El Correo

Una vendimia más selectiva que nunca

Una vendimia más selectiva que nunca
  • Ya se ha cosechado la mitad de la producción prevista, pero a un ritmo pausado y con favorables expectativas de calidad

La vendimia se hace más selectiva que nunca. Mucho más de lo que se ha venido haciendo a lo largo de los últimos quince años. Hasta ahora se hacía palpable la diferencia de maduración que se advertía entre los viñedos de diferentes pagos. En la actualidad empiezan a adquirir máxima importancia otros parámetros mucho menos ‘localistas’. La evolución de la uva, demuestra esta campaña, otorga máxima relevancia a la cota de altitud de las viñas, al nivel de producción que se obtiene en cada una de ellas, a las características propias del terreno sobre el que se asientas sus raíces y al manejo que el viticultor hace de la capa vegetal, gestionando el ‘aclareo’.

La vendimia, en fin, sigue adelante con favorables expectativas de calidad pero a un ritmo pausado, lento, y apunta a convertirse en la más larga que se haya conocido de respetar las condiciones climáticas y mantenerse, en consecuencia, este ritmo de cosecha. Pero siempre dentro de parámetros que vaticinan una campaña «muy buena», remarca desde la Estación Enológica de Haro su técnico Pedro Puras.

El grado, a fin de cuentas, no se ha disparado y se mantiene en la media de los trece grados. Se constata una mejor evolución de los polifenoles y con ello del color, según confirman los controles realizados después de los primeros descubes en bodega. La acidez total se ha reducido con respecto al curso pasado, seguramente como consecuencia de la mayor exposición a la luz que ha retenido la presencia de málico. Y el tamaño de la baya, que es algo menor, demuestra que todos sus componentes están mucho más compensados.

Y ese cóctel no hace sino confirmar que el sistema de vendimia ha cambiado «por completo» porque ya no se programa la recogida de la uva en función de la evolución que se detecta en los diferentes términos de la Denominación de Origen sino «de las parcelas» que hace palpable la enorme incidencia que acaba teniendo la labor del agricultor.

«Especialmente cuando entiende la importancia que acaba teniendo la descarga de uva para obtener mayor calidad. El viticultor no es reacio a hacerlo», asegura Puras, «porque ha comprobado que este tipo de prácticas repercute de forma beneficiosa en los parámetros de grado y color, un valor añadido que debe ser recompensado, no obstante», remarca en última instancia el técnico de la estación jarrera, referencia incuestionable de la región vitivinícola.

Que dentro de un mismo municipio se hayan advertido tantas diferencias, no sólo de evolución vegetativa sino de calidad, no hace sino confirmarlo de forma palpable.

Que la recogida de la uva se pueda estar llevando a cabo de una forma tan lenta, refrenda al mismo tiempo la Consejería de Agricultura tras repasar los estudios realizados por sus técnicos a lo largo de la última semana, es consecuencia del marco climático en el que se mueve la Denominación, sometida a una pertinaz sequía. Con ello se favorece «el excelente estado sanitario» que presenta el fruto y la programación de una cosecha selectiva que el departamento autonómica considera «imprescindible para que las esperanzas de lograr una cosecha de la máxima calidad sean finalmente una realidad. Sólo lo se cosecha en aquellos viñedos cuyos parámetros de maduración han alcanzado un nivel adecuado», remarca en su último comunicado.

Pero la campaña, advierte en todo caso Pedro Puras, ha entrado ya en el puente del Pilar, fechas en las que se generalizaba tradicionalmente la vendimia. «Y empezamos a correr el riesgo de que se produzca un cambio climático que modifique el escenario en el que nos movemos».

Desde la Estación Enológica se intuye, por ello, que la campaña 2016 podría entrar en otro ritmo.

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