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Feriantes con denominación de origen

Feriantes con denominación de origen
  • Detrás de varias de las atracciones que pueblan estos días el ferial hay un amplio número de riojanos. Tómbolas, churrerías, puestos de dulces, salchicherías, el saltamontes o el dragón, negocios de gestión riojana

En la era en la que el producto local suele ser sinónimo de calidad, surge la incógnita, ¿también hay riojanos en la feria de San Mateo? Un paseo por el ferial resuelve las dudas. Acaba de empezar el lío, todavía queda muchos días hasta la despedida el 26 de septiembre, día del niño. Hasta entonces miles de riojanos se acercarán a descargar adrenalina, probar suerte en la tómbola o reponer energías con sabores dulces o salados... Y en algunos casos se hará en negocios con denominación de origen riojana.

Calidad de los productos

Algunos te chivan a gritos que son de la tierra, como por ejemplo la churrería ‘La perla riojana’. «Llevo más de cuarenta años, empecé con mi marido, venía de sus abuelos y ahora mis hijas también tiene su puesto», explica Mari Carmen Amilburu, de Logroño. Navarra, Castilla-León y dentro de La Rioja, Calahorra, son algunos de sus destinos, pero el invierno lo pasa junto a la fuente de Murrieta «desde hace 32 años».

A pesar de que con el paso del tiempo se han ido introduciendo novedades en los productos, como bañar de chocolate blanco o de fresa los churros, los clásicos y los buñuelos siguen siendo los productos estrella. «No hay secreto: sal, harina y agua», reconoce divertida mientras señala al cielo. «Nos pasamos el día mirándolo, eso sí que nos condiciona, si llueve es un desastre para nosotros», concluye mientras hace cucuruchos, los rellena de churros a gran velocidad y los rocía de azúcar.

Justo al lado de ‘La Perla Riojana’ otro puesto huele a riojano con un apellido muy de la zona de Murillo de Río Leza: Salchichería Pinillos. «Somos de Logroño, aunque tenemos ascendentes de Murillo. Empezaron con el negocio mis padres hace 55 años, y hoy tenemos puesto los tres hermanos, Alfonso, Eduardo y yo», apunta José María Pinillos. De hecho en los tres laterales del ferial se pueden encontrar puestos Pinillos, cada uno con un estilo decorativo.

«Acabo de llegar de Bermeo, suelo ir a Burgos, País Vasco, La Rioja... Trabajo en esto de mayo hasta el Pilar, luego tengo otra actividad como conductor de autobús escolar», cuenta José María. En estos tiempos con las hamburguesas en la cresta, en su caso las salchichas y las patatas bravas son lo más vendido. «Hay más competencia, pero nosotros primamos la calidad. Y es cierto que de año a año la gente vuelve a nosotros, hay una clientela fija», admite.

Lardero, importante cantera

Pero no son los únicos riojanos que ofrecen comida: hay otras churrerías, puestos de dulces como el de Paloma García, de Lardero, o el de Hermanos Vallejo, también de Lardero...

Y esto nos lleva a encontrar más compatriotas feriantes. «En Lardero y en Autol hay unos cuántos», destacan las fuentes consultadas. La mítica atracción del dragón es una de las larderanas. «Mi hermano y yo seguimos la tradición de mis padres, quienes a su vez empezaron en ello porque una tía mía se casó con un feriante y entraron en el sector. Mis padres empezaron con una tómbola y luego con infantiles; nosotros ya con el dragón y tenemos otras atracciones como por ejemplo el Flic Flac que trae a Logroño mi hermano y que es un péndulo», relata Rosario Martínez, de Lardero.

A pesar de no jugar con ese aire de novedad, «el dragón es un clásico que funciona bien en Logroño», aunque hay algo claro: «Si llueve nosotros perdemos la cosecha», subraya Rosario.

«La feria es dura, requiere acostumbrarse, pero también tiene algo que te engancha», admite mientras recuerda que su hija ha terminado la carrera pero se ha casado con un feriante y sigue en ello.

El parking, una demanda

También de Lardero es Raúl López Angulo, al frente del saltamontes azul. Sumamente concentrado en manejar los movimientos de su atracción, controlando los giros, la música, la seguridad, Raúl está a lo que está. Su padre, José María López, ya retirado y de visita aprovecha para relatar su historia. «Yo empecé en la feria a los doce años, primero con atracciones de niños, luego el Twister, el pulpo... ahora mi hijo tiene el saltamontes y también la tropicana, que viene en San Bernabé pero ahora está en Valladolid».

Y recuerda todo lo que hay detrás de la maquinaria que utilizan: «Las instalaciones de cabina están a la última, y cada invierno se hacen mejoras. Por ejemplo, este año pasado se pintó y se cambió toda la iluminación». Pero no quiere dejar de destacar un aspecto que les afecta en San Mateo. «Le doy un diez al Ayuntamiento en cuanto al recinto, pero un cero en aparcamiento. Se deberían de adaptar parcelas vacías y no multar masivamente. El 50% de nuestro público viene de fuera de Logroño», concluye.

«Aquí siempre toca»

«¿Dónde toca siempre? En la tómbola Antojitos». La animación de Agosti Ortega, de Logroño, aunque afincado en Albelda, es fundamental para que el público se acerque y juegue. «Soy la tercera generación al frente de la tómbola. Solo paro un mes al año, voy por toda España», explica entre premio y premio entregado.

«El tipo de regalos que se dan ha cambiado bastante, va acorde con los tiempos, ahora es todo más electrónico. Lo que más atrae son los patinetes ‘smart balance’, los drones, la torre de sonido...», señala mientras lanza la ruleta, rodeado de televisiones, tocadiscos, relojes-teléfono, gafas de realidad virtual... «Está hecho para que toque y para todos los públicos», concluye el también propietario de la tómbola «Aquí siempre toca», ubicada no muy lejos, aunque con regalos más clásicos: peluches, muñecos, etc.