El Correo

El Naturhouse vuelve a mostrar dos caras

El Naturhouse vuelve a mostrar dos caras
  • Javi García pisó a un rival en el inicio del segundo tiempo y su tobillo acabó maltrecho; las pruebas determinarán el alcance de su lesión

  • Los riojanos arrancan un empate de la dura pista del Chekhovskie, tras acumular ventajas de hasta 5 goles

De nuevo arrancaba el Naturhouse la máxima competición continental en Rusia y de nuevo emprendió el viaje de vuelta a Logroño con sensaciones enfrentadas. Los riojanos ofrecieron su mejor versión hasta el ecuador del encuentro, pero de nuevo aparecieron las dudas, que se materializaron en un parcial de 7-3 en contra al inicio del segundo tiempo y al final el empate acabó siendo un mal menor para los franjivino, que tuvieron de nuevo en Richard Kappelin su mejor seguro de vida.

Sumar fuera de casa nunca ha de ser desmerecido en Champions, pero nadie puede ocultar que ayer los de ‘Jota’ González malograron una oportunidad dorada para enmendar el irregular arranque liguero con una primera victoria en la competición más exigente del mundo. Más aún cuando para arrimar la victoria a su casillero los riojanos tiraron de su repertorio más clásico: defensa firme y ataque fugaz. Pero la desconexión de los primeros compases del segundo acto devolvieron los interrogantes al bando visitante, tal vez a raíz de la lesión de Javi García. Ojalá quede en nada.

Arrancó el partido el Naturhouse fiel a su ADN. Apenas invertía unos segundos para poner a prueba a Oleg Grams, que no sabía por dónde se le colaban tantos balones. Miguel Sánchez-Migallón, desde el extremo izquierdo, y Pablo Cacheda, abriendo vías de ataque desde el eje central, castigaban al Chekhovskie en defensa. Porque a la hora de defender era Gurutz el encargado de mitigar los zarpazos de ‘los osos’, que cobraron una primera ventaja con el 1-0 y ya siempre vieron a los riojanos por delante en el marcador.

Los rusos no andaban ágiles en el repliegue defensivo y el ‘Natur’ se movía como pez en el agua. Javi Muñoz ponía al contragolpe la primera renta significativa (3-6) a los ocho minutos de juego y solo Kotov –inventándose lanzamientos imposibles– y Chernoivanov –martilleando la zaga franjivino con artes subterráneas– mantenían a su equipo en el partido.

No debió creer Vladimir Maximov que esas dos armas ofensivas mantendrían vivas las opciones de triunfo durante mucho rato, ya que decidió reemplazar a Grams bajo palos con 7-9 en el electrónico. En la retaguardia se hizo grande Pavlenko, que a la postre resultaría decisivo para los intereses de su equipo al ir mejorando paulatinamente el pobre 18% de efectividad que había dejado su colega en la estadística.

Con un alarde de reflejos para desviar un disparo desde la esquina a Sánchez-Migallón y un derroche de sangre fría para invalidar un contragolpe a Mohammad Sanad dio las buenas tardes Pavlenko al público del Olimpiyskiy.

Pese a ello, el Naturhouse era un caballo desbocado, su mejor versión en lo que va de temporada. Los riojanos se gustaban y Langaro ejercía de abanderado en una exhibición de casta franjivina. ¡Cómo está creciendo el brasileño en el año y medio que lleva en Logroño! Los moscovitas se dieron cuenta de ello y trataron de intimidarlo a base de golpes en el segundo tiempo, pero hasta ese momento Haniel ya había enviado cuatro misiles al fondo de la portería local.

El goce se hacía mayor cada vez que el Medvedi se acercaba a ver de cerca a Gurutz. El capitán se venía a arriba con una tarjeta que llegó a reflejar un 91% de eficacia bajo palos. Así las cosas, Sanad daba al contragolpe la máxima renta para el Naturhouse (8-13) a los 22 minutos de juego, cuando todo hacía indicar que los riojanos se sacudirían todas las dudas con un triunfo de quilates en Champions.

Pero fue en ese momento cuando los rusos entendieron que toda opción de sacar algo rentable ante los franjivino pasaba por llegar al descanso con una desventaja menos bochornosa. Maximov ordenó subir un peldaño el nivel defensivo y la apuesta le salió bien, mientras Kirill Kotov se encargaba de reducir distancias hasta culminar la primera media hora a solo dos tantos: 14-16.

El marcador maquillaba una superioridad manifiesta del conjunto español, que se marchó a vestuarios satisfecho por lo mostrado hasta el momento en una cancha exigente. Pero dicen que solo los resultados aumentan el nivel de confianza en una plantilla y el ‘Natur’ ha arrancado la temporada con déficit de victorias (eso sí, midiéndose a dos ‘huesos’ como Ademar León y Barcelona).

Cortocircuito solventado

Ya en el calentamiento Gurutz recibió un balonazo en el pulgar de esos que harían llorar a cualquiera que no se apellida Aginagalde. Fue solo un susto, una anécdota. Todo lo contrario a lo que le sucedió a Javi García en los primeros compases de la reanudación. En una acción de ataque, el pivote dejaba caer sus 120 kilos sobre el pie de un rival. El ruso aguantó el tipo, pero el tobillo derecho del de Bolaños hizo ‘crack’ y ahí acabó su participación en el duelo. Las pruebas médicas tienen en vilo al cuerpo técnico, pues la lesión pinta fea a expensas de que el diagnóstico de los galenos apunte a lo contrario.

En cierto modo, la lesión de García desenchufó a los franjivino de un partido cuya brusquedad se hizo notable por momentos. El Chekhovskie aprovechó la confusión para darle la vuelta al partido con un parcial de 7-3 en apenas ocho minutos. Al más puro estilo ‘Natur’, Kornev daba a los rusos su máxima ventaja con un 22-19 que encendía todas las alarmas mediado el primer tiempo.

Le tocó fajarse al equipo de ‘Jota’, que subió revoluciones en su zona para construir una remontada que no se culminaría hasta que restaban diez minutos para el final. El duelo quedó entonces en manos de Kappelin, que detuvo tres penaltis seguidos cuando más caliente estaba el partido. Y con 28-28 el duelo estaba condenado a decidirse en una última acción. El Naturhouse tuvo una última posesión pero Pavlenko atajó el lanzamiento final de Cacheda para dictaminar el reparto de puntos. Un mal menor para los riojanos, visto lo visto.