El Correo

Cuando comprar se convierte en un arte

  • Veintidós comercios y equipos creativos aúnan esfuerzos en la primera edición de ‘Lovisual’

  • El ciclo se inaugura el próximo jueves y propone tres posibles itinerarios en los que las tiendas y el arte se dan la mano en el centro de Logroño

Por definición, dos líneas paralelas son aquellas que solo llegan a encontrarse en el infinito, que equivale a decir que nunca llegan a coincidir. Sin embargo, en el ámbito coloquial suele emplearse el paralelismo para definir trayectorias similares, en esencia idénticas, que comparten demasiados terrenos comunes como para que ambas se ignoren mutuamente.

Hasta la fecha el arte y el comercio podrían representarse en el espacio-tiempo a través de paralelas. Los dos campos persiguen llegar a un público selecto, adquirir una marca lo más distintiva posible y ambos se rigen por la dictadura del valor. Y, pese a todo, el arte se siente más cómodo entre la élite, llegando incluso a renegar de todo cuanto lleve anexo el término ‘comercial’.

Claro que no siempre ha sido así. De hecho, actualmente hay creadores empeñados en derribar ese muro dogmático para hacer entender a artistas y comerciantes que cuanto antes se crucen sus trayectorias será mejor para todos. Creadores como Javier Peña y los hermanos Niño (Marian, Manuela y Daniel), que a finales del pasado año creyeron en un ciclo en el que el arte y el comercio actuasen como un solo ente. Y así nació ‘Lovisual’, para que veintidós comercios logroñeses se conviertan entre el 6 y el 16 de octubre en pequeñas galerías que alberguen las obras de otros tantos equipos creativos, formados a la postre por 37 artistas.

«Esperábamos contar con diez comercios para la cita y la acogida ha sido tan buena que finalmente se han sumado veintidós», señalaba ayer Daniel Niño en la presentación en sociedad de su idea. Su compañero de fatigas en la organización, Javier Peña, subrayaba que ‘Lovisual’ supone «la oportunidad para los artistas de volver a estar en la calle, que es donde mejor funcionan las obras».

Así convencieron a creativos multidisciplinares de la tierra para llevar sus instalaciones al corazón comercial de la capital riojana, pero también a otros foráneos, procedentes de San Sebastián, Madrid, Burgos, Francia, Argentina o Londres.

Todos ellos contarán con el ‘mecenazgo’ de una veintena de comercios de toda índole, a saber: Casa Eduardo (alimentación), Emesa (soluciones informáticas), Mikonos (moda y complementos), Vinoteca Larría; Anayvi (lencería), Santos Ochoa (librería), Caro Cánovas (óptica), Rubén Hernáez (peluquería); Ramón Óptica, Osaba (imagen y sonido), Trece Marmotas (zapatería), De Torre Gourmet, Coté (moda femenina), Tuc Tuc (moda infantil); Desirée (lencería), A&A (zapatería), Cocinamos? (decoración e interiorismo), Joyería Moreno; Centro Óptico Capitol, Joyería María José y Jamones Galilea.

«Se trata de una forma experimental de divulgar la creación», explicaba Peña, al tiempo que detallaba que estos negocios contarán con la aportación creativa de fotógrafos, profesionales de la escenografía, arquitectos, artistas plásticos y creadores de todos los ámbitos imaginables.

Para asistir a al ciclo no será imprescindible echar mano a la billetera. Aunque el escenario comprende espacios comerciales que mantienen su actividad durante este periodo «todo se ve desde fuera, aunque en el interior el visitante podrá encontrar otro tipo de guiños», especificaba la organización.

Acciones comerciales

Tampoco hay que obviar que este punto de encuentro aspira a dejar contentos a todos los participantes: para los artistas representa una oportunidad para reforzar su imagen a un público más generalista y para los negocios supone un acicate para atender a más clientela de la habitual. Por ello, explicaba Peña, «varios de estos negocios están planteando diferentes acciones comerciales para aprovechar las instalaciones del ciclo».

Por todos es sabido que el arte no es un plato que se deguste al estilo ‘fast food’. Contemplar las obras en todas sus dimensiones lleva un tiempo y, cuando estamos hablando de más de una veintena de espacios que hay que conectar a pie, el espectador siente la razonable necesidad de tener que elegir entre la oferta disponible.

Por ello, la organización ha agrupado las intervenciones en tres posibles itinerarios, «aunque no hay nada preestablecido». Estos transcurren entre el casco antiguo y la calle Pérez Galdós; el entorno de la calle San Antón y las inmediaciones de las Cien Tiendas.

Así, el primero de ellos recoge el siguiente itinerario: Casa Eduardo (Submarina Estudio, arquitectura), Emesa (Abel Llaría Orbegozo, interiorista), Mikonos (Juan Patiño y Cristina Irala, fotógrafo e ilustradora), Vinoteca Larría (Marta Corada, fotógrafa); Anayvi (Triptico, arquitectos), Santos Ochoa (Javier Jubera, ilustrador) y Caro Cánovas (Asier Rua, fotógrafo).

El segundo itinerario recorre Rubén Hernáez peluqueros (Jana Garbayo, hortelana), Ramón Óptica (Verónica Ladrón y Ana Quirantes, arquitectas), Osaba (Daniel del Castillo, fotógrafo), Trece Marmotas (Carlos Villoslada) y De Torre Gourmet (Mercedes González de Garay y Juan Manuel Vegas).

El recorrido finaliza por Coté (Colapso Studio, diseño de espacio), Tuc Tuc (David Azpurgua, diseñador), Desirée (AJO Taller, arquitectos); A&A (Teresa Rodríguez, fotógrafa), Cocinamos? (Laura Peña, fotógrafa); Osaba (Juan Hevia e Irene Fernández, arquitectos), Joyería Moreno (Jorge León, escenógrafo); Centro Óptico Capitol (Giovanna Giampetruzzi y Mª Victoria Cresta, arquitectas), Joyería María José (Amaia Hodge, fotógrafa) y Jamones Galilea (Cienmilcuartos, arquitectos).

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