El Correo

La huelga de los cuadernos cerrados

Un alumno se muestra distraído mientras hace los deberes en casa.
Un alumno se muestra distraído mientras hace los deberes en casa. / k. s.
  • Los padres llaman a sus hijos a la insumisión en noviembre y les instan a no hacer los deberes. La campaña, que se prolongará durante los fines de semana de este mes, quiere concienciar sobre el excesivo volumen de tareas extraescolares

Odiados durante el periodo de escolarización y alabados por muchos padres como sedante de los niños más inquietos, los deberes suelen generar todo tipo de sensaciones salvo la indiferencia. Y durante el mes de noviembre que mañana arranca el debate sobre su utilidad y dosificación va a estar más vivo que nunca gracias una iniciativa de las APAS.

Convocados por la Confederación Española de Asociaciones de Padres de Alumnos (Ceapa) a nivel nacional y secundados por la Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos de Centros Públicos de La Rioja (FAPA-Rioja) a nivel regional, los padres están llamados a prohibir a sus hijos que realicen las tareas que los profesores les envíen, al menos durante los fines de semana.

Esta huelga de cuadernos cerrados -o «llamada a la insumisión», como prefieren denominarla los convocantes- no tiene mayor propósito que colocar sobre la mesa la excesiva carga de trabajo que en muchas ocasiones imponen los docentes a sus pupilos. Una prolongación de la actividad en los centros que, según la OCDE, se extiende a lo largo de seis horas y media a la semana (un 35% por encima de la media de los países miembros de esta organización, que se sitúa en 4,8 horas).

Sin embargo, la Ceapa asegura que esa estimación se queda muy lejos de las dos horas diarias (diez a la semana) que determina un estudio que la confederación ha elaborado junto al Ministerio de Educación mediante una encuesta distribuida entre 1.700 padres y medio millar de alumnos.

«Con la movilización queremos pedirle a los profesores que no pongan deberes los fines de semana de noviembre porque creemos que no pasa nada por ello y que, incluso, puede mejorar la educación», señala Eduardo Rojas, presidente de FAPA-Rioja. Los colectivos de padres de alumnos de la escuela pública riojana defienden que «durante el periodo de clases hay que estudiar y atender, pero en las horas no lectivas hay que disfrutar con la familia; hay que recuperar ese tiempo y hacerlo productivo para el alumno».

No es nueva esta reivindicación por parte de un importantísimo agente en la comunidad educativa, que a menudo lamenta el escaso tiempo que pueden compartir los padres con sus hijos por las obligaciones laborales y escolares. «No puede ser que a un niño de Educación Infantil le manden tres horas diarias deberes», critica Rojas.

Así, con esta llamada a la rebelión familiar, el colectivo confía en que el debate desemboque en la búsqueda de otros métodos que permitan reforzar los conocimientos que el escolar recibe en clase sin impedirle socializar con los amigos o familiares. Desde Ceapa y FAPA-Rioja detallan que «tenemos ejemplos en otros sistemas educativos que han reducido los deberes y eso ha desembocado en mejores resultados curriculares».

El mandato propuesto por estas entidades es cristalino: ningún niño debe hacer ninguna tarea enviada para el fin de semana hasta diciembre y, por ello, hasta entonces ningún docente debe encargar tareas a sus alumnos.

«Es una petición a los profesores que va acompañada de una insumisión; le decimos ‘no mandes deberes porque no los van a hacer’», explica Eduardo Rojas, quien incide en que «no queremos enfrentarnos al profesorado, sino plantear un debate sobre el efecto que tiene nuestro actual modelo de deberes». «Llega a darse el caso de gemelos separados de aula que ofrecen un rendimiento idéntico a pesar de que a uno le mandan muchísimas tareas y al otro ninguna», añade.

Idea preconcebida

Desde los impulsores de esta iniciativa reconocen que, de partida, no existe unanimidad acerca de la percepción que se tiene de los deberes. En FAPA-Rioja no esconden que «muchos de los padres venimos con la idea preconcebida de que los deberes son buenos y queremos desmontar ese planteamiento; en exceso son un elemento completamente nocivo y tenemos que luchar contra esos padres que exigen al profesor que les ponga deberes a sus hijos para que no tengan toda la tarde libre».

Desde el profesorado no han tardado en advertir de que interponerse entre los docentes y los alumnos no es la postura más acertada por parte de los padres, ya que la autoridad del maestro queda en entredicho.

Otros actores también han augurado que un planteamiento tan drástico como impedir que los niños hagan deberes puede llevar a algunos profesores a cobrarse su ‘venganza’ para reforzar su autoridad. «Desde FAPA ya hemos requerido a aquellos padres que perciban un abuso de deberes por parte del profesor a que recurran a la insumisión y adviertan al tutor de que su hijo no va a hacer más de una hora de deberes para que, a partir de ahí, el profesor tome las medidas que estime oportunas», explica Eduardo Rojas.

Además, el presidente de la principal federación de asociaciones de padres de alumnos de la escuela pública en La Rioja señala que «planteamos a la Consejería de Educación que fuera la primera del país en respaldar esta iniciativa, pero ellos nos transmitieron que están a favor de los deberes, siempre que estén bien planteados». «Eso es algo en lo que todos estamos de acuerdo; lo difícil es determinar cuándo están bien planteados», matiza Rojas, quien aprovecha el debate sobre este asunto para invitar al diálogo sobre el nuevo calendario escolar planteado por Cantabria: «Desde la federación estamos por la labor de sentarnos y discutirlo, pero queremos que esos cambios se lleven a cabo con el apoyo de toda la comunidad educativa».

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