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Sergio Rodríguez, en su despedida en 2913 como jugador en activo.
Sergio Rodríguez, en su despedida en 2913 como jugador en activo. / EL CORREO

Sergio Rodríguez, la solución interina

  • Esta tarde dirigirá su primer entrenamiento con la plantilla de cara a preparar el duelo del sábado contra el Real Madrid Castilla

  • El técnico del juvenil de la UD Logroñés asume el mando del primer equipo hasta nuevo aviso

Un día después del acuerdo alcanzado entre Carlos Pouso y la directiva de la Unión Deportiva Logroñés para relegar al primero de ellos a la dirección deportiva, la entidad blanquirroja reveló ayer que será Sergio Rodríguez el encargado de dirigir al equipo hasta que llegue el sucesor de Pouso.

Rodríguez es «un hombre de club», como señalaba ayer a este medio el vicepresidente de la entidad, Juan José Guerreros. «No queríamos meter a nadie extraño en el ‘corral’ y tener una transición lo más limpia y normal posible», explica Guerreros, destacando de ‘Maradonita’ (como era cariñosamente conocido en su etapa como jugador) «su carácter, conocimiento y metodología».

Sergio Rodríguez (de 38 años de edad) no es precisamente un desconocido para el graderío de Las Gaunas. Como futbolista puso fin a su carrera en 2013 luciendo la blanquirroja, después de haber jugado en Segunda con la Real Sociedad, el Alavés y el Cádiz) y en Segunda B con la desaparecida Unió Esportiva Lleida. Los más fieles de la Avenida Moncalvillo recordarán –entre otras acciones– un golazo de falta contra el Osasuna Promesas.

Fue hace tres años cuando Rodríguez colgó las botas para instaurarse como «hombre de club», estrenándose con el juvenil de la UDL (que dirigía hasta ayer mismo y al que regresará cuando el primer equipo dé con su nuevo comandante) con un ascenso a la División de Honor. Esta temporada deja a ‘sus’ chicos como líderes de la categoría nacional, con siete victorias, dos empates y una sola derrota.

«Caramelo envenenado»

El vicepresidente de la UD Logroñés y coordinador de la junta directiva, Juanjo Guerreros, trasmitía ayer su gratitud hacia Rodríguez por aceptar el reto de relevar interinamente a Carlos Pouso. «Esto no deja de ser un caramelo envenenado o una patata caliente que alguien tenía que resolver y él ha aceptado ser esa persona».

La decisión de que sea finalmente él y no Javier Pineda (técnico de la UDL Promesas, en Tercera), responde a que «su equipo es el que menos se va a resentir si falta su entrenador quince días», explica Guerreros.

Acerca del perfil del técnico que finalice la presente temporada a los mandos del primer equipo, el vicepresidente de la entidad reveló que «a la junta directiva le gustaría que fuera un entrenador joven, con hambre, con ganas de triunfar y de seguir adelante». «Queremos gente que crea en un modelo de fútbol base, que esté pendiente del trabajo de la cantera y que se muestre dispuesto a trabajar en un club con esta filosofía».

Guerreros, además, descartó que la permanencia de Carlos Pouso en la entidad pueda llevarle a ocupar el banco en caso de urgencias: «Él es entrenador y de momento está en el club, pero no es eso lo previsto a corto plazo; en el día de mañana ya veremos dónde estamos todos».

Por cierto, el ahora director deportivo estrenó su nueva etapa en el club de baja. El golpe fortuito que recibió el sábado de Adrián Pazó lo ha mandado a la enfermería y está pendiente de un diagnóstico para su rodilla.

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