El Correo
Vistas del desfiladero de Canejá.
Vistas del desfiladero de Canejá. / L. M. Morales

El 'encanto' de La Rioja Baja, en 14 rutas

  • Ángeles Rubio redescubre el perfil más misterioso de los valles del Alhama y el Linares

Dentro del universo turístico suelen referirse con el término ‘encanto’ a un enclave coqueto, alejado del bullicio y con personalidad propia. Esas circunstancias se dan también en el valle de los ríos Alhama y Linares, donde también confluyen la acepción de ‘encanto’ más relacionada con el misterio.

Algo tiene, desde luego, el entorno de La Rioja Baja. Sus paisajes únicos han sido testigo de milagros, cónclaves de lo más granado de la sociedad decimonónica y también de los estratos más viles, como contrabandistas y bandoleros.

La investigadora Ángeles Rubio (nacida en Madrid, criada en Santander pero de raíces profundas en el lugar) se propuso hace unos años poner en valor el valle del Alhama-Linares y después de tres años de indagaciones sobre el terreno ha editado ‘Rutas de La Rioja encantada’, disponible físicamente desde mañana en las librerías Cerezo y Santos Ochoa y en formato digital a través de Amazon.

Se embarcó en este proyecto para «intentar dinamizar a través del turismo una zona seriamente afectada por la despoblación» y para dar a conocer «cosas que los habitantes del valle han sospechado durante siglos, aunque hasta ahora no se habían podido demostrar».

Y lo hace a través de catorce rutas en las que se dan la mano lo místico, lo cultural y lo histórico. Como la ‘ruta de las tres Edades, los tres Reinos y las tres Culturas’, que por razones geopolíticas convirtieron el valle en un necesario punto de encuentro para batallar o firmar la paz. O la ‘ruta de las leyendas’, que reúne los parajes que vieron los ojos de escritores románticos como Gustavo Adolfo Bécquer –cuando se citaba con lo más granado de la sociedad civil y política en los balnearios de la Albotea o Grávalos– o Ivo Alfaro.

Literatos ilustres

Ángeles Rubio también sigue las huellas marcadas por otro literato más contemporáneo, Camilo José Cela, que destacó entre sus ‘Rutas escondidas’ un viaje por el mismo recorrido que hace millones de años caminaron los dinosaurios y que era más amplio que el que actualmente se conoce en La Rioja.

«Actualmente la ruta de los dinosaurios solo llega hasta Enciso, cuando en los dieciocho pueblos del valle hay icnitas, algunas incluso pertenecientes a especies únicas en el mundo», explica. No son los únicos grandes reptiles que aparecen sus rutas, ya que la investigadora recoge una hipótesis que apunta a las huellas de dinosaurio como germen de las historias fantásticas de dragones: «Está demostrado que algunos dinosaurios expulsaban fuego por la boca por una reacción química y en los castillos de Cornago y Cervera hay icnitas en la puerta, al estar construidos sobre un terreno cretácico; eso explicaría las leyendas de los castillos con la princesas encantadas y el dragón en la puerta».

Quien también dejó huella aunque su nombre no aparezca entre los destacados de la memoria colectiva española fue Eloy Alfaro. Nieto de Cervera del Río Alhama, «fue el democratizador de Ecuador e internacionalmente está considerado como un héroe». Investigando y rodeándose de expertos en la materia, Rubio asegura que «me sorprendió conocer que cuando falleció (el gobierno castigó sus críticas al poder con pena de cárcel y fue linchado en ella durante un sospechoso tumulto) desde Cervera transmitieron a la embajada un desagravio que llegó a conocimientos de Ecuador».

Otro de los ilustres que aparecen en su libro es el jesuita cerverano Baltasar Álvarez, quien «fue el primer director espiritual de Santa Teresa de Jesús y, a tenor de sus obras, también su director literario y místico».

También relacionado con lo espiritual, aunque con un sentido muy diferente, se cuela en su particular libro de viajes el fenómeno de ‘los endemoniados’ de Muro de Aguas: «Hay una pedanía del municipio que ni siquiera tiene acceso por carretera y que parece sacado de Galicia; es un pueblo románico con su fuente y su ermita al que acudía hasta el siglo pasado gente de las regiones colindantes a practicar exorcismos».

«Es muy emocionante encontrar cosas que sospechabas pero que no estaban demostradas a partir del asesoramiento de distintos expertos en la materia», explica la investigadora, quien confiesa que «en cierto modo he tratado de erradicar esa idea que dice que en La Rioja Baja no hay vinos y no hay santos», añadiendo que «hemos encontrado cuatro hasta el momento».

La propuesta ha quedado plasmada en un libro que explica con todo lujo de detalles cada uno de esos recorridos. El resto queda en su mano: el siguiente paso consiste en equiparse con calzado cómodo y saltar al sendero dispuesto a aprender mucho más sobre La Rioja Baja. Para que deje de ser considerada como una tierra olvidada y se recuerde por el encanto del lugar.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate