El Correo

La Rioja es la región española con mayor aumento de contratos para discapacitados

Un trabajador de Asprodema, en las instalaciones del polígono La Portalada.
Un trabajador de Asprodema, en las instalaciones del polígono La Portalada.
  • Entre enero y octubre, 1.021 personas han logrado un empleo, con un incremento de un 28,8% frente al 2,3% de la media nacional

Hasta que no toca cerca un caso de discapacidad, poca gente es consciente de lo que significa laboralmente la vida de las personas con limitaciones físicas o psíquicas. «Tenemos una discapacidad, no somos minusválidos», recalcan varios testimonios. Con estas discapacidades, en unos casos de nacimiento y en otros adquiridas posteriormente, cabe plantearse su inserción laboral. Precisamente esta semana Fundación Randstad acaba de presentar un estudio en el que, aprovechando la cercanía del 3 de diciembre, día Internacional de la Personas con Discapacidad, analiza el empleo creado a lo largo de este año en este colectivo, teniendo como referencia datos del Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE), de enero a octubre desde 2010 a 2016.

Así, según dicho informe, en La Rioja, en los primeros diez meses de este de año, 1.021 profesionales con discapacidad han accedido a un trabajo. Estas contrataciones superan las 81.900 en el ámbito nacional, un 2,3% más que en mismo periodo del año pasado. En el caso riojano, según indica el estudio, significa «un 28,8% más que la cifra registrada en 2015», el mayor crecimiento del país, seguido por Cantabria con un 21%.

Además, Fundación Randstad también ha analizado el tipo de contratos a los que acceden los profesionales con discapacidad, distinguiéndolos entre indefinidos o de duración determinada. En términos estatales, «las contrataciones indefinidas representan el 18,7% del total, lo que supone un aumento de tres puntos porcentuales respecto al peso que tenían durante 2015. En concreto, se han realizado 15.354 contratos de esta tipología durante los diez primeros meses del año, un incremento de 2.833 incorporaciones respecto al año anterior», indica el estudio.

En cuanto a La Rioja, más de 150 contratos son indefinidos, lo que representa el 14,9% del total de los realizados, un descenso de un punto porcentual con respecto a la cifra alcanzada el año anterior. Por otro lado, los convertidos de temporales a indefinidos en la región representan el 7,6%, 0,3 puntos porcentuales más que la cifra alcanzada a nivel nacional.

Tarea pendiente

Gran parte de los puestos de trabajo que se ocupan por personas con discapacidad pertenece a Centros Especiales de Empleo (CEE), que en la comunidad riojana suman más de 800 discapacitados empleados en los 35 existentes. La inserción en empresas ordinarias, de momento, no es tan sencilla. «Hay menos ofertas de empleo específicas y las personas con discapacidad cuentan a veces con menos posibilidades por las posibles limitaciones que tengan», reconoce Amaia Ibarrondo, orientadora laboral en Fundación ASPRODEMA-Empleo (ASPREM), entidad promotora de personas con discapacidad intelectual que en 2015 consiguió la inserción laboral de 34 casos de discapacidad intelectual de un total de 108 demandantes de empleo y 20 inserciones de otros tipos.

«Más que nada es el desconocimiento que la sociedad, y el mundo empresarial en concreto, tiene sobre, en este caso, la discapacidad intelectual. Piensa que les puede suponer ciertos problemas a la hora de que se incorporen al trabajo o realicen una tarea, cosa que no es así para nada. Habría que trabajar más la concienciación, aunque poco a poco se va mejorando», subraya Fernando Tabernero, preparador laboral en ASPREM, donde se forma a personas para el acceso a puestos como los ofertados en la Administración para empleo público y que este año ha dado trabajo a dos personas.

Uno de los formatos que está funcionando ahora son los llamados ‘Enclaves Laborales’, «donde un grupo de personas con discapacidad, de un centro especial de empleo, con un encargado, se desplazan a una empresa y realizan las tareas que sean necesarias dentro de la propia compañía», explica este preparador laboral de ASPREM. Ahí se ejecutan las obras o prestaciones de servicios que sean requeridos y en La Rioja son varias las grandes firmas que están acogiéndose a este formato. De hecho, «casi la mitad de la plantilla que ocupa Fundación ASPREM del Centro Especial de Empleo está trabajando bajo este modelo».

Y es que, como destaca Ibarrondo, las personas con discapacidad también ofrecen extras positivos: «Uno de los aspectos que las empresas nos transmiten son la responsabilidad, las ganas de trabajar, la motivación que tienen... Las demuestran mucho más que cualquier otra persona, quizás también porque han vivido la dificultad de encontrar un puesto de trabajo».

La cruz

En lo referido a los Centros Especiales de Empleo, en especial a las empresas de actividad normalizada que se registran con esta naturaleza jurídica, hay una doble cara: «permiten un acceso relativamente sencillo, si pones interés, a un trabajo, pero las condiciones salariales son muy discretas», afirman varios casos que prefieren guardar el anonimato.

De lo que se quejan las personas respecto a los CEE es que «da igual el trabajo que hagas porque es un convenio unificado donde se gana lo mismo limpiando, que en una recepción, que de abogado, etc. Y eso no puede ser así, debería ajustarse al puesto que realizas».

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