El Correo
Vista del casco antiguo de Haro
Vista del casco antiguo de Haro / R. SOLANO

Rehabilitar el casco antiguo de Haro obligaría a inyectar 157 millones en su entorno

  • Es la estimación que se realiza en el estudio encargado y presentado ayer por el Consistorio: plantea intervenir sobre cerca de 770 inmuebles

Primer ejercicio de aproximación a la realidad del Casco Antiguo, vistas las conclusiones que se recogen en el estudio encargado y presentado ayer por el Consistorio jarrero. Más allá de las estadísticas y detalles que hacen referencia a la depauperada situación socioeconómica en que se encuentra, y del estado de abandono y semirruina que presenta, por ser palpables y conocerse de largo en la ciudad, el apunte más llamativo de cuantos se recogen en el estudio es, sin duda, el que cifra por fin el coste aproximado de la rehabilitación del ámbito más singular y personalísimo de Haro: de acuerdo con sus cálculos, sería necesario invertir alrededor de 157 millones de euros sobre 768 inmuebles en los que se abriría espacio a 2.033 viviendas con una superficie de 308.932 metros cuadrados.

Más de la mitad de ese desembolso, en concreto 127 millones, debería inyectarse sobre 412 edificios de tipología plurifamiliar que acogerían en sus estructuras 1.888 viviendas, el 92,9% del total de las programadas. Con 30 más se completaría el proyecto planteado actuando sobre inmuebles unifamiliares (145) y aquellos que se destinan al ‘resto de usos’.

Los redactores de este informe de situación, asumen que «la cifra puede parecer desorbitada y fuera del alcance de las capacidades municipales». Pero también sostienen en el documento, al que ha tenido acceso este medio, que «es posible extraer algunas conclusiones que deberían ser tenidas en cuenta en los próximos pasos que se aborden».

Por ejemplo, que «la complejidad y coste del proceso serán elevados (...) una característica que no es única o especial del Centro Histórico de Haro, sino habitual en las intervenciones en tejidos habitados, y más acentuada en tejidos con valores patrimoniales». Al mismo tiempo, que «no parece posible ni recomendable abordar la intervención en la totalidad del ámbito de forma inmediata. Se hace necesario, por tanto, delimitar y acotar ámbitos que se determinen como prioritarios y en los que los costes sean abordables». Que, en términos estratégicos, «la rehabilitación y regeneración del ámbito ha de ser entendida como un proceso y no como un proyecto, en el que deben ir delimitándose y poniendo en marcha operaciones secuenciales, que requerirá impulso y voluntad política no sólo en el corto plazo, sino en el medio y largo plazo, y modos de gestión novedosos a los que no están habituadas las estructuras administrativas existentes». Y, en última instancia, que «es preciso definir con precisión la programación, así como los costes y flujos financieros, incluidos todos los ingresos posibles a los que se pueda recurrir o que se puedan diseñar ‘ex profeso’, para garantizar el éxito de las operaciones concretas que se planteen».

Los costes

En todo caso, en el proyecto ya se advierte que, de llevarse a cabo esta ambiciosa iniciativa, se podrían detectar zonas y áreas en las que los costes resultarían homogéneos, así como segmentar los costes de intervención en los edificios en función de sus carencias, la dificultad de las intervenciones, su eficacia o el potencial para la regeneración del ámbito. De ser así, «los indicadores propuestos, como la base de datos georreferenciada con la que se cuenta tras la realización de este trabajo, son instrumentos valiosos para la toma de decisiones posterior».

Tres matizaciones de peso, en todo caso, a esta valoración inicial. «Se han considerado solo los costes de rehabilitación del parque existente que presenta carencias, sin incluir las posibles modificaciones de la ordenación, incrementos de edificabilidad, ni la edificabilidad remanente en los solares existentes» que, apunta el documento, «podrían convertirse en ingresos que ayuden a financiar las operaciones si se considera la enajenación de los posibles excesos de aprovechamiento que pudieran proponerse». Tampoco figuran los costes de demolición o de realojo ni se han computado partidas como el beneficio industrial, los gastos generales, los gastos de proyectos y gestión, impuestos y tributos. Aunque, de igual manera, no se ha valorado la aportación de ayudas establecidas para este tipo de intervenciones.

Eso sí. De la lectura inicial del programa para la Regeneración Urbana del Centro Histórico de Haro se desprende que éste no es sino el primero de más estudios. A fin de cuentas, se apunta que «a esta fase 1 de estudio y análisis del casco antiguo, le seguirá una fase 2 de definición de estrategias de regeneración de forma participada» y que en «próximas fases deberán abordarse tanto la delimitación de áreas de oportunidad, como el diagnóstico integral del parque edificado en las áreas concretas que se determinen».

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