El Correo

Entre tapas y magia

Los bares prepararon sus tapas ‘in situ’, en las carpas de una calle La Estación en la que muchos buscaban resguardo a la sombra.
Los bares prepararon sus tapas ‘in situ’, en las carpas de una calle La Estación en la que muchos buscaban resguardo a la sombra. / Avelino Gómez
  • Los hosteleros se muestran satisfechos con la acogida de una cita en la que cada uno, de media, vendió 300 pinchos

Como si de un tablero del juego de la Oca se tratara, la calle La Estación y el parque Antonio Machado se convirtieron en una zona llena de paradas con distintas propuestas entre las que los mirandeses fueron saltando, combinando ritmo, música, magia y como no, aperitivos. Y es que al ya tradicional encuentro de ilusionismo, que ha llegado a su octava edición, al concierto de la Banda, y a la clase de zumba organizada por la Asociación de Amas de Casa, ayer se sumó el estreno de la primera feria de tapas, con la participación de una docena de establecimientos de hostelería de la ciudad que sacaron la barra a la calle, y con notable éxito, gracias al buen tiempo de una jornada festiva y a las propuestas para todos los gustos que se podían catar.

Delgadillas, ensaladilla, bacalao, salpicón de marisco, gambas... formaban parte de los pinchos que se ofertaron en la calle. De media, los bares dieron salida a «unas 300 ó 350» unidades, que acompañadas por vino o cerveza se entregaban a cambio de los tickets que se podían adquirir en otra caseta habilitada en la zona por el Ayuntamiento, donde también disponían de un tríptico en el que se detallaban todas las propuestas, con foto incluida.

Pero dejando al margen las ventas, José Rey, representante de la asociación de hostelería Semana del Pincho, valoró muy positivamente la iniciativa. «Ha tenido mucha aceptación». De ahí que de cara a una próxima edición, por la que tiene claro que apostarán, no descarten plantear al Ayuntamiento que se pueda prolongar la feria por la tarde. «Ya que está toda la infraestructura montada se podría intentar darle otro tirón».

Aunque, a priori, cree que el objetivo con el que se planteo la cita se ha cumplido: sacar fuera los pinchos que hay en los bares para darse a conocer. «Se trataba de publicitarnos para llegar a gente que igual no te conoce y llevar a la calle la fiesta», apuntó. De hecho, siguiendo esa misma línea de trabajo, el colectivo seguirá colaborando con el Consistorio para promocionar la hostelería mirandesa.

Ese es el reto al que se quiere dar respuesta y para ello contar con la complicidad del público es esencial. Algo que ayer consiguieron. Lorena López, responsable de Cayo-Coco, uno de los bares participantes en la feria, no dudó en considerar la experiencia como «bastante buena» mientras recogía una improvisada cocina en la que, en su caso, elaboró unos 280 pinchos. «Al principio estábamos un poco nerviosos, porque no sabíamos cómo iba a funcionar; pero creo que ha gustado y estamos encantados. Ha venido todo tipo de gente, clientes habituales y otros que igual no saben ni dónde está el bar. Quién sabe si luego volverán, pero por lo menos nos han conocido», señaló. De momento, «hemos vendido más que si solo hubiéramos estado en el local».

La cita cubrió sus expectativas, al igual que las de la Taberna Berlín, otro de los establecimientos participantes. «Ha estado muy bien y estamos muy contentos», apuntó Soraya Martínez; aunque si hubiera que poner un ‘pero’, sí que notó que algunos de los que se acercaban a pedir lo hacían sin el correspondiente ticket, pensando que se podía pagar directamente en el mostrador de cada caseta y que por no ir a por ese papel optaban por marcharse a uno de los bares de la zona. «Al ser la primera vez había gente que estaba un poco perdida».

De un lado a otro de la zona peatonal fueron moviéndose niños y mayores para disfrutar de las ilusiones que en cada esquina proponían los participantes de la octava edición del festival de magia de calle de la ciudad, más que consolidado en el programa de fiestas de septiembre. De hecho, el Mago Linaje reconoce que es un buen foro para ‘captar’ nuevos adeptos. Chicos y chicas que pasan de dejarse sorprender como espectadores a querer ser ellos quienes sorprendan a otros. «Año tras año nos llegan solicitudes de información preguntando si vamos a hacer talleres o una pequeña academia», explicó. Y ambas son cosas que en algún momento se ha llegado a plantear el colectivo Ilusionarte, si bien la falta de financiación o de apoyos económicos ha hecho que, has la fecha, no se hayan atrevido a dar el paso; aunque los talleres de iniciación que en distintas ocasiones han llevado a cabo han tenido muy buena aceptación. «Tenemos muchos proyectos, pero no tenemos dinero para realizarlos. Es un poco complicado, pero confiamos en poder sacar adelante alguna idea nueva en la que estamos trabajando», concluyó.