El Correo

Un pisado de récord olímpico

Un pisado de récord olímpico
  • Seis riojanos que participaron en la mayor competición deportiva fueron los protagonistas

  • Los niños pusieron el toque de humor en un acto amenizado por la música tradicional de Aires de La Rioja

Si el pisado de la uva fuese un deporte olímpico, seguro que La Rioja estaría repleta de campeones. Ya sea en actos institucionales como la ofrenda del primer mosto del pasado miércoles o en los populares como el vivido ayer en la Plaza del Ayuntamiento, los logroñeses y riojanos siempre damos la talla. Y más en estas fiestas. Ayer seis deportistas olímpicos se acercaron para remostar con sus pies las uvas y recoger así el dulce mosto de esta tierra.

El gran ausente fue el medallista olímpico Carlos Coloma, que ganó un bronce en los juegos de Río de Janeiro de este año, pero que no pudo asistir al acto. Los que sí estuvieron fueron otros seis grandes deportistas olímpicos que en su día llevaron La Rioja hasta lo más alto. Nombres que los aficionados al deporte recordarán y a los que la historia riojana tiene guardados un lugar especial, como Juan Carlos Traspaderne (Los Ángeles 1984-atletismo), Jesús Ruiz Bastida (Barcelona 1992-pelota), José Ángel Balanza ‘Gorostiza’ (Barcelona 1992-pelota), Julián Galilea (Atlanta 1996-Fútbol 7), José Ignacio Hurtado (Atlanta 1996 y Sidney 2000-Fútbol 7) e Ireane Ruiz (Sidney 2000-Taekwondo). En total seis deportistas olímpicos.

La Plaza del Ayuntamiento estaba preparada para la ocasión, con dos grandes tinas flanqueadas por dos de los gigantes de la comparsa logroñesa esperaban a que los Vendimiadores, voluntarios de Logroño y los niños representantes de los colegios de la ciudad vertieran en ellos la preciada fruta de esta época.

Javier González y Leire Calvo, los Vendimiadores de 2016 fueron los encargados de ‘estrenarlas’ al volcar los canastos que cada uno portaba y que las preparaban para el pisado. Lo mismo hicieron el resto de los asistentes.

El acto, ligado íntimamente con el mundo del vino, fue amenizado –como no podía ser de otra forma– por el Grupo Aires de La Rioja, que a través de su música maridó la tradición vitivinícola con la expresión musical riojana, que también cobra importancia durante las fiestas.

Y con las primeras notas de las dulzainas, nuestros olímpicos comenzaron con el pisado, dejando ver que, aunque en sus respectivos deportes sean unos campeones, en lo que es aplastar las uvas con los pies no pasan de aficionados.

Una vez dadas las vueltas de rigor, les tocaba el turno a los Vendimiadores y, mientras los primeros se limpiaban y los segundos se preparaban, el Grupo Aires de La Rioja interpretó la jota de la Rioja Alta y se lo dedicó a Cuca Gamarra y a Miguel Sainz, como representantes del Ayuntamiento. Pero no se asusten, las autoridades no se animaron a bailar y la técnica fue exquisita.

Los Vendimiadores 2016 demostraron que eso de pisar las uvas se les daba mejor que a los deportistas, pero no solo por su título durante estas fiestas, sino porque habían ensayado antes para un programa televisivo.

«La experiencia ha sido un poquito rara, se bebe mejor que se pisa», bromeó Leire Calvo, la vendimiadora de este año.

Les tocaba el turno a los chavales de los colegios, y tenían que prepararse, así que Aires de La Rioja volvió a deleitar al público, en este caso con la Contradanza de Briones.

Los más pequeños se lo pasaron en grande dentro de los tinancos y, nada más entrar, comprobaron lo resbaladizo que estaba el fondo que pisaban. Suerte que no se cayó ninguno porque ya saben cómo son los niños, que no paran quietos ni en un metro cuadrado.

«Ay, que asco», dijo una de las niñas mientras se miraba los pies una vez que había terminado. Alguno incluso evitó meterse en las tinas, aunque viendo que alguno casi se cae. Es hasta comprensible. «Ya veréis que cuando seáis más mayores os va a gustar», les dijo el presentador del evento.

Aunque no solo se refirió al vino y también alabó el fruto de vid como fruta. «Con lo buena que está la uva y lo importante que es que os las comáis a vuestra edad», les dijo mientras se las apañaba como podía para que aquello no se convirtiera en una fiesta con tanto niño en el escenario.

Después de los pequeños fue el turno de los voluntarios y aquí hubo de todo, se notaba que alguno ya le había tocado pisar la uva más una de vez.

Tras el pisado intervino el tenor Jorge Elías, acompañado al piano por Javier Ruiz Soria como colofón a la ceremonia.