El Correo

Las bodegas riojanas han recibido 17 millones este año para mejorar su competitividad

Vista general del Barro de la Estación de Haro, que concentra gran parte de las empresas vinícolas centenarias de la Denominación.
Vista general del Barro de la Estación de Haro, que concentra gran parte de las empresas vinícolas centenarias de la Denominación. / E. C.
  • Las ayudas más cuantiosas se han centrado en reconvertir el viñedo, además de las dirigidas al impulso comercial y las mejoras de la productividad

El pasado 15 de octubre se daba por cerrado el tercero de los cinco ejercicios en los que el Estado ha dividido el Programa Nacional de Apoyo al Sector Vitivinícola, con vigencia de 2014 a 2018 y que se nutre del Fondo Europeo Agrícola de Garantía (FEAGA).

Desde que hace ya tres años Europa se decidiera a empujar a los productores de vino a acometer las mejorar necesarias en sus infraestructuras para lograr ser más competitivos en los mercados, las bodegas riojanas han recibido ya casi 47 millones de euros con este propósito y cuando el ciclo llegue a su fin (en 2018) esa cifra oscilará entre los 80 y los 85 millones.

Así lo especificó ayer el director general de Desarrollo Rural, Daniel del Río, que detalló que este 2016 los bodegueros de la región han percibido 17 millones de euros, la cantidad más alta hasta la fecha dentro del programa nacional.

En concreto, estas ayudas se dirigen en cuatro líneas de actuación. La primera de ellas tiene como meta mejorar la visibilidad de los vinos de cada región en el mercado internacional y, para lograrlo, cofinancia hasta el 50% las acciones comerciales que se desarrollen en mercados externos al comunitario.

En este sentido, durante 2016 han sido 55 las iniciativas (tan solo una de ellas desarrollada por el Consejo Regulador, el resto han sido organizadas por marcas a título particular) para promocionar los caldos de Rioja en países como Estados Unidos, México o China. El Gobierno de La Rioja ha destinado para ello 5,67 millones de euros procedentes del FEAGA.

Otra de las líneas de ayuda incentiva las inversiones para hacer las bodegas más competitivas en la producción y distribución de sus vinos. De ella se han beneficiado este año 29 empresas y cooperativas de la región, con expedientes por valor de 4,32 millones de euros. Sin embargo, Daniel del Río advertía ayer de que para el próximo ejercicio –el penúltimo del Programa– la Consejería ya ha recibido una treintena de propuestas cuya «ayuda potencial» se eleva a casi el doble de la cantidad percibida este ejercicio, 7,5 millones.

Dado que los fondos europeos son limitados, el director general de Desarrollo Rural deslizó que, en el caso de aprobarse esas nuevas solicitudes, esta línea de ayudas podría quedar huérfana en 2018 y las bodegas que deseen recibir esta subvención para mejorar su producción y/o comercialización deberían esperar a la redacción de un nuevo Programa a partir del año siguiente.

La tercera de las líneas de ayudas se centra en la gestión de los subproductos del vino (lías y orujo), que los bodegueros están obligados a eliminar. En este apartado la dos únicas destilerías radicadas en La Rioja se han repartido 1,15 millones de euros para convertir esos residuos en alcohol con una gradación superior a los 92 grados.

Viñedos reestructurados

Finalmente, la mayor partida presupuestaria de este ejercicio ha sido la relacionada con ayudas para darle nuevos usos al viñedo, ya que los productores locales se han repartido en torno a 5,8 millones de euros procedentes del FEAGA.

Ahondando en las cifras, han sido 1.009 viticultores los que han reestructurado o reconvertido 1.080 hectáreas de terreno, con una inversión cubierta hasta el 50% por los fondos de la Administración.

En concreto, La Rioja ha percibido una mayor dotación presupuestaria que en ejercicios anteriores para estas ayudas como ‘premio’ por haber cumplido el presupuesto asignado en ejercicios anteriores. Esa bonificación se materializa en que la región puede acceder a las cuantías de otras comunidades autónomas que no cubrieron los objetivos fijados años atrás.

Del Río puso en valor la «importancia estratégica» de estas subvenciones para los vitivinicultores, ya que «suponen una inyección económica que contribuye a mejorar la competitividad del sector, garantizando una mejora de las estructuras de producción y favoreciendo la adaptación a los nuevos mercados».

El director general de Desarrollo Rural avanzó que para el próximo curso la cantidad a percibir por los productores podría ser sensiblemente superior, hasta «rondar los 18 millones de euros». Se mantendría así la tendencia alcista de estas líneas de ayudas, ya que el Gobierno de La Rioja gestionó el pasado año 16 millones de ayudas en concepto de Programa Nacional de Apoyo al Sector Vitivinícola, mientras que en el primer curso de su aplicación (2014) las ayudas apenas llegaban a los ocho millones de euros.

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