El Correo

Uno de cada tres nuevos usuarios de ARAD llega empujado por problemas con el alcohol

Uno de cada tres nuevos usuarios de ARAD llega empujado por problemas con el alcohol
  • «Era un problema que hasta 2011 no se veía», advierte su presidente durante el balance anual de la entidad

La Asociación Riojana para la Atención a personas con problemas de Drogas (ARAD) reveló ayer que el alcohol se ha convertido en la sustancia adictiva que más personas lleva a solicitar su ayuda, por delante de estimulantes como la cocaína o el ‘speed’ y derivados de la marihuana.

Los datos recogidos en la memoria de la entidad riojana «no nos permiten pontificar sobre nada», decía su presidente, José Luis Rabadán, «pero sí monitorizan tendencias». Unas tendencias que se traducen en la irrupción casi espontánea del alcohol en cuanto a número de atendidos durante el último lustro en ARAD. «Hasta 2011 no se veía a personas que vinieran con ese problema y ahora es el principal problema para los nuevos usuarios de la asociación».

De hecho, de las 92 personas que a lo largo del pasado año acudieron a ARAD en busca de remedio a sus adicciones, el 30,85% tenía problemas con el alcohol. Otras sustancias más ‘clásicas’ como la cocaína o el ‘speed’ (anfetaminas) solo superan esta cifras computadas conjuntamente (ambas suman el 36,16%), mientras que el cannabis se mantiene como el principal problema para el 19% de los nuevos usuarios de ARAD.

En este sentido, José Luis Rabadán lamentó que «estamos asistiendo a cierta banalización del consumo de cannabis, cuando tiene entre tres y cuatro veces mayor potencia psicoactiva que el hachís». No es la única tendencia que los fríos datos dejan entrever al cabo del año. «Sin ánimo de alarmar», el presidente de ARAD insistió en la necesidad de prevenir sobre otro tipo de adicciones ‘sin sustancia’ que caben todas en un smartphone, como la dependencia sobre las redes sociales, apuestas deportivas y otro tipo de juegos.

«Existe una progresiva recaudación en apuestas deportivas, lo dice el Ministerio de Hacienda», subrayó Rabadán, quien descarta herramientas coercitivas para plantar cara a estos problemas. Al contrario, considera que la mejor vía es instruir a los tutores de los jóvenes en la prevención «sobre estos asuntos y otros, tales como el ciberbullying».

Eso, sin esconder que «quien más podría hacer es el Gobierno de España, poniendo restricciones a la publicidad de estos negocios», ya que la publicidad «crea en los jóvenes una necesidad».

No obstante, esta entidad riojana de lucha contra las adicciones considera imprescindible «encontrar un instrumento de medida» para conocer con certeza científica quién tiene en realidad problemas de dependencia sobre las nuevas tecnologías.

La memoria anual de ARAD revela que a lo largo del pasado año fueron 1.321 las personas que recibieron atención directa en cualquiera de sus programas. De ellos, fue el de reducción de daños con metadona el más concurrido, ya que prestó servicio a 243 toxicómanos (el 82% de ellos, hombres). Pese a todo, Rabadán subrayó que años atrás era más numeroso el volumen de usuarios integrados en este programa y que la aparición de tratamientos alternativos a la metadona ha contribuido a ese decrecimiento.

El programa de atención general acogió a 107 personas, otras 198 participaron en el programa de información a consumidores y un total de 65 familias (153 integrantes, el 65% de ellos, mujeres). Asimismo, 107 personas fueron derivadas a la asociación desde la red de salud mental de Rioja Salud.

En cuanto a los menores de edad, fueron 38 los atendidos por ARAD a lo largo de 2015, divididos en 29 derivados por la Justicia tras cometer delitos relacionados con drogas (el 72% eran consumidores de cannabis) y otros nueve que llegan por vías alternativas (principalmente la preocupación de sus familiares).

El perfil

Con todo, el perfil del usuario más habitual de la asociación es el de un hombre (el 78% de los atendidos), de entre 26 y 44 años, con estudios secundarios, en situación de desempleo y con adicción a diferentes sustancias. Pese al auge del alcohol entre esas nuevas ‘tendencias’, la mayor parte de usuarios totales (nuevos y antiguos) de ARAD siguen presentando dependencia a sustancias como la cocaína o el ‘speed’ (el 36%).

De cara al futuro más inmediato de la asociación –que en 2017 cumplirá 35 años de vida– figura la celebración antes de que finalice el curso de unas jornadas formativas tituladas ‘Violencia de género y adicciones’ que pretenden ilustrar la «doble relación» entre ambos conceptos. «Las mujeres dependientes suelen ser más propensas a ser maltratadas y las parejas de consumidores, también», señalaba Rabadán.

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