El Correo
Interior de la Oficina de Turismo, cuya gestión se incluye en el polémico pliego
Interior de la Oficina de Turismo, cuya gestión se incluye en el polémico pliego / R. SOLANO

El informe sobre el Plan de Turismo advertía sobre la improcedencia de puntos del pliego

  • La secretaria accidental dejó bien claro que en el pliego no se podía incluir el párrafo que destinaba 40.000 euros al año al programa de actividades

El informe que la secretaria accidental del Concejo realizó sobre el expediente de contratación del Plan Turístico, cuestionando algunos de sus apartados, ve por fin la luz mes y medio después de su redacción. Aborda, en concreto, la «petición instada a quien suscribe el 11 de octubre, a las 8.50 horas», por el concejal de Cultura, Leopoldo García, «así como por el director de Actividades Culturales (…) requiriendo la inclusión de unos puntos olvidados por la secretaria general de la Corporación en el texto del pliego de cláusulas económico administrativas que han de regir la contratación, mediante procedimiento abierto, tramitación ordinaria, con varios criterios de adjudicación, de la prestación del servicio de diseño, planificación, gestión, desarrollo estratégico y ejecución del plan turístico de Haro, así como gestión del servicio público, mediante concesión, de la explotación de la Oficina de Turismo».

Y detalla, uno por uno, los siete puntos que le pidieron que incluyese en un borrador que, curiosamente, elaboró la secretaria general junto con el propio director de Actividades Culturales y dejó cerrado y preparado para su aprobación en la junta de gobierno después de ese fin de semana, antes de coger de vacaciones el viernes 7 de octubre.

Se le explicó, siempre de acuerdo con lo recogido en el documento, al que ha tenido acceso este periódico, que el proyecto de actividades debía contemplar «obligatoriamente la puesta en valor y en funcionamiento del embarcadero del Ebro», previo diseño de «un programa definido de actividades de tipo turístico, deportivo, ocio, cultural desarrollado al efecto» a pesar de las críticas que en la oposición habían formulado contra ese proyecto algunas de las formaciones del equipo de gobierno actual.

Se pedía, por ello, que ésta figurase, pues, en el apartado que enumeraba las obligaciones específicas del concesionario. Y, al mismo tiempo, la modificación de «la puntuación de algunos subfactores a valorar» del apartado que hace referencia a los «criterios de valoración de las ofertas: a saber, 40 en vez de 35 puntos, 30 en vez de 25 y 10 en vez de 15, sin que la suma total quede alterada». Se pretendía corregir el error advertido en los días de apertura de la Oficina de Turismo en temporada alta, lunes por martes y viceversa. Y se pedía la supresión del nombre del director de Actividades Culturales que figuraba en la última página del primero de los anexos del pliego.

Pero sobre todo se le instaba a incluir «en el objeto del contrato que, para el desarrollo del Plan Turístico de Haro, el proyecto presentado deberá especificar la propuesta de actividades a desarrollar de manera programada con carácter anual. El coste del conjunto de las actividades propuestas será como máximo de 33.000 euros más 6.930 euros en concepto de IVA, lo que hace un total de 39.930 euros, IVA incluido, con carácter anual, asumidos por la Administración. No obstante», prosigue el informe, «la Administración podrá variar alguna de las actividades propuestas en el proyecto si así lo considera oportuno».

Las conclusiones formuladas, y recogidas en el documento, son claras. «Analizados los siete puntos que por olvido y/o prisas (sic) no se incluyeron en el pliego que dejó preparado y cerrado la secretaria general y que en el día de hoy el concejal de Cultura y delegado de Turismo (…) así como el director de Actividades Culturales» que había participado en su elaboración, –según confirman fuentes de la Administración jarrera–, «instan para que se incluyan en el pliego», la secretaria accidental entiende que no hay inconveniente en cuatro casos. Sí en otros tres, bajo las expresiones «no se puede incluir», «no procede incluir» o «no procede lo solicitado». Y concede especial relevancia al punto que hace referencia al párrafo que plantea la concesión de casi 40.000 euros al año para la gestión de las actividades que se programen.

¿Por qué? El informe es taxativo al afirmar que «no se puede incluir en el pliego como objeto del contrato porque no lo es». Tan concluyente conclusión va acompañada de una explicación más minuciosa. «Su inclusión puede dar lugar a confusión a los licitadores y/o a cualquier otra persona. Además, de su contenido no se desprende un sentido y finalidades claras relacionadas con el objeto principal del contrato que se persigue y, por último, aunque no por ello menos relevante, «el importe del coste de las actividades que la Administración afirma que asumirá –39.930 euros anuales, IVA incluido– deberá ser objeto del/de los pertinentes expedientes de contratación incoados al efecto, y no de este contrato ni de su pliego».

A resultas de la información ofrecida por este medio, confirmando que la licitación del plan había sido aprobada en junta de gobierno, y sin paso previo por ningún órgano consultivo de la Corporación, a pesar de la existencia de un informe desfavorable, la cúpula municipal solicitó tres informes más de la secretaria general, el interventor y el director de Actividades Culturales.

La primera se limita a apuntar que «no existe», en su opinión, «ningún inconveniente desde el punto de vista jurídico en la introducción de las modificaciones realizadas». El segundo apunta que «el citado informe y sus efectos en el expediente no tiene repercusión en el firmado por mí el 6 de octubre de 2016 y que consta en el expediente», por lo que se ratifica «en el mismo y en los mismos términos». Y el tercero merece un despiece aparte.

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