El Correo

La memoria que alimenta la vida

Una pareja coloca flores en el cementerio de Logroño
Una pareja coloca flores en el cementerio de Logroño / D.O:
  • La mayor concentración de personas se dio en el área de columbarios, ya que la incineración es la forma de sepultura más común en la capital

  • Miles de logroñeses cumplen con la tradición de visitar a sus ancestros el Día de Todos los Santos

Cada vez más arrinconada por Halloween y sus trucos y tratos, la festividad de Todos los Santos se esfuerza año tras año en afianzar sus raíces y evitar que una tradición centenaria acabe siendo recordada como algo que hacían antaño nuestros mayores.

El cementerio municipal de Logroño se quedó ayer pequeño para recibir la visita de buena parte de la ciudad, dispuesta a cumplir con su pequeño tributo a la memoria de sus ancestros. Esa que no ha desaparecido pero que revive un poco más cada 1 de noviembre. Con más pompa o discreción, con exhibiciones botánicas o un simple pero esmerado aseo de la sepultura, uno a uno fueron visitando a quienes ya no están entre nosotros.

Pese a no ser el escenario soñado para disfrutar del tiempo de ocio, el cementerio sí es un fiel reflejo de nuestra sociedad. Hay grandes mausoleos erigidos sobre amplias parcelas que sugieren el reposo de la alta nobleza, pero también anchas tapias segmentadas por nichos como si de bloques de viviendas volcados se tratase. También existen tumbas sin nombre que el paseante esquiva en su trayecto, como si mirando hacia otro lado el espejismo pudiera evaporarse.

Pero lo verdaderamente penoso es que existan mausoleos abandonados aun perteneciendo a personalidades lo suficientemente ilustres como para bautizar en su honor uno de los enclaves más significativos de Logroño. Este es el caso del Doctor Zubía, cuya sepultura permanece en estado de abandono pese a que este y otros medios de comunicación denunciaran hace justo un año tan deplorable situación.

Siguiendo con el símil del cementerio como espejo social, no es de extrañar que ayer el mayor movimiento de personas se produjese en las inmediaciones de los columbarios. Las cremaciones, lejos de convertirse en una moda pasajera, son una tendencia al alza en los hábitos funerarios de los riojanos. Sin ir más lejos, 1.125 personas (trece más que en el ejercicio anterior) eligieron durante el último año la incineración como última voluntad en Logroño, frente a las 371 inhumaciones registradas durante el mismo periodo.

Todo, en un momento en el que el mismísimo Papa ha rogado que dejen de esparcirse cenizas sin ton ni son por los lugares más insospechados, lo que lleva a vaticinar que el área de columbarios se quedará pequeña en breve a poco que le hagan caso al Santo Padre.

Con el ánimo de que el peso de la tradición no se extinga a corto plazo, fueron muchas las familias que acudieron ayer al completo al camposanto de la capital riojana, transmitiendo a los más pequeños no solo el recuerdo de sus antepasados, sino también las indicaciones más básicas para el cuidado de las sepulturas.

Sepa también que el próximo domingo la asociación Amigos de La Rioja ha programado para el próximo domingo una visita guiada (a las 11.30 horas) al cementerio en la que Federico Soldevilla descubrirá «su interés histórico y artístico, así como las tumbas de algunos personajes ilustres».

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