El Correo

Los gigantes y cabezudos tuvieron una cita de altura con los mirandeses

Los gigantes y cabezudos tuvieron una cita de altura con los mirandeses
  • Las seis figuras de la ciudad acompañaron a las que llegaron desde La Rioja, Navarra, Aragón y Palencia

No hay una fiesta que se precie en la que no haya gigantes y cabezudos aunque desde hace unos años a esta parte los personajes más bajitos de estos grupos no ‘atizan’ como lo hacían antes a los pequeños traviesos que siempre les buscaban las cosquillas. Aun así permaneces estas especiales familias como elementos tradicionales y ahora lo que más llama la atención es la pericia de sus portadores a la hora de hacer bailar a los personajes de más altura; algunos de ellos llegan a pesar hasta sesenta kilos y la tarea implica por lo tanto un gran esfuerzo físico.

De eso poco saben los espectadores que más se asombran con su tamaño, los niños y niñas que permanecen las más de las veces extasiados ante la habilidad con la que esos personajes tan altos son capaces de representar las danzas más inverosímiles.

Ayer fue el día en el que la ciudad ganó unos cuantos centímetros puesto que se reunieron alrededor de treinta figuras. Alas cuatro de la ciudad (los reyes, los abuelos, Don Quijote y Sancho), se les unieron los llegados desde Palencia. Ella con su banda indicadora de que las mujeres defendieron la ciudad mientras los hombres estaban en la guerra.

También llegaron parientes igual de altos, e incluso más, desde Tauste y Calahorra con sus particularidades, y desde Irrintzi –estos bailaron por la mañana acompañados por los cabezudos–, y los más numerosos llegaron desde Navarra, concretamente de los barrios pamploneses de Barañain, La Chantrea y San Jorge.

Muchos de ellos rescatados del olvido por el trabajo incansable de los que en la actualidad los hacen bailar en infinidad de fiestas y citas como la que ayer pudo vivirse durante toda la jornada en Miranda.

Casi todos estaban confeccionados a mano con lo que su valor se incrementa notablemente. El grupo de gigantes y cabezudos llegado desde Navarra tenía algo en común puesto que casi todos los personajes que pudieron contemplar los mirandeses representaban figuras de la mitología vasca.

Al margen de las referencias particulares de unos u otros, lo que dejó a los espectadores con el mejor sabor de boca fue, sin duda, el buen ritmo de todos los bailarines.

El grupo más llamativo en este sentido fue el llegado desde La Chantrea pues fue el que ofreció una mayor variedad de danzas de diferentes estilos; a cada cual más complejo.

Los gigantes y cabezudos se divirtieron bailando por la mañana y por la tarde, pero no fue menor su diversión ni la de los ciudadanos cuando pudieron contemplar el desfile de todo el cortejo (cerrado lógicamente por los anfitriones), por las calles más céntricas.

Lejos de asustar a los más pequeños, consiguieron arrancarles más de una sonrisa y, por supuesto, despertaron su curiosidad. También ayer, como suele ser habitual cuando los personajes quedan inanimados, más de uno quiso conocer las entretelas de los gigantes. El tamaño de los chavales les permitía encontrar por donde meterse para saber que había debajo de todos y cada uno de los personajes.