El Correo

Negocios ambulantes en la época de internet

Silvia y David Sáenz atienden a la perrita Niga en su clínica móvil.
Silvia y David Sáenz atienden a la perrita Niga en su clínica móvil. / Javier Goicoechea
  • Pescado fresco, productos congelados o una clínica veterinaria llegan a la puerta de su casa

En la era de las telecomunicaciones, de las compras online, de las grandes superficies comerciales, en esta época también sigue funcionando uno de los sistemas más tradicionales: la venta ambulante, sobre todo por los pueblos. Atrás quedaron los carros llenos de múltiples productos, desde cacharros hasta vino o comida. Hoy los vendedores ambulantes lo hacen en modernos vehículos, preparados a la última en sistemas de refrigeración y con todos los adelantos en versión movible. Aunque hay algo que transporta al pasado: el sonido de la bocina anunciando su llegada.

Pan, pescado fresco, productos congelados y refrigerados, butano e incluso servicios como una clínica veterinaria pueden encontrarse hoy en los pueblos riojanos. Comienza la ruta...

«Es un consultorio, equipado al detalle, pero móvil»

Silvia Sáenz Veterinaria ‘A bordo’

Unidad Móvil Veterinaria ‘A bordo’ es un ejemplo singular de servicios ambulantes. De hecho no hay ninguna otra firma que lo lleve a cabo en La Rioja, y muy pocas en todo el país. «Tenía experiencia en clínicas veterinarias y vi la posibilidad de dar el servicio a domicilio», explica Silvia Sáenz, veterinaria, que realiza la actividad junto a su hermano David.

Hace justo tres años se lanzaron a preparar una unidad móvil veterinaria, con todo lo necesario para dar una atención completa. «Está equipada al detalle, con mobiliario de ambulancias, pero con los útiles y maquinaria que requiere el veterinario. Queríamos ofrecer un servicio a domicilio bien hecho, no con un maletín», precisa Silvia. «Es como un consultorio, pero móvil. No le ensucias al paciente ni entras a las casas a menos que se te pida». Vacunación, desparasitación, ecografías, limpiezas dentales, analíticas... Son algunas de las atenciones que se dispensan en la clínica ‘A bordo’.

Cuando las circunstancias obligan a hacer radiografías o cirugías, ofrecen una solución. «Tenemos un acuerdo con la Clínica Veterinaria Alejandro Valls, nosotros nos encargamos del transporte para que el cliente no se tenga que preocupar», añade David.

«Nos recorremos La Rioja, Álava y Navarra. El desplazamiento es gratuito hasta 25 km de Logroño (de lunes a viernes no festivos de 10 a 20 horas)», precisa Silvia, que reconoce que, a pesar de la amplitud de horarios, el trabajar con cita previa le permite conciliar vida laboral y familiar, ya que tiene una niña de cinco años. Aunque a veces no todo es exacto. «Cuando vas a los pueblos igual te salen varios vecinos con sus animales pensando que atiendes en el momento. Si podemos, los vemos y, si no, les damos cita para otro rato. También atendemos urgencias, por supuesto», destaca.

Y de momento las cosas van bien. «Estamos contentos, empezamos de cero y entre el boca a boca y cierta difusión por los pueblos cada vez tenemos más atenciones. De hecho sopesamos ampliar servicios y otro vehículo si continúan las cosas en esta línea», concluyen Silvia y David Sáenz.

Perros y gatos son los animales más atendidos, pero también hay otros más singulares como conejos, hurones, cobayas, canarios, chinchillas, loros...

«Apuesto por la calidad, se busca buen producto»

Fernando Luzuriaga Pescadería

Los miércoles por la mañana Nalda recibe a Fernando Luzuriaga, pescadero de profesión desde hace seis años y con venta ambulante desde hace tres. «Antes trabajaba con palas, pero con la crisis las cosas cambiaron», cuenta con desparpajo. Entonces pensó a qué dedicarse y, tras unos meses aprendiendo de pescadero en Ausejo, se montó su propia pescadería en su pueblo de Navarra. Pronto vio las posibilidades de la venta ambulante y cerró el local de la pescadería para dedicarse plenamente a la itinerante. «Voy todos los días al mercado, me gusta que sea fresco, creo que se valora. He apostado por la calidad; en los pueblos o al menos en el perfil de público al que vendo, la gente mira más la calidad que el precio; quieren buen producto», destaca Fernando, de ‘Pescadería Valdega’.

Algunos días entre ir al mercado y la venta hace más de 200 kilómetros. «Es sacrificado, pero estoy contento». «Es una pescadería en toda regla, con agua, vitrina expositora, hielo... Antaño en la venta ambulante de pescado no se limpiaba y ahora también se limpia», indica.

Vender cada día en diferentes lugares tiene su particularidad en el trato con el cliente. «No es solo vender, se entabla una relación más cercana. Algunos mayores que apenas ven a nadie en todo el día aprovechan y te cuentan su vida o hay quien se empeña en ponerte un café o unas pastas y hay que hacer aprecio», reconoce.

Sin embargo, también tiene sus contras. «La clientela a la que vendemos es mayor y no se va renovando. Si bien es cierto que algunos vendedores están próximos a jubilarse y entonces seremos menos, pero...». Y si manipular pescado es frío para las manos en invierno, si la ‘tienda’ está al aire libre todo se multiplica: «pasas mucho frío, el agua se hiela».

«Los clientes son mayores y a veces vas y ya no están»

Juan A. Martín Congelados

Los camiones de Congelados Egea recorren gran parte de la geografía riojana. Uno de ellos es el que conduce Juan Antonio Martín. Es lunes, en Viguera, y en unas horas recorre 15 pueblos del Camero Nuevo (hasta Ortigosa, con desvío también por Almarza) y el Iregua. «Procuro hacer clientas nuevas porque por desgracia algún día de los que vas ya no están con nosotros; muchos son mayores y algunos fallecen o se ponen enfermos y ya no pueden vivir solos... Les acabas cogiendo cariño», señala Juan Antonio.

Entre la oferta de productos que distribuye se encuentran todo tipo de congelados, sobre todo pescado, mariscos y preparados para las paellas, helados, croquetas, pero también alimentos refrigerados como yogures o carne envasada al vacío, entre otros. «Son de calidad», subraya. «Los clientes vienen con la lista de la compra en la cabeza o escrita, pero si ven algo en las ofertas que les convence, cambian el menú».

Y en este caso las nuevas tecnologías también les resultan útiles. «Tengo clientas que me mandan el pedido por WhatsApp, pongo de lunes a viernes las ofertas de la semana en mi foto de perfil y ellas lo ven y me hacen el pedido», reconoce divertido Juan Antonio mientras se despide en dirección a su próxima parada.