El Correo
Las centrales de ciclo combinado de Arrúbal y Castejón disparan los niveles de CO2 en La RiojaEL CORREO
Las centrales de ciclo combinado de Arrúbal y Castejón disparan los niveles de CO2 en La RiojaEL CORREO

LA CALIDAD DEL AIRE EN LA RIOJA, A DEBATE

  • Los ecologistas alertan de un aumento en las emisiones de dióxido de carbono y de altas concentraciones de ozono, por encima de los niveles recomendados por la OMS

Por suerte, los municipios riojanos no concentran a la población suficiente para crear sobre sus ciudades las famosas ‘boinas’ de contaminación. Sin embargo, que esas negras masas de polución no salten a la vista no implica que el aire que respiramos esté en perfectas condiciones.

Dos informes de Ecologistas en Acción y Amigos de la Tierra alertan de que en La Rioja existen dos principales enemigos para nuestra atmósfera: el dióxido de carbono (CO2) y el ozono. Sobre el primero de ellos, quien no conozca sus efectos derivados en el calentamiento global es porque ha pasado los últimos años ajeno a cualquier medio de comunicación. Acerca del segundo, la generación de los ochenta crecimos temerosos de que el agujero en su capa dejara pasar la suficiente radiación UVA como para abrasarle la piel vuelta y vuelta a media humanidad, pero ahora los problemas no los provoca su carencia sino su exceso en las capas más bajas de la atmósfera, que lo convierten en ‘ozono troposférico’.

Amigos de la Tierra alerta sobre los datos recogidos en el ‘Atlas del Cambio Climático por Comunidades Autónomas 2016’, que elabora el Observatorio de la Sostenibilidad y sitúa a La Rioja como la región que más ha aumentado sus emisiones de CO2 a la atmósfera, con un aumento del 27,8% de 1999 a esta parte.

«Hay diversas causas para que el nivel de emisiones se haya disparado, como la entrada en funcionamiento de la central eléctrica de ciclo combinado de Arrúbal, las emisiones de la central de Castejón (ubicada en Navarra pero muy próxima a la linde riojana) y que tenemos una industria y unos hogares poco eficientes energéticamente», explica Juan Donaire, coordinador de Amigos de la Tierra en La Rioja. «A nivel institucional solo se habla de cómo nos vamos a adaptar al cambio climático, no de combatirlo», lamenta, agregando que «aquí se vive a corto plazo, invirtiendo lo justo en investigación y tecnología». Por ello, considera que ahora «el nuevo marco político propicia un buen momento para cambiar una situación injusta con quienes invirtieron por un medio más ecológico y fomentar las energías renovables».

En cuanto al ozono, Miguel Ángel Ceballos (Ecologistas en Acción) llegó a una conclusión cristalina tras coordinar el ‘Informe sobre Contaminación por Ozono en 2016’, que revela que «la mitad de la población de La Rioja ha respirado aire contaminado por ozono troposférico», con niveles superiores a los recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Al contrario que en el caso del CO2, el ozono no se emite directamente a la atmósfera, sino que se genera mediante reacciones químicas cuando se dan las condiciones propicias.

A grandes rasgos, estas premisas son el contacto con aire limpio de óxidos de nitrógeno –producidos fundamentalmente por el tráfico rodado y la industria– y niveles elevados de radiación social. Ceballos apunta hacia los mismos factores que Amigos de la Tierra como responsables de que en primavera y verano las concentraciones de ozono troposféricos se disparen en la región.

«En La Rioja hay dos fuentes principales: el tráfico rodado y las centrales de Arrúbal y Castejón», señala, advirtiendo de que «se trata de un gas tóxico que produce irritación en ojos y garganta y el agravamiento de enfermedades respiratorias y cardiovasculares».

Sin embargo, el coordinador del informe indica que el impacto del ozono troposférico en La Rioja es menor que en el resto del país porque es una de las únicas cinco autonomías del país que cuenta con un plan para hacerle frente.

Koldo Hernández, miembro del colectivo en la región, añade en este sentido que «tenemos un aire ‘excepcional’, y tiro de ironía, solo porque nuestro tejido industrial es muy débil». Por ello, señala que «solo con que la central de Arrúbal se pusiese en funcionamiento más tiempo que en la actualidad se produciría un empeoramiento de la calidad del aire en La Rioja muy significativa». Asimismo, alerta de que «el calentamiento global y la presencia de ozono troposférico están muy relacionados y, por desgracia, esto va a ir a más a largo plazo».

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