El Correo

El Juli, a hombros; Urdiales, sin espada

El Juli, a hombros; Urdiales, sin espada
  • Morante de La Puebla pegó un petardo honorable con una corrida de toros chicos y descastados

La plaza de Logroño tuvo ayer pasajes de conciertos musicales y otras de exaltación patriótica taurina. El público es libre de manifestarse como le plazca en los actos sociales. El toro como protagonista ha desaparecido. La duración fue breve y no creo que asistieran los taurófobos que se manifestaron por la mañana, que por cierto estuvo preñada de taurinismo en el espacio Lagares de Ruavieja. Un portugués y un francés dieron una lección magistral de cómo defender las prohibiciones a niños en los toros. La charla merece un folleto.

Los tres primeros de la tarde, poco toro y mucho cuento, fueron caricaturas del toro bravo. Morante, en los dos, cogió la espada más pronto que tarde. A ‘Colombo’ le dio lances de desengaño y salió mosqueado. Quite con cuatro verónicas y media amolinetada. Doblones y dos buenos derechazos. Tropezón, achuchado y huida. Un par por el derecho y desiste. Pruebas, trasteo, pico, paso atrás, orejeo y a matar ¿Y la zurda?

Con ‘Barbudo’, nombre histórico, lidia, sujeta y retiene las huidas. Cinco puyazos en los dos petos. Se derrumba. Cuatro por alto en tablas y a matar. Poco toro y mucho cuento.

El segundo, una sardina borracha, estaba en otra cosa. El Juli le dio dos telonazos y acabó de bajonazo... con palmas. El quinto fue como un cordero obediente para jugar al toro. Claudicó en varas y Julián quitó con buenos lances. El momento de la tarde fue cuando hizo un quite ralentizando dos por Chicuelo con las manos ‘tocando tierra’, cordobina y revolera. Diego Urdiales quitó con tres lampreazos de lujo y media belmontina y salió andando como un bailaor ¡Ole! El Juli se fue a los medios y por el derecho dio tres tandas, la última citando lejos, con muleta muerta y tirando lento y baja. Dos haces con la de torear, reunido, inmóvil y con mano baja, girando en los remates, fueron un juego preciosista. Siguieron más series por el derecho, la plaza bramando de entusiasmo, toreando y con girondinas que ligaba con naturales y de la firma antes de la estocada baja. A la mayoría se les hubiera parado o caído el toro al final en estado agónico. Julián estuvo habilidoso, inspirado y haciendo virguerias. ‘Español’ parecía un perrito faldero.

Diego Urdiales, que tiene su pasodoble y tocan en otras plazas, tiene al público en su mano por mérito propio. Un público que se disgustó cuando Diego pinchó al sexto y la gente quería sacarlo a hombros junto a Julián López. Lanceó bien a la verónica, se empeño en lidiarlo a pesar de un desarme y en los medios hiló muletazos de cante grande girando el compás, bajando la mano y rematando con histórico molinete. Citó con la de torear dando el medio pecho, sin resultado, y añadió cuatro trincheras pepeluisistas.

Empezó el festival de la sinfónica, coros y palmeros. Precioso y personal cambio de mano y el toro huye de la zurda y de la derecha. Diego lo persigue y se pelea con rodillazos y recortes. El público exaltado. Hubo momentos con solemnidad del toreo clásico. A su primero le dio verónicas lentas y armónicas de manos bajas. ‘Colombino’ le da un susto con desarme y el arnedano inicia muleteo con tres puñados por el derecho en los que hubo corrección y buen trazo. Sin más. Media docena con la zocata, compuestos y sin hilvanar. Quiere seguir el de Arnedo pero el toro huye a tablas y sale de los pases saludando al tendido. Molinetes de pelea y al paso poniendo lo que el toro no tiene, ayudados de igualada y una oreja fácil, de pueblo... pedida con entusiasmo. También cuenta. La plaza fue una fiesta especial y de tontos sería no aprovecharse. Nadie protestó un toro y hoy los sabios sentarán cátedra.

Morante, de forma especial, y El Juli se beneficia de que culpen al sevillano, exigen ciertos toros que la mayoría de las empresas no anunciarían. Pero como lleva gente... cuando lleva, tiene altos honorarios y los industriales tragan. Hay que subir el listón del toro, causas que algunos aportan para dejar las plazas. Están dentro del tinglado los que pueden arreglar el bajonazo general de la seriedad y trapío de los toros en las plazas de España. Aunque el público prefiere juegos artificiales y artísticos con becerros que hazañas con toros-toros. Y las figuras mucho más. Ayer hubo autobuses y urdialistas de la provincia y se notó en La Ribera ¡Como debe ser!

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