gente sin recursos, para que las emplee como medio de transporte para acudir al trabajo», detalló.

También está previsto que en los próximos meses salga del almacén, para ubicarse en la calle, un pequeño lote de aparcabicis con el que cuenta el Consistorio y que se sumará en breve a los 200 que ya hay repartidos por la ciudad. «Queremos fortalecer más los puntos en los que poder dejar bien atadas las bicicletas particulares, sin necesidad de hacerlo en un árbol o un banco», señaló.

Se apuesta por que los mirandeses se muevan por la ciudad utilizando su propio vehículo. De hecho, cuatro se entregarán como premio de distintos concursos organizados con motivo de la semana de la movilidad sostenible que arranca mañana y que va a contar con cerca de 4.000 euros de presupuesto, de los que 1.460 se van a destinar a regalos.

En lo que, de momento, no está previsto invertir es en la ampliación de los carriles bici, aunque sí que se llevó a cabo hace unos meses el repintado de las líneas que delimitan los mismos. El planteamiento a futuro pasa porque los ciclistas compartan espacio con los automóviles sobre la calzada, ésa es la tendencia hacia la que apuntan los expertos. «No dejan de ser un medio de transporte más y creemos que tienen que ir en la carretera, por lo que el coche debe procurar respetar más al ciclista», señaló.

Y en ayudar a que eso sea así cree que juega también un papel fundamental el plan por la pacificación del tráfico que ha llevado a limitar la velocidad a 30 kilómetros por hora en todos los barrios y en alguna calle del centro. En el resto, intersecciones, rotondas y badenes hacen inviable en muchos casos superar ese tope. De ahí que, en principio, no esté previsto trasladar esa reducción a otros lugares. «No tendría mucho sentido ampliarlo una vez que se han cubierto las zonas residenciales y dos calles del centro. No se trata de poner por poner», señaló el responsable de Seguridad Ciudadana, Joaquín Muñoz.

Badén en Bardauri

De hecho, no se ha valorado como necesario en Ronda del Ferrocarril, arteria principal para cruzar la ciudad, ya que de hacerlo «sería un caos» y las rotondas y pasos elevados ya realizan esa función de frenado. Elementos a los que se sumará otro más una vez que se ejecute el nuevo acceso a la estación de autobuses. «Va a regular el tráfico, obligará a reducir la velocidad dando paso a una circulación amable y segura», explicó. Aunque tampoco hay que olvidar el papel disuasorio de los controles de radar que de manera habitual se instalan en ese entorno. De hecho, son menos los que son ‘cazados’ superando el límite. «El último, que estuvo montado casi tres horas, no detectó a nadie», destacó.

Donde sí está previsto intervenir en breve para garantizar que se reduzca la velocidad a la que se circula es en la carretera de acceso a Bardauri, al inicio de la BU-733. Allí, en la cuesta que empieza según se deja la carretera de Fuentecaliente, se instalará un badén. Se colocará a la altura, más o menos, de la pista polideportiva que hay en la zona. «Es un sitio peligroso en el que no hay visibilidad. Ya tenemos la autorización de la Junta de Castilla y León para colocarlo. Nos llegó hace unos días», avanzó Muñoz; que tampoco descarta que a corto plazo se ubique alguno más si se considera conveniente.

Hace apenas dos meses el Partido Popular sí planteó públicamente la necesidad de realizar un estudio en el que se definiera la conveniencia o no de instalarlos en otros puntos como El Crucero, Las Matillas, un barrio del que destacaban que son muchos son los vehículos que lo atraviesan para evitar en momentos concretos del día los atascos que se producen entre la N-1 y la carretera de Bilbao, o el Centro Histórico

Por otro lado, la Concejalía de Educación Ambiental trabaja en los últimos retoques del pliego para sacar a contratación el servicio de autobús urbano que se arrastra desde la pasada legislatura. «Queda por desarrollar una ordenanza concreta de precios públicos», explicó Jiménez, que se mostró convencido de que se podrá llevar a licitación antes de que acabe el ejercicio. Que se pueda adjudicar antes de que concluya el año no es seguro.