El Correo

La guerra genética contra las heces caninas marca la nueva ordenanza de animales

  • Un laboratorio analizará las muestras obtenidas en la calle a partir de 2018 con el fin de localizar a los dueños de esos perros

De ellas se dice que traen buena suerte y que tras pisarlas lo más inteligente que se puede hacer es acudir a la administración de loterías más cercana y comprar un boleto de inmediato. Romanticismos a un lado, el Ayuntamiento de Logroño está dispuesto a acabar de una vez por todas con los responsables de las heces que los animales dejan en la vía pública. Se entiende que estos no son las propias mascotas –con pezuñas se antoja imposible recoger el producto con una bolsa de plástico y echarlo a la papelera–, sino a sus propietarios que –por despiste o simple guarrería– miran para otro lado y si alguien las pisa... lotería.

La guerra contra las ‘cacas’ caninas son la principal novedad de la Ordenanza Reguladora de la Tenencia y Protección de Animales de Compañía, de la que el Consistorio espera lograr la aprobación inicial en el pleno del próximo mes de diciembre. Se trata de un texto que adaptará la normativa vigente (del año 2011, pero sobre la base de la de 2004) a las nuevas necesidades de una ciudad que ha visto crecer exponencialmente el número de mascotas por sus calles: en 2007 el número de perros no llegaba a 12.000 y en la actualidad es casi de 16.000 (15.713 a fecha de 1 de noviembre), lo que representa un incremento del 33% en menos de una década.

Regresando a la cosa escatológica, el Ayuntamiento ha hallado en el ADN la auténtica prueba del algodón para determinar el propietario de las deposiciones sin recoger. La panacea se llama ‘genotipado’ y solo otras dos capitales de provincia (Málaga y Tarragona) han apostado junto a Logroño por esta técnica que coteja el material genético de las heces con una base de datos que –en el caso de la capital riojana– será una realidad en 2018.

Así lo asegura el concejal de Medio Ambiente y Eficiencia Energética, Jesús Ruiz Tutor, quien defiende que «el ADN canino es positivo, pero no solo por las heces». «Entendemos que tener un mapa genético del animal tiene otras ventajas para el dueño y el animal en cuanto al control de enfermedades y posibles transmisiones», explica.

Pero, ¿cómo va a funcionar exactamente este sistema? El primer paso que tomará el Ayuntamiento una vez aprobada la nueva ordenanza será sacar a concurso público la adjudicación del laboratorio encargado de elaborar ese ‘mapa genético’. Inmediatamente después se habilitará un periodo de un año para que los propietarios de animales de compañía les hagan el análisis de sangre con el que se confeccionará el genotipado. Se trata de un trámite al que «ningún propietario podrá negarse si quiere tener microchipado al animal en la ciudad» y que tiene un coste de «entre 30 y 35 euros».

Una vez completada la base de datos con la información genética de todos los animales, bastará con cruzar la muestra obtenida en la vía pública con ella para hallar a su responsable. «El precio de cada análisis de heces es de 18 euros y se tratará de que ese coste y el de otras muestras de las que no se identifique su origen (perros ‘turistas’) los asuman exclusivamente los propietarios irresponsables a través de las sanciones», señala Ruiz Tutor.

Estas multas son de 150 euros la primera vez y de hasta 900 en caso de reincidencia, según recoge la ordenanza vigente. Sin embargo, con el nuevo marco se establecerán tres tipos de sanciones: ‘Leve’ (de 60 a 300 euros), ‘Grave’ (de 300 a 1.500 euros) y ‘Muy Grave’ (de 1.500 a 15.000 euros).

El Ayuntamiento, además, se compromete a «hacer análisis a todos los animales que demos en adopción para entregarlos ya esterilizados, microchipados y genotipados».

Pese a ser la más significativa, el genotipo no es la única aportación a la inminente ordenanza de animales. El edil de Medio Ambiente destaca que la nueva norma «favorece que las asociaciones protectoras de animales accedan a los animales que nosotros tendríamos que sacrificar sin ningún coste, a fin de darles una segunda oportunidad de adopción».

Habla Jesús Ruiz Tutor de uno de los elementos que más discrepancias genera entre la Administración y los colectivos animalistas: el ‘sacrificio cero’. «Nos comprometemos a hacer todas las actuaciones necesarias para aproximarnos al sacrificio cero en tres años y llegaremos hasta donde podamos llegar», explica, agregando que «son más de 2.000 los perros perdidos o abandonados en La Rioja cada año, todos no pueden salir y llegará un momento en el que no podremos asumir todo el coste de su manutención».

En este nuevo marco, «los perros que se adopten saldrán ya esterilizados, con la salvedad de que el propietario que desee tener crías de ese perro se comprometa mediante una declaración responsable a lo contrario».

El nuevo texto, además, reconoce la figura del apadrinamiento de mascotas, amplía el tiempo de estancia de los animales (de 15 días) en el Centro Municipal de Acogida y garantiza que el Ayuntamiento prestará servicio veterinario a los animales accidentados en su geografía.

Prohibido orinar

Hay otros dos aspectos relacionados con el aparato excretor que representan novedades respecto a la anterior ordenanza. A partir de su entrada en vigor los perros no podrán orinar «en las fachadas de edificios y locales, en las esquinas ni en el mobiliario público». Eso sí, quedará igualmente prohibido utilizar el azufre como elemento disuasorio de micciones caninas «porque está demostrado que no sirve absolutamente para nada», señala Ruiz Tutor.

Otro de los asuntos espinosos cada vez que se aborda una normativa de tenencia de animales es la catalogación de razas consideradas como ‘potencialmente peligrosas’. Hasta la fecha en la ordenanza aparecen tipificadas una a una las razas sujetas a esta calificación, pero esto ha cambiado al producirse dudas relacionadas con el cruce de especies potencialmente peligrosas con otras que no lo son. Así, esta tipificación en la nueva ordenanza «se limita a las razas que marca el Estado a través de la legislación básica, que se incorporan de forma automática a ella». Asimismo, puede darse el caso de que un animal de menos de 35 kilos (incluso un Chihuahua) acabe en ese listado: «Siempre que se demuestre la agresividad de un perro, el animal se calificará directamente como peligroso, independientemente de su raza», asegura el edil.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate