El Correo

El primer Rioja del año se eleva a los altares

  • La lealtad a la tradición marca el 60 aniversario de la ofrenda del primer mosto a la Virgen de Valvanera

El fruto de un año de trabajo ya está en manos del cielo. La Virgen de Valvanera recibió ayer, fiel a la tradición, el primer mosto de Rioja de la cosecha 2016, con uvas procedentes de cada rincón de la Comunidad. Racimo a racimo fueron depositadas uvas de cada una de las cabeceras de comarca para que los Urdiales las prensaran hasta obtener una muestra de nuestro bien más preciado para agasajar a la patrona de los riojanos, a la que se le pidió mucho más que buenas cosechas.

El acto central de las fiestas de San Mateo reavivó el ascua de la memoria popular con un acto invariable a lo largo de las seis décadas en que ha marcado el inicio ‘oficial’ de la vendimia en La Rioja, que contó con la presencia del nuevo obispo de la Diócesis, Carlos Escribano, como principal novedad respecto a otras ediciones del pisado.

Apenas la nómina de participantes en la ofrenda permite vislumbrar la evolución de la sociedad riojana a lo largo de estos sesenta años. Así, nombres de origen foráneo como Yasmina El Boukhari o Lareb Mohammed acompañaron a otros más castizos en la riada de niños seleccionados por los 36 colegios de Logroño para depositar sus racimos al interior del tinanco. El mestizaje no es incompatible con la tradición, como cada año demuestran las bodegas que convierten ese puñado de uvas en uno de los productos gastronómicos más cotizados del mundo.

En otras facetas el paso del tiempo solo se percibe por el relevo generacional, que no pasa de padres a hijos sino de abuelos a nietos cuando se trata de los Urdiales. Diego Muñoz y Antonio Tobalina –nietos de Francisco y Antonio Urdiales, respectivamente– perpetuaron un año más el legado familiar de pisadores. Con los brazos sobre los hombros de su primo, ambos fueron exprimiendo las uvas bajo sus pies mientras la Banda de Música de Logroño interpretaba el pasodoble ‘Rioja’.

Ya con el suficiente mosto extraído como para satisfacer a la patrona, el presidente riojano, José Ignacio Ceniceros, abrió la canilla del tinanco para que Leire Calvo y Jesús Javier González (los vendimiadores de estos sanmateos) llenaran los jarros que serían ofrecidos a la patrona.

Tomó entonces la palabra monseñor Escribano para formalizar su primera ofrenda en las Fiestas de la Vendimia. El obispo rogó a Valvanera «que el disfrute moderado y gozoso del vino y los otros frutos del campo nos anime a ser más solidarios».

«Que nadie quede atrás»

Por su parte, el presidente de La Rioja pidió a la patrona «que vele por nuestra marcha que camina por la senda del diálogo, del crecimiento económico y de la solidaridad, para que nadie quede atrás». No fue el único ruego que José Ignacio Ceniceros elevó en nombre de todos los riojanos, ya que también reclamó «fortaleza para ser ejemplares en la vida política y que nos infunda una gran ambición para el perfeccionamiento de nuestra vida democrática y en el progreso de nuestra región», a fin de «que podamos seguir siendo espejo donde se mire España».

El discurso del presidente –que vivía ayer su segundo día del pisado en el cargo– incluyó condolencias hacia el entorno de la joven logroñesa fallecida el pasado lunes en el accidente de autobús en Soria, además de dedicar un recuerdo especial para los enfermos de alzheimer (ayer se celebraba el Día Mundial de la enfermedad) y los refugiados sirios acogidos en la Comunidad.

Al igual que hiciera durante el discurso institucional del Día de La Rioja, Ceniceros dedicó sentidas palabras hacia aquellos que se marcharon de la región en busca de un futuro mejor. «Nuestro corazón está con ellos y ya tendemos puentes para hacer posible su deseado retorno», dijo. En materia demográfica, el presidente volvió a expresar su preocupación sobre el envejecimiento y la despoblación de las áreas rurales de La Rioja.

Aunque fue al hablar del futuro del Rioja cuando el presidente se mostró más severo. En concreto, defendió la cohesión en la Denominación de Origen Calificada ante el amago de escisión presentado por algunas bodegas alavesas. «En cada botella de Rioja existe más cultura que geografía y más exigencia de producto que política», dijo Ceniceros, añadiendo que «confiamos en la Interprofesional del vino y en los órganos de la Denominación para dar solución a las diferentes miradas».

Repasó también Ceniceros algunos de los aspectos que han marcado su gestión en lo que llevamos de legislatura. «Hemos reducido de forma significativa la tasa de paro, pero sabemos que de manera insuficiente», apuntó, aludiendo a otros aspectos como el auge de las exportaciones y el turismo o la confianza de empresas que eligen La Rioja como «una Comunidad que muestra estabilidad y un gran diálogo social y político; que es fiable y solvente».